Los más de 600 comercios artesanos impulsan el consumo en la Comunidad de Madrid con nuevas recetas y formatos.
Madrid afronta la Semana Santa de 2026 con una previsión de consumo de más de 7,5 millones de torrijas en cerca de 600 pastelerías artesanas de la región, según datos del sector. El auge de este dulce típico se explica por el adelanto de su venta desde enero, la consolidación del comercio online y el tirón del reparto a domicilio, factores que están reactivando la demanda en toda la Comunidad, también entre vecinos de municipios como Rivas-Vaciamadrid.
El consumo de torrijas se consolida así como uno de los principales motores de las pastelerías artesanas madrileñas, donde este producto ya es el segundo más vendido en estas fechas. A su alrededor, también crece la demanda de otros dulces tradicionales como pestiños, bartolillos o figuras de Pascua.
La torrija clásica sigue liderando
Pese a la innovación, la torrija tradicional de leche continúa siendo la opción preferida por los madrileños. Su receta clásica mantiene el protagonismo tanto en vitrinas como en mesas familiares durante la Semana Santa.
Este predominio refleja un patrón de consumo estable, donde la tradición sigue marcando el ritmo incluso en un contexto de creciente diversificación de productos.
Innovación en sabores y opciones
En paralelo, las pastelerías artesanas madrileñas están ampliando su oferta con nuevas versiones que buscan atraer a un público más amplio. Entre las variantes destacan las torrijas con chocolate, pistacho, cremas o frutos rojos, así como elaboraciones que incorporan vino, licores o incluso cerveza.
Además, el sector ha respondido a nuevas demandas alimentarias con torrijas sin gluten y veganas, lo que permite que más consumidores puedan acceder a este producto típico sin restricciones.
Rutas dulces para dinamizar el consumo
Como parte de la campaña de Semana Santa, se han organizado distintas iniciativas para fomentar el consumo de torrijas. Entre ellas destaca una ruta en más de 90 pastelerías artesanas de la Comunidad de Madrid, donde los clientes pueden degustar diferentes versiones del dulce.
También se ha puesto en marcha la “Ruta Dulces Pasiones”, que recorre establecimientos especializados en estos productos tradicionales.
Para municipios como Rivas-Vaciamadrid, este tipo de iniciativas refuerzan el vínculo con el comercio local y acercan a los vecinos la tradición repostera madrileña, en un contexto donde el consumo de torrijas sigue creciendo año tras año.








