La localidad se suma, junto a otras 20 ciudades del mundo, al Reto de Barcelona para la Buena Alimentación y el Clima.

Rivas reducirá hasta 20.800 toneladas de CO2 al año gracias a su política alimentaria local. Esto se traduce en 4.489 coches menos contaminando la ciudad o el equivalente a plantar dos millones de árboles. Son cifras extraídas del Reto de Barcelona para la Buena Alimentación y el Clima, un compromiso al que se suman 20 ciudades del mundo que del 23 al 25 de mayo se reunieron en la ciudad condal. Entre las urbes figuran, además de la anfitriona, Ujjain (India), Rosario (Argentina), Valencia, Granollers o Vitoria-Gasteiz (España).

Todas juntas reducirán casi 8 millones de toneladas CO2 al año hasta 2030. En el caso de Rivas, esa rebaja se consigue con proyectos como los huertos urbanos, el parque agroecológico del Soto del Grillo, el Plan de Economía Circula ‘Con R de Rivas’, la implantación del quinto contenedor en los domicilios de la ciudad, la utilización de agua reciclada para el riego de zonas verdes o el desarrollo del compostaje domiciliario y doméstico.

“La emergencia climática puede ser mitigada cambiando la forma en la que comemos”, explica Vanesa Millán, concejala de Transición Ecológica. Rivas ostenta la vicepresidencia de la Red de Municipios por la Agroecología. “Alrededor del 70% de la producción mundial de alimentos se consume en las ciudades. Por eso, las ciudades son agentes que pueden impulsar políticas alimentarias con efectos positivos relevantes ante la emergencia climática. Y esto lo pueden hacer al mismo tiempo que evitan la vulnerabilidad alimentaria y refuerzan la justicia alimentaria, asegurando el acceso a alimentos suficientes, agroecológicos, saludables y nutritivos para toda la población”, concluye la edil ripense.

El Reto de Barcelona para la Buena Alimentación y el Clima (del inglés, The Barcelona Challenge for Good Food and Climate) es un llamamiento internacional a los municipios y sus habitantes para que asuman compromisos para la transformación de sus sistemas alimentarios con el fin de hacer frente a la emergencia climática.

Foto adjunta: Tierra cultivable en la finca municipal del Soto del Grillo, de Rivas. LUIS G. CRAUS