Tomar la decisión de casarse nunca es fácil. Tampoco lo es elegir dónde hacerlo. Pero quienes eligen Rivas para celebrar su boda o su unión civil saben que están apostando por una ciudad viva, acogedora y comprometida con las personas.
El feminismo nos enseñó a muchas que al matrimonio, como una de las grandes instituciones del patriarcado, también se le podía dar la vuelta. Por eso, teniendo esto claro, vivimos cada boda, cada ceremonia, como algo profundamente emocionante. Emocionante y hermoso, porque cada boda civil es también un acto de reconocimiento mutuo, de proyecto compartido y de amor que se convierte en compromiso.
Oficiar bodas – antes como concejala, ahora como alcaldesa – es una de las cosas más bonitas que nos permite el cargo. Es entrar en la vida de dos personas justo en el instante en que deciden caminar juntas. Y hacerlo desde lo público, desde este Ayuntamiento, lo hace aún más especial.
En Rivas celebramos cerca de 200 bodas civiles cada año. En lo que llevamos de 2025 ya son 85 las parejas que han pasado por nuestras salas, con la emoción intacta en cada ceremonia. Si algo define nuestro modelo es que nos lo tomamos en serio. Durante años tuvimos la suerte de contar con Raúl Sánchez, que durante varias legislaturas ha sido nuestro concejal experto en bodas y maestro de las ceremonias. Son muchas las personas que han pedido casarse con Raúl, por su cercanía, su calidez y su sentido del humor, y por saber hacer de cada boda un momento único.
Porque Rivas es una ciudad joven, donde crecen muchas familias, y donde entendemos el amor y la convivencia en un sentido amplio, abierto y plural. Aquí celebramos muchas formas de ser familia, de quererse, de compartir la vida. Y eso es también parte de nuestra identidad: somos una ciudad donde todas las historias caben y donde lo público acompaña esos momentos importantes de la vida, con respeto, alegría y compromiso.
Por eso, nos duele que la nueva Ley de Eficiencia del Servicio Público de Justicia haya dejado fuera a los juzgados de paz en la celebración de matrimonios civiles. En Rivas, esta figura está vinculada a personas que son parte de la historia de la ciudad, porque la han construido a lo largo de los años, como nuestros exalcaldes. Limitar sus competencias no solo es un error simbólico: también afecta a la accesibilidad de este servicio en los municipios.
Desde el Ayuntamiento hemos solicitado a la Comunidad de Madrid y al Ministerio de Justicia que modifiquen esta norma. Porque creemos que casarse debe seguir siendo posible,además de en los ayuntamientos, en los juzgados de paz, con todo lo que eso representa: cercanía, comunidad, arraigo.
Casarse en Rivas es, también, formar parte de ese relato colectivo. A quienes ya lo habéis hecho, gracias por elegirnos. Y a quienes lo haréis pronto, aquí os esperamos: con la misma emoción, responsabilidad y alegría de quien acompaña a dos personas que deciden cuidarse, mutuamente.









