En Rivas decidimos que teníamos que parar y pensar. Y lo hicimos de forma colectiva, con una consulta que contó con la mayor participación en nuestra historia democrática.

Somos conscientes que los retos que tenemos por delante no se solucionan con medidas aisladas, ni tan siquiera con un Plan General de Ordenación Urbana. Los desafíos son más complejos, más transversales y nos obligan a definir un nuevo modelo de ciudad para las próximas décadas que sea capaz de combinar crecimiento económico, bienestar, igualdad y proteger el planeta.

También debemos incorporar la perspectiva de género al urbanismo y el diseño de los espacios y equipamientos públicos. Tenemos que conseguir espacios más inclusivos y esto también nos obliga a repensar la manera en que hacemos nuestras ciudades

Por eso, la Agenda Urbana es la mejor herramienta para liderar este cambio. Llevamos semanas trabajando en “Rivas, Párate a Pensar”, escuchando y analizando las opiniones y propuestas de la ciudadanía, sus quejas, sus demandas, sus necesidades… El resultado de este amplio proceso serán los “órganos” que formarán parte del “esqueleto” que supone la Agenda Urbana y que tendrá que concretarse en un Plan de Acción para ser una ciudad más sostenible, más equitativa, más justa y más igualitaria.

Para conseguirlo la piedra de bóveda es la participación y la cogobernanza, es  imprescindible implicar a todos los actores de la ciudad, públicos y privados, como siempre hemos hecho en Rivas. Sin la implicación y la participación de las mujeres y hombres que viven y trabajan en la ciudad, nada tendrá futuro. Escuchar, escuchar y escuchar, no hay otro secreto.

Las ciudades tenemos que estar a la altura de las circunstancias, somos una pieza clave para conseguir hacer realidad los grandes cambios que demanda la sociedad. No podemos decepcionar: no podemos limitarnos a declaraciones grandilocuentes. Ahora toca hablar menos y hacer más, poner sobre la mesa acciones concretas que permitan avanzar en la dirección correcta y, al mismo tiempo, demostrar que el cambio es posible.

Permitidme tres ejemplos:

Evitar la dispersión en la ciudad supone hablar de más colegios y centros de salud, como estamos reclamando a la Comunidad de Madrid, redefinir el uso de los bajos comerciales para fomentar barrios más compactos y mejor dotados, o regenerar espacios urbanos y recuperarlos para su uso público.

Prevenir y reducir los impactos del cambio climático es apostar por las energías renovables, el transporte público, el uso de la bicicleta, el vehículo eléctrico o la rehabilitación para mejorar la eficiencia energética de viviendas y edificios como hemos hecho en Covibar.

Impulsar y favorecer la economía urbana supone apoyar al comercio, la hostelería y los sectores que forman el tejido productivo de la ciudad. Facilitar las condiciones para crear actividad y empleo. En esta legislatura se han puesto en marcha proyectos en Rivas que suponen una inversión privada que casi alcanza los 200 millones de euros.

Podemos estar orgullosas y orgullosos de la ciudad que hemos construido entre todas. No es casual que seamos una de las ciudades con mayor parques de vivienda pública o la que tenga la mayor tasa de actividad del país. Pero no es suficiente, hay que seguir cambiando esta ciudad, afrontando los nuevos retos y alcanzando nuevas metas para que Rivas siga siendo Rivas.

Pedro del Cura, alcalde de Rivas Vaciamadrid