De cómo se expone una noticia se deduce la intencionalidad y/o manipulación

Hoy 5 de agosto desde las 15:30 hora española Israel está bombardeando la franja de Gaza. Esa franja de Gaza que lleva 15 años bloqueada y sobreviviendo a un asedio del cual es difícil entender como estos dos millones de personas siguen vivos.

La prensa en castellano publica las primeras noticias (ver foto) destacando:

Israel bombardeó y destruyó una célula terrorista en Gaza; Israel mata a un comandante yihadista; Israel comienza la operación amanecer; las fuerzas de defensa de Israel atacaron objetivos terroristas

Si analizamos el lenguaje de los titulares observamos:

Nombre de la operación: Israel denomina a la operación “amanecer”. La palabra amanecer es el inicio del día, asociado al sol, nuevo día, esperanzas, belleza…  Es decir, denomina a una operación criminal, con un nombre que como seres humanos tenemos asociado a un concepto positivo en sí mismo. Debemos de preguntarnos ¿Qué pasaría si la operación se llamase: bombas destructivas de las vidas palestinas? (por ejemplo), en este caso estaría más cerca de la realidad y todos nos quedaríamos impactados de ver como bombardean (otra vez) el territorio de Gaza.

Ejecutores:  esta operación está siendo ejecutada por las Fuerzas de “defensa”, que es como se autodenomina el ejército israelí, en lugar de lo que realmente son, fuerzas de ataque. Defensa también se asocia a una necesidad de actuar ante una situación injusta, que requiere de una acción defensiva y por lo tanto legítima, y lo queda en el lector es que esta operación “amanecer” esta llevada a cabo por “fuerzas” que actúan en legítima defensa

Objetivos: los objetivos que persigue esta operación según los titulares de prensa es destruir cosas negativas, como son una célula terrorista, objetivos terroristas o un comandante yihadista (que se asocia al terrorismo también). El objetivo real es destruir a la población palestina.

Estos titulares y estas formas de redacción de las noticias llevan al lector a vivir un fenómeno denominado “desconexión moral” (Bandura, 1996) ; es decir, que aunque el lector defienda profundamente que matar a personas que no pueden defenderse es moralmente inaceptable, en algunos casos se desconecta y hasta llega a entenderlo. A esto lo llevan estos titulares, que activan automáticamente y casi de manera inconsciente los siguientes mecanismos de desconexión moral:

(1)          justificación moral: está bien defenderse de unos terroristas

(2)          lenguaje eufemístico: no es un ataque mortal, sino que es una operación “amanecer”, para darles una lección y que se mantengan en su sitio

(3)          desplazamiento de la responsabilidad: Israel no es el responsable, sino los de Gaza; defenderse de terroristas es lo que cualquier sociedad hace, aunque sea bombardeando, de alguna manera habrá que defenderse, y si no tiraran cohetes entonces igual no se les reprendería

(4)          deshumanización, pues seres así no deben ser tratados como humanos.

Si nos dejamos llevar por estos titulares, si no los analizamos de manera se activarán los mecanismos de desconexión moral, y terminaremos justificando el genocidio israelí sobre la población de Gaza, que es lo que en realidad está pasando.

Muy resumidamente, la contextualización de la situación es la siguiente:

Gaza está ocupada por Israel, luego los roles son ocupados y ocupantes. En estos roles, hay unos que atacan (los ocupantes) y otros que se defienden (los ocupados); según la III convención de Ginebra, todo pueblo ocupado tiene derecho a defenderse. Luego, si los ocupados ejercen su derecho a defenderse -y reconocido por la legislación internacional- pues no pueden ser denominados terroristas, que sí lo son quienes ocupan y quienes tienen unas fuerzas de ataques entrenadas y preparadas para matar seres humanos, y que además sobreviven a un bloqueo que lleva ya 15 años.

Cuando se enmarca y se entiende lo que pasa, entonces los mecanismos de desconexión moral, -como es la justificación moral, el uso de eufemismos, la responsabilidad o la deshumanización-, simplemente no funcionan. Y más aún, cuanto más usamos los seres humanos la desconexión moral más inhumanos nos volvemos, pues seremos capaces de explicar cualquier evento por más macabro que sea, lo que nos lleva a sufrir neurosis y otros trastornos mentales. Así que mucho cuidado con los titulares, porque sin saberlo los periodistas están contribuyendo a empeorar la salud mental de sus lectores. (Tomado de las redes sociales).