Está claro que el partido Ciudadanos (C,s) nació como alternativa recambio al Partido Popular (PP). Sus inicios fueron un tímido tanteo, luego un apoyo regulado en las elecciones pasadas y una decidida apuesta en estas catalanas, muy probablemente con un suma y sigue…
Todos esperan que más tarde o más temprano, la corrupción, las tropelías y el normal y bien merecido desgaste, pasen factura al partido de Mariano Rajoy. Lo creen hasta los que les sostienen, los suprapoderes en España, en Europa y en el mundo. Pero ahí está el partido recambio: Ciudadanos.
Durante las elecciones generales pasadas C,s jugó hizo de elemento desestabilizador en todo momento: en sus eslogan parecían progresistas, en la práctica jugaba a pactar indistintamente con el PP o con el PSOE, los grandes medios les daban una cobertura inconcebible para un partido completamente minoritario y regional (hasta entonces), las encuestas llegaron a darle como segundo más votado,…, su único ‘mantra’ mil veces repetido fue el bloqueo a Podemos.
Visto desde hoy, evidentemente su papel era, por un lado servir de ‘muleta’ al Partido Popular, y por otro impedir que el PSOE pactara con Podemos y la izquierda catalana.
En cuanto al PP, existía el convencimiento de que la corrupción y el robo de derechos les pasaría factura en las urnas. Por si ocurría, los grandes mantenedores del orden ya establecido, los grandes poderes económicos, tenían preparado con Ciudadanos un repuesto de continuismo, un ‘lavado de cara’ y la misma política de futuro.
En cuanto al segundo, por encima de cualquier análisis (escaso de información) o especulación sobre el posible ‘pacto de izquierdas’, éste no habría sido nunca posible porque, ni ciudadanos ni los superiores de estos, lo habrían permitido. En cambio, todo aquel teatro y parafernalia, sí sirvió para someter a Pedro Sánchez y desprestigiar a Podemos (a Pablo Iglesias el primero). Castigo que no quedó solo ahí. Pasadas las dos contiendas electorales, Podemos ha sido condenado ‘al más absoluto ostracismo’: siendo la tercera fuerza en diputados, las decisiones se acuerdan entre PP, PSOE y C,s sin contar para nada con Podemos, los medios de comunicación ignoran la actividad y las propuestas de esta tercera fuerza y si se acuerdan de Podemos es para criticarles, ridiculizarles o evidenciar sus miserias (que también las tienen). Y Pablo Iglesias aún arrastra ‘la acusación’ de haber sido él quien impidió la presidencia de Pedro Sánchez (supuesto imposible como he dicho antes).
Podemos, en aquellas elecciones intentó ‘nadar y guardar la ropa’ con no mucha fortuna, fruto de su poca experiencia, lo mismo que ha hecho en ‘la batalla catalana’, muchas declaraciones cruzadas y poco claras, posicionamientos ambiguos y para rematar el caos, crisis en la organización catalana (caso Dante). Y es que el tema no era fácil: Podemos apostaba por el derecho a decidir de los catalanes, pero Podemos no aprueba la independencia de Cataluña, por tanto no podía apostar abiertamente por los independentistas, pero tampoco podía estar con los que se negaban a negociar, reprimían por la fuerza y han terminado aplicando el 155. Podemos intentó explicar su propuesta del ‘referéndum con garantías’ pero nadie lo compartió y nadie lo entendió. Además de que ni siquiera eso era posible, cualquier referéndum de esas características dejaría rota la sociedad catalana, siempre habría ganadores y perdedores y difícilmente unos y otros lo iban a aceptar.
Tampoco ha sido entendida, probablemente por no haber sido bien explicada, la ruptura de Ada Colau con el Partido Socialista en el Ayuntamiento de Barcelona. Ruptura que se ha justificado por el apoyo del PSOE de Pedro Sánchez a la aplicación del artículo 155 a la Autonomía de Cataluña. Pero ‘a buen entendedor’ esa ruptura tiene un recorrido más largo, ¡ya veremos qué pasa después de las elecciones de diciembre!
Porque la jugada de Rajoy, de convocar elecciones en Cataluña en el menor plazo posible, ha sido muy hábil. Podría haber sido el partido más afectado, después de las posturas de fuerza, pero las encuestas no reflejan el desgaste, además de que tenían claro que los votos que ellos pudieran perder, quien los recogía era C,s y a fin de cuentas todo se queda en casa. Así ha sido, los de Inés Arrimadas (candidata de C,s) no solo suman los pocos votos que el PP pueda perder, sino que también parece que captarán casi todos los de los no independentistas indecisos y suben ‘como la espuma’.
Lo cierto es que toda esta situación, a quien más ha afectado, además de a los partidos nacionalistas no rupturistas, de repentinos y oportunistas independentismos, ha sido a Podemos, que ‘tendrá que hacérselo mirar’ y tomar buena nota porque las mermas no son solo dentro de Cataluña sino fuera también.
Aunque quizás, el entramado catalán, resulte propicio para los Comunes y Podemos. Parece que las encuestas (pocas veces fiables ya que se manipulan dependiendo qué intereses) están indicando que el equilibrio entre los escaños posibles a obtener por PP + C,s, son bastante similares a los que podrían obtener los partidos independentistas, en medio quedarían PSOE y Podemos, los primeros han dicho que nunca harían Presidente/a de la Generalitat a un candidato de derechas (aunque no sé si son muy fiables, porque lo mismo dijeron con Rajoy y le hicieron Presidente), pero tampoco apoyarían a un independentista. Y en última instancia, hagan lo que hagan, los votos de chavi Domenec (candidato de Catalunya en Comú) y los de Podemos podrían inclinar la balanza a un lado o al otro. Hasta podría ocurrir que ‘en el tapete’ se pusiera en juego el Gobierno de la Generalitat y también el del Ayuntamiento de Barcelona, esto si Esquerra Republicana obtiene suficientes diputados (tantos como le pronostican las encuestas) y renuncia a la ruptura unilateral, para optar por la vía negociada de más autogobierno, más soberanía,…, tal y como han hecho los vascos u otros ejemplos internacionales (Escocia, Quebec,…), podría haber un President de Esquerra apoyado por los Comunes y Podemos y algún otro partido nacionalista.
JuanM del Castillo

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