Tras varios años de recortes continuados en este nivel asistencial y un año después del inicio de la pandemia, siguen sin llegar los prometidos refuerzos a Atención Primaria.
 
Es en Atención Primaria donde ha recaído el peso del diagnóstico inicial, rastreo y seguimiento de pacientes COVID junto con la atención domiciliaria de los pacientes inmovilizados (COVID o no COVID). Sin olvidar que han intentando sacar adelante el seguimiento de pacientes crónicos y las labores de prevención, típicas de esta especialidad, entre cada uno de los repuntes de casos de COVID. Las plantillas se encuentran mermadas por la falta de atractivo para lxs médicxs que se enfrentan a diario a consultas de más de 50 y 60 pacientes con una equiparación salarial respecto a atención hospitalaria que nunca llega. Se enfrentan a jornadas maratonianas entre atención presencial y telefónica a las que hay que sumar atención domiciliaria, urgencias y evaluación presencial de pacientes COVID. Reclaman más tiempo para dedicar por paciente para que la atención recibida por los usuarios sea de calidad, donde de verdad se pueda hacer una labor de prevención y promoción de la salud y un abordaje integral del paciente en su situación bio-psico-social.
 
En septiembre se desconvocó la huelga planteada porque se firmó un acuerdo con la Consejería de Sanidad con una serie de medidas para mejorar la Atención Primaria que no se han llegado a implementar casi 6 meses después.
 
Se necesitan refuerzos reales en Atención Primaria para que puedan brindar de forma óptima su labor profesional y por consiguiente una atención a los ciudadanos de calidad, acorde a la formación recibida durante su especialidad.
 
Nos necesitan más que nunca, por ellxs y por nosotrxs: Atención Primaria de calidad.

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