OPINIÓN

Rivas Vaciamadrid: Estrés, Atascos y Esperas Eternas .

Rivas Vaciamadrid se consolida como la capital nacional de la boda civil con playlist de Boikot y tarta en forma de “pepelito”

En un fenómeno que ya no sorprende a nadie, Rivas Vaciamadrid ha sido reconocida como el municipio con mayor proporción de bodas civiles por habitante en toda España. Según datos del departamento de Sociología de la Familia de la Universidad del Sureste, el 97,3% de los enlaces en la localidad se celebran sin sotana, sin incienso y, por supuesto, sin cura.

La tendencia, que comenzó tímidamente a principios de los 2000, ha alcanzado su punto álgido en la última década. “Aquí, el matrimonio es un acto de amor, compromiso y, sobre todo, coherencia ideológica”, explica Enrique Sebesen concejal de Unión, Convivencia y Bodas Temáticas. “Una boda religiosa en Rivas es tan rara como un usuario frecuente del carril bici”.

Ceremonias con identidad local

Las bodas ripenses han desarrollado un folclore propio. La llegada de los novios en bicicleta eléctrica tándem, escoltados por una batucada y dos concejales en patinete, se ha convertido en una estampa habitual en los alrededores del Ayuntamiento. El intercambio de anillos reciclados —fundidos a partir de llaves de antiguos pisos de protección oficial— simboliza el compromiso con el amor y la economía circular.

El acto suele estar oficiado por un edil suplente, un activista vecinal o, en casos excepcionales, por el presidente de la comunidad del bloque. El discurso incluye referencias obligatorias a Marx, Allende y, si hay tiempo, a la última asamblea del AMPA.

Banquete con conciencia

El convite, por supuesto, es vegano, de comercio justo y servido en mesas redondas para fomentar el diálogo horizontal. El menú habitual incluye hummus tricolor, tofu a la parrilla con reducción de quinoa y una tarta nupcial con forma del icónico pirulí de entrada a Rivas, símbolo del amor vertical y la planificación urbanística sostenible. La estructura de la tarta, de tres metros de alto, es hueca por dentro para permitir una performance poética en su interior.

“Queríamos una boda que reflejara nuestros valores: sostenibilidad, igualdad y amor libre, pero con contrato”, explican Jonás y Libertad, recién casados en una ceremonia que incluyó una coreografía de ska feminista y un recital de poesía de autoras invisibilizadas.

¿Y las bodas religiosas?

“¿Religiosas? ¿Eso no es lo que hacen en Pozuelo?”, pregunta un vecino mientras riega su huerto urbano. En Rivas, las bodas religiosas son tan infrecuentes que la parroquia local ha reconvertido su altar en espacio de coworking. El último cura fue visto en 2003, y desde entonces se rumorea que oficia bautizos de plantas en terrazas comunitarias.

Futuro prometedor

El Ayuntamiento ya estudia habilitar un “Paseo del Compromiso Civil” con placas conmemorativas de las parejas más emblemáticas del municipio. También se baraja la creación de un “Registro de Separaciones Amistosas”, con mediación gratuita y playlist de despedida consensuada.

En Rivas, el amor no es eterno, pero sí sostenible, inclusivo y con cláusula de revisión anual.

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