OPINIÓN

El Francés (y su dermis) y la Ayuso (y su patrioterismo)

El campo nos da de comer con la participación de la inmigración y la naturaleza nos pide respeto

La agricultura, la ganadería y el sector primario juegan un papel importante en nuestras vidas. En cuanto a la producción agrícola, cabe considerar que España es uno de los principales productores de Europa y que nuestra agricultura se caracteriza por su diversidad climática, lo que permite una amplia variedad de productos. La tierra, el campo, nos da de comer, pero también nos exige respeto, aunque durante largos periodos de tiempo los humanos hemos sido sus grandes enemigos por nuestros comportamientos irracionales.

Uno de los desafíos es el cambio climático, negado por las derechas extremas y los que añoran tiempos de fascismo con distintas caras. Las sequías y fenómenos meteorológicos extremos afectan a la producción agrícola. 

Hablando de respeto, es necesario defender los derechos humanos de, por ejemplo, los inmigrantes, porque nuestro sector primario ha dependido históricamente de la mano de obra de personas venidas de fuera a ganarse el sustento y a contribuir al desarrollo de nuestra economía, de nuestra natalidad y de nuestras finanzas. Los inmigrantes no son los que vienen a robar y a violar mujeres como dicen los intolerantes -los que no defienden el derecho a la diferencia- y los nuevos fascistas del siglo XXI, disfrazados de cualquier ropaje que impide verlos a la primera como lo que son: populistas, nacionalistas rancios y odiadores como su gurú Donald Trump.

El porcentaje de inmigrantes en el sector primario en España es aproximadamente un 24%. Este porcentaje puede variar dependiendo de las regiones y los tipos de cultivos. En la Comunidad de Madrid la proporción de inmigrantes está alrededor del 10% al 15%. La presencia de los inmigrantes es fundamental para mantener la producción agrícola y para reducir el costo laboral, lo que es fundamental para la competitividad del sector. La mano de obra inmigrante es esencial para el funcionamiento del sector primario en España y en Madrid. No se debe olvidar el envejecimiento de la población rural ni que existen desafíos relacionados con las condiciones laborales, la integración social y el acceso a servicios básicos para los trabajadores inmigrantes.

La combinación de una agricultura diversificada y una fuerza laboral inmigrante puede ser clave para revitalizar el sector primario en España, especialmente ante los desafíos actuales. Desde el respeto a la tierra que nos da de comer y a los trabajadores que faenan en el campo será más fácil la vida de todos menos la de los terratenientes.

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