No podemos olvidar quien creó y alimentó la barbarie de los talibanes

Los talibanes fueron armados y financiados por EEUU a finales de los años 70 para derrocar la República Democrática de Afganistán, un estado socialista que repartió tierras entre campesinos y canceló sus deudas, avanzó derechos a la mujer y cobró impuestos a los ricos. Por si se olvidaba.

Fue el 27 de abril de 1978 cuando triunfó la Revolución Saur que proclamó la República Democrática de Afganistán un estado socialista que garantizó derechos jamás vistos en Afganistán. De esta época son las fotos de mujeres sin burka, pues por decreto se garantizó la igualdad de derechos entre mujeres y hombres, se confiscó las tierras a señores y familia real y se repartió entre campesinos, fueron legalizados los sindicatos, se estableció un salario mínimo, un impuesto a la renta progresivo, se redujo el precio de alimentos de primera necesidad, se prohibió el cultivo del opio, se promovieron cooperativas campesinas, se inició una campaña de alfabetización en un país con el 97% de analfabetos.

EEUU no lo podía permitir y como siempre le daba igual las consecuencias. Fue en julio de 1979 cuando oficialmente decidió financiar y apoyar a los talibanes para derrocar a ese gobierno que llevaba a cabo políticas en beneficio de su pueblo. Su objetivo era provocar “un Vietnam”, pero al revés, sufrido por un estado socialista. No le importó las locuras mentales del fanatismo religioso de los talibanes. Los financió y apoyó.

Hoy esos talibanes destruyen todo a su paso, pero no olvidemos quien los hizo nacer y con qué objetivo. No olvidemos que un día Afganistán fue realmente libre y para cortale las alas crearon a los talibanes.

El periodista y escritor italiano Roberto Saviano interpreta la situación de Afganistán desde la perspectiva económica más que desde la puramente ideológica. El autor del best seller Gomorra ha publicado un artículo este miércoles en el diario ‘Corrieri della Sera’ en el que afirma tajantemente que “en Afganistán, no ha ganado el islamismo, ha ganado la heroína”.

“Lo que en estos días muchos divulgadores y opinólogos han ignorado por completo es que si se buscan las principales dinámicas del conflicto, las fuentes primeras que lo financian, se llega a esto: la de Afganistán es una guerra del opio. No ha ganado el islamismo, como muchos dicen, ha ganado la heroína. Y más del 90 % de la heroína mundial se produce en Afganistán. Esto significa que los talibanes, junto con los narcos sudamericanos, son los narcotraficantes más poderosos del mundo. En otras palabras, en esta guerra, ganaron los mejores traficantes”.

Saviano argumenta con datos sus aseveraciones, alejadas del discurso mayoritario sobre el peso ideológico de los talibanes. “Así, las drogas que producen financian la guerra y se venden en Estados Unidos y al mundo y a las mafias italianas. El error es llamarlos milicianos islamistas: los talibanes son narcotraficantes”.

Estados Unidos a los muyahidines no sólo los reclutó, armó, financió y entrenó; también los agasajó y jaleó públicamente. Ronald Reagan –presidente de Estados Unidos desde 1981 hasta 1989– llegó a recibir en 1985 en la Casa Blanca a sus líderes, y calificó a los muyahidines de “freedom fighters” [luchadores por la libertad]. “Ver a esos valientes afganos luchar contra modernos arsenales con simples armas de mano [en referencia a los punteros misiles tierra-aire Stinger que el propio Estados Unidos les había proporcionado] es una inspiración para quienes amamos la libertad”, llegó a decir sobre ellos, y se refirió a sus líderes como “los equivalentes morales a los padres fundadores de América”. El más conocido de aquellos muyahidines era el saudí Osama bin Laden, a quien Estados Unidos acabaría acusando de los atentados del 11S –registrados 16 años después de aquella reunión con Reagan– y matando.

En su película de 2004 ‘Fahrenheit 9/11’ –ganadora de la Palma de Oro del Festival de Cannes y uno de los documentales más taquilleros de la historia–, Michael Moore da cuenta de las verdaderas razones que impulsaron a Bush a invadir Afganistán e Irak, y estas están más relacionadas con el petróleo, el gas y los intereses de empresas estadounidenses que con el objetivo de evitar atentados y por supuesto que con la “libertad” de afganos e iraquíes.

Los primeros militares españoles llegaron al país Afganistán) en enero de 2002 y los últimos volvieron a España el pasado mes de mayo; más de 19 años en los que han muerto 102, entre ellos los 62 fallecidos en el siniestro del avión Yakovlev registrado en 2003, los 17 muertos en el accidente del helicóptero Cougar registrado en 2005 o la soldado Idoia Rodríguez Buján, fallecida en un atentado con explosivos contra un convoy de blindados registrado en 2007 y primera mujer militar española muerta en una operación internacional. Además, documentos del Departamento de Estado de Estados Unidos desclasificados han revelado que el Gobierno de Aznar donó 17.000 toneladas de armamento al Ejército Nacional Afgano –auspiciado y controlado por Estados Unidos– y lo hizo ocultándoselo al Congreso.

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