España tiene una responsabilidad histórica y una deuda moral con el Sáhara Occidental. Hace 47 años abandonamos a su pueblo. Desde entonces, la población saharaui está privada de sus derechos, expulsada de su origen y oprimida por Marruecos con la complicidad de una comunidad internacional que es incapaz de solventar una situación que dura ya demasiados años.

Hoy seguimos hablando de la causa saharaui sin reconocer que se están vulnerando sistemáticamente las normas más básicas del derecho internacional y los mandatos de las resoluciones de la ONU. El pueblo saharaui lleva esperando poder decidir su futuro desde 1991. Por eso, ante esta situación insufrible no puede haber equidistancia ni puede ser, una vez más, la moneda de cambio en la estrategia geopolítica. Porque lo que se está poniendo en juego son derechos humanos.

Hace cuatro años una delegación del Ayuntamiento de Rivas viajamos a los campamentos de Tinduf, al sur de Argelia. Allí, en el exilio, late el corazón del pueblo saharaui. Allí vimos el dolor de un pueblo escindido por la injusticia histórica de la ocupación, pero también la esperanza en los ojos de las mujeres y  los hombres que no renuncian a lo que les pertenece, y sobre todo conocimos la hospitalidad de un pueblo que combate sin tregua por su libertad. Un viaje que nos puso delante del espejo y reforzó aún más los lazos de solidaridad y afecto con una causa que en Rivas sentimos como propia. Porque los derechos humanos siempre serán nuestra causa. Y porque su lucha por su autodeterminación es también la nuestra.

Rivas tiene una larga tradición solidaria con el pueblo saharaui que tiene su reflejo en la labor incansable de la ONG local Rivas Sahel, recordando, desde hace 25 años, al mundo que el Sáhara existe y luchando por su libertad para seguir haciendo de Rivas una ciudad mejor, más solidaria y más humana. Fuimos de los primeros municipios en reconocer oficialmente a la República Árabe Saharaui Democrática (RASD). Además, el hecho de que, desde hace décadas, cada verano vengan niños y niñas saharauis, a Rivas con el programa ‘Vacaciones en paz’, que este año por fin se retoma tras los dos años de pandemia, convierte a mucha de nuestra ciudadanía en embajadora de su causa. Tener un espacio verde de nuestra ciudad con el nombre del pueblo saharaui es otra muestra de fraternidad entre nuestros pueblos.

La autodeterminación del pueblo saharaui sigue siendo el único camino posible tras tantos años de silencio internacional. Su justa lucha seguirá siendo la nuestra hasta que haya un Sáhara libre.

Aída Castillejo, portavoz del Grupo Municipal IU Rivas-Equo-Más Madrid