Ribera: “Basta de paños calientes para paliar el cambio climático”

 

“No podemos desperdiciar energía política y social ni aguantar ni bromas ni mentiras”, afirma

 

La vicepresidenta tercera del Gobierno y ministra para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico, Teresa Ribera, dijo este lunes que “basta” ya de tratar el cambio climático con “paños calientes” y reclamó que se deje de abordar este asunto con “bromas” o “mentiras”.

Ribera hizo esas consideraciones en la inauguración del 16º Congreso Nacional del Medio Ambiente (Conama), en Madrid, un día después de que la Cumbre del Clima de Sharm el Sheij (Egipto) -conocida como COP27- concluyera con un acuerdo para crear un fondo de pérdidas y daños que costeen los efectos climáticos en países vulnerables.

“Basta de tener una realidad generalizada que mira para otro lado con respecto al clima y paños calientes para paliar el cambio climático. No podemos desperdiciar recursos, desperdiciar energía política, desperdiciar energía social ni aguantar ni bromas ni mentiras, como todavía, desgraciadamente, en algunos foros persisten”, apuntó.

Ribera subrayó que la COP27 concluyó con “dos caras”, puesto que dio “un paso adelante” y emitió “luces de esperanza muy positivas” con un nuevo fondo en materia de pérdidas y daños ocasionados por los estragos climáticos en países vulnerables, lo que supone una “mayor justicia ambiental”.

Sin embargo, la conferencia climática, según añadió, terminó con la “decepción” de no avanzar en la medida en que la ciencia exige limitar el calentamiento global a 1,5 grados respecto a los niveles preindustriales, es decir, acelerar la acción climática.

Esa falta de respuesta para acelerar la reducción de emisiones de gases de efecto invernadero está vinculada a cuestiones geopolíticas, puesto que la primera cumbre del clima se celebró en Río de Janeiro (Brasil) en 1992 con una relación de países industrializados en la que no estaban China ni India, pero actualmente estas dos naciones son de las que más expulsan gases a la atmósfera y deberían dejar de alinearse con los Estados en desarrollo. “Esa foto de hace 30 años se resiste a desaparecer”, lamentó.

“La apuesta principal debe seguir siendo contener el incremento de la temperatura a 1,5 grados y asegurar objetivos de reducción de emisiones”, comentó, antes de añadir: “En estos momentos vivimos con un incremento de la temperatura de alrededor de 1,1 grados y este es un buen año para entender qué es lo que ocurre con ese incremento de la temperatura: ríos en Europa que no son navegables, grandes incendios forestales, dificultades para garantizar la seguridad de suministro alimentario o degradación del suelo”.

A este respecto agregó: “Todo esto atravesado por una realidad energética que nos hace ver hasta qué punto somos vulnerables en función de la adicción que tenemos a los combustibles fósiles”. Por ello, instó a acelerar la transición energética para que “esa vulnerabilidad desaparezca lo antes posible”.