SUAP

 

Hace ya más de 30 meses se cerraba la puerta del SUAP de Rivas, ese que nos atendía cuando nuestros Centros de Salud cerraban y que nos evitaba acudir al hospital o llegar al mismo tras una primera valoración.

Ese primer cierre, motivado por un virus inesperado y terrible, nunca debió mantenerse hasta ahora. Por el camino el virus fue pandemia, osciló en diversas olas y se ha convertido en una suerte de enfermedad leve para la mayoría gracias a la efectividad de las vacunas.

La nueva normalidad llegó hace meses a nuestras vidas, más aún en esta Comunidad de Madrid que prefirió cerrar acceso a hospitales para los/as mayores de las Residencias pero abrir bares para ahogar las penas. Esta nueva normalidad en la Comunidad de Madrid no lo era para los Servicios de Urgencias de Atención Primaria, que seguían cerrados y sin ninguna intención de reapertura. Además, ya habían jugado con esos profesionales llevándolos a cada una de sus ocurrencias peripandemia (ahora a Ifema, luego al Wanda, al WiZink o al hangar Zendal) y asumiendo su disminución de efectivos.

Las mayorías abultadas te nublan la vista, y cuando se dieron cuenta miles de vecinos y vecinas de toda la CAM se manifestaban por la reapertura de los centros, por la recuperación de los derechos arrebatados. El miedo electoral les forzaba a tener que reabrir un servicio que ya daban por cerrado definitivamente.
La solución sencilla hubiese sido rescatar a los/as profesionales, contratación para suplir a quienes se fueron (más bien forzaron a irse) y reabrir aquello que funcionaba (de hecho, los SUAP de la CAM atendían 700000 personas al año). Pero eso implicaba apuesta por la Sanidad Pública, esa que denostan, por lo que su elección fue recolocar efectivos y apelar a la voluntariedad del personal (esos profesionales machacados por años de desprecio y trabajo ingente) para mantenerlos abiertos.

Las protestas y la convocatoria de una huelga, unida a la multitudinaria manifestación del pasado 22 de Octubre, les hizo renegociar su desastre y maquillarlo ligeramente, mediante promesas vagas y mitigación de las pérdidas de derechos laborales.

Para ese plan improvisado avisaron a los profesionales de madrugada (con nocturnidad y alevosía) para informarles que su vida cambiaba de un día para otro, sin ningún tipo de información más que una dirección del centro donde personarse (en algunos casos a 60km del domicilio del profesional).

A veces hasta los planes más disparatados, propios de una película de humor, salen bien. En la Comunidad de Madrid el resultado fue una sucesión de centros abiertos con algunos/as de los/as profesionales. En Rivas-Vaciamadrid, nuestro municipio, no rompimos la norma, durante este fin de semana alternamos días con el centro cerrado, otro sin médico/a, otro sin celador, en otro enviaron una enfermera por la tarde… Los gestores del próximo negocio HM deben de estar frotándose las manos. En Rivas los vecinos y vecinas desesperadas por su problema de Salud serán guiadas por el supuesto garante de los servicios públicos a quienes ganarán dinero por curarte.

Plataforma Rivas con la Sanidad Pública