Tal y como anunció el exalcalde Pedro del Cura, la ciudad limitará la velocidad a 30 km/h en todo el territorio

“Cuando la velocidad se reduce a 30, se reduce el peligro y mejoran las ciudades” o “A 30 hay más vida”. Son los mensajes que lanza la Dirección General de Tráfico (DGT) con motivo del nuevo Reglamento General de Circulación, modificado el pasado mes de mayo y que reducía a 30 km/h la velocidad en calles de un único carril por sentido. Según la propia DGT, este nuevo límite “es una oportunidad para transformar nuestras calles, reducir el nivel de ruido, los accidentes, la contaminación y favorecer una convivencia segura entre todos: peatones, bicicletas, motocicletas, vehículos de cuatro ruedas, y los nuevos vehículos sostenibles que surgen en las ciudades”.

En Rivas, con la aprobación de la ordenanza de movilidad en 2018 la velocidad máxima es de 30 km/h en la mayoría de las calles, reduciéndose a 20 km/h en las calles de un sólo carril por sentido. Una velocidad mayor, a 40 km/h está actualmente reservada a las situaciones en las que “exista dos o más carriles de circulación por sentido sin que den a la vía cruces de calles, viviendas o establecimientos públicos”. En estas calles la DGT las limita a 50 km/h. Así, el Ayuntamiento ha anunciado que también las calles que hasta ahora seguían siendo de 40 km/h pasaran a tener una limitación máxima de 30 km/h. “El Ayuntamiento de Rivas continúa dando forma a su apuesta por una ciudad más amable, saludable, sostenible y segura” manifiesta el Ayuntamiento en una nota de prensa.

Esta decisión viene además avalada por Naciones Unidas (ONU), que tanto en su Declaración de Estocolmo, aprobada por gobiernos de todo el mundo, como en la Sexta Semana Mundial para la Seguridad Vial, celebrada el pasado mes de mayo, recomendaba la instauración de los 30 km/h en todas las áreas urbanas.

En opinión de la ONU, la limitación a 30 km/h en el conjunto de las áreas urbanas es “esencial” y “urgente”. Urgente, argumentan, por varias razones: porque salva vidas; para el medio ambiente, para la salud pública, para la equidad social y racial; para los derechos de las personas con discapacidad, para las personas mayores y para todas las personas vulnerables.

La reducción de velocidad es fundamental, sobre todo, para el bienestar de nuestra infancia y las personas jóvenes. Cada día, alerta Naciones Unidas, 3.000 niños, niñas o personas jóvenes fallecen o resultan con graves heridas en las carreteras del mundo. Un niño o niña atropellada por un automóvil que circula a 30 km/h puede sobrevivir. La DGT asegura que a esta velocidad reducida el riesgo de fallecer es de un 10%, mientras este porcentaje se eleva al 90% cuando la velocidad límite es de 50 km / h.