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OPINIÓN

‘Celia en la revolución’

Una enfermedad de 1087 €

Hace casi dos años que, por motivos de salud, he tenido que eliminar el gluten de mi dieta. Desde entonces, como cualquier otra persona en una situación similar, me he hecho experta en leer etiquetas imposibles o en diferenciar entre restaurantes que se limitan a cumplir la ley al informar los alérgenos y los que han diseñado una alternativa apetitosa según el alimento prohibido. O los que, directamente, desconocen la normativa.

La parte que parecía resultar más sencilla iba a ser la de comer en casa. Total, hay muchísimos alimentos que no precisan de cereales para su elaboración. O eso creía yo.

La “primera en la frente”, en mi caso, fue con el fuet. Aún sigo preguntándome en qué momento ponen almidón al embutido. La segunda, en esa misma compra, fue el ticket de la misma. En este tiempo he cambiado de supermercado, porque el que tengo más próximo a mi casa prácticamente no vende productos específicos sin gluten. Supongo que no seremos rentables. Donde sí venden productos específicos, el precio de los productos “invita” a comprar lo mínimo posible. Esto supone que en mi casa, y en tantas otras, se cocine doble al comprar los ingredientes más caros sólo para una persona.

El Informe de Precios publicado este mes por la Federación de Asociaciones de Celiacos de España (FACE) denuncia que la diferencia entre la bolsa de la compra de productos con o sin gluten alcanza los 1087,72€. 1087 euros que pueden suponer un mes de alquiler.

Urgen, no sólo ayudas económicas para las familias que lo necesiten, sino controles en los precios para evitar la especulación (“estrategia de posicionamiento en el mercado” lo denomina FACE en su informe). 

Creo que he olvidado el sabor real de la cerveza. Otros echan de menos un hojaldre crujiente al horno. Que este sea el principal problema asociado a la enfermedad celíaca, y no la falta de recursos para acceder a una alimentación equilibrada. 

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