Artículo de Ángeles Martín Tejada, miembro de la Junta Directiva de la Asociación Laica de Rivas-Vaciamadrid, respondiendo a un artículo previo de Jesús Martínez Caballero (PP) en el que criticaba el laicismo.
El 6 de septiembre “decenas de miles de jóvenes de toda España acudirán al concierto de Hakuna, el grupo de música católica de moda entre millenials y generación Z”.
Así comienza el artículo que el concejal del PP en el Ayuntamiento de Rivas, Jesús Martínez Caballero, también presidente de Nuevas Generaciones de Rivas, escribe en una revista local, dirigiéndose a todos los ripenses.
Este Acto se celebró en el Auditorio Miguel Ríos.
Dicho hecho, en el que un grupo y un público católico como éste han enriquecido la multiculturalidad de nuestra ciudad, y han puesto de manifiesto la opción de respeto por la libertad de conciencia de las personas y el pluralismo de los ripenses y su Ayuntamiento, ha servido también para que este concejal criticara el Reglamento de Laicidad Municipal.
Dicho Reglamento no prohíbe “la participación de los concejales en celebraciones religiosas”, no obliga a nadie a “separar ontológicamente su condición de concejal de la de católico”, como afirma. No viola ni él ni nadie dicho Reglamento acudiendo a una celebración religiosa; solo regula que lo haga a título personal y no como concejal, es decir, no en representación de los/las ripenses. Porque él, que es concejal, lo es de todos los ripenses, no solo de los católicos.
Esto no es nuevo ni es ”vanguardista y disparatado”, como él lo califica. Es concretar en el ámbito de la política municipal, el Artículo 16.3 de la Constitución Española. Sería conveniente que el sr. J. Martínez lo leyera mejor.
«La enseñanza de la religión debe hacerse fuera de la escuela por y para aquellos que quieran»
Dice el concejal en su artículo que, en su opinión, ese concierto en Rivas supone una “cierta justicia poética”.
En la mía, “justicia” es reconocer que la celebración de dicho concierto, es una muestra del respeto al pluralismo y a la laicidad de nuestro Ayuntamiento -del que también forma parte este concejal- de acuerdo con la ley constitucional que nos regula a todos y todas.
La Asociación Laica de Rivas Vaciamadrid (ALRV), a la que el concejal acusa de promover “que los padres no matriculen a sus hijos en la asignatura de religión”, basa su recomendación en la importancia de que la escuela sea un espacio de aprendizaje, experimentación y conocimiento científico. La enseñanza de la religión debe hacerse fuera de la escuela por y para aquellos que quieran. La escuela es un espacio público de todos y todas; dividir a los niños y niñas por las creencias religiosas de sus padres en el ámbito de la escuela, es disgregador y privilegia unas creencias sobre otras.
Yo, particularmente, creo en la importancia y conveniencia de una asignatura en la línea de la que hubo (Educación para la ciudadanía), que transmita los valores que nos unen, que descubra la importancia de la convivencia en el respeto, en la solidaridad, en la justicia,… lo que es común para todos los ciudadanos/as.
«No veo que estén prohibidas las celebraciones religiosas»
En el artículo de este concejal, también consta un reproche por las subvenciones que la ALRV recibe del “erario público”. Esta Asociación hace proyectos que presenta al Ayuntamiento, como cualquier otro colectivo asociativo de Rivas; el Ayuntamiento aprueba -por mayoría- los que considera oportuno. Hacer y llevar a cabo los proyectos es un trabajo colectivo de vecinos y vecinas organizados, que, de forma gratuita, emplean su tiempo y esfuerzo, en llevar a cabo acciones y eventos que comparten con toda la ciudadanía ripense, para hacer de este municipio un lugar diverso de convivencia, intercambio y aprendizaje vecinal. Todos los colectivos (católicos o no) tienen la opción de presentar sus proyectos y justificar su realización y gastos anualmente. Todos los colectivos pueden hacerlo, todos.
El citado artículo expresa tambien, que en este municipio se intenta “erradicar por completo de la vía pública”, cualquier manifestación o referencia a la religión católica. Pero yo no veo que estén prohibidas las celebraciones religiosas como las misas o sacramentos, y las manifestaciones religiosas se hacen en la calle –véanse las procesiones en Rivas-, como cualquier otro colectivo con los permisos administrativos oportunos, y han gozado del respeto de todos los vecinos. No parece que el laicismo en Rivas tenga nada de “beligerante”.
«Laicismo es libertad de pensamiento»
Laicismo no es ateísmo: dentro de los colectivos laicistas hay cristianos, como Redes Cristianas y otros, además de personas particulares; hay ateos y hay personas sin ningún tipo de creencia religiosa. Porque “laicismo” es “respeto” a las creencias de cada persona o a no tener ninguna.
Laicismo es libertad de pensamiento (conciencia), separación Iglesia-Estado e Igualdad de derechos ante la ley.
No es bueno aprovechar cualquier ocasión para desprestigiar al que no piensa como tú, creer que solo tu idea y la de los tuyos es digna de respeto, ser injusto/a y cruel contra el que piensa y actúa según otras convicciones… La diferencia nos enriquece. La convivencia en la diferencia, la negociación, el diálogo, la colaboración, nos enseña, cuestiona y ayuda a crecer como personas, como colectivos y como sociedad.
Estamos viviendo en España, y por desgracia en el mundo en general, una destructiva dinámica de polarización y de insulto. La mayoría de los políticos están siendo un muy mal ejemplo, del que lamentablemente todos los ciudadanos aprendemos. Pero ya estamos hartos de escuchar mentiras e insultos y de su incapacidad para avanzar en acuerdos y soluciones. Sí. El mundo necesita todo lo contrario. Pido a nuestros representantes políticos en este municipio que intenten caminar en la dirección correcta, no se contagien de la forma torticera de hacer política que se ha impuesto, respeten, escuchen, dialoguen, acuerden, y no insulten ni mientan. Asuman su responsabilidad de mejorar el mundo en que vivimos.
Sr. J. Martínez, celebre el concierto que ha tenido lugar en Rivas. Sin amargura. Sin descréditos. Disfrútelo a tope y no se esfuerce en convertirlo en un arma arrojadiza contra los que no fuimos o no sentimos identificación con su mensaje. Disfrute y comparta su alegría. Creo que es más sano para todas y todos.









