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Pesadilla por Navidad: más sombras que luces en Vigo

Pesadilla por Navidad: más sombras que luces en Vigo

El lema de este año del Ayuntamiento gobernado por Abel Caballero es “Vigo, donde vive la Navidad”. Así pues, la Navidad sería una inquilina molesta que solo paga dos meses al año, pero que está expulsando poco a poco a los vecinos, llenando de ruido, basura y orines sus calles. El supuesto retorno económico del turismo navideño le sirve al Consistorio para acallar las crecientes críticas a un modelo de Navidad pensado para el visitante y que se convierte en un infierno para los vigueses. Según el alcalde (sin datos que lo avalen), el retorno económico es de 1.000 millones de euros, mientras que se gastan 3,3 millones de euros de las arcas municipales (11 euros por habitante).

“Creo que hay un tufillo anti-Navidad”, dijo Abel Caballero a las críticas que recibieron sus luces por parte de otros Ayuntamientos. “Es un debate falseado”, explica Xavier P. Igrexas, concejal y portavoz del BNG en Vigo. Este edil sostiene que “en Vigo hubo luces mucho antes de la llegada de Abel Caballero a la Alcaldía y habrá luces cuando deje de ser Alcalde”. Para su formación y muchos vecinos, crece un sentimiento de “Navidad sí, pero no así”, ante un modelo de Navidad que Abel Caballero “impone de manera caprichosa”, según Igrexas.

Este modelo insostenible se caracterizaría por concentrar toda su actividad en unas pocas calles del centro de la ciudad, que se acaba traduciendo en una “agonía de varias semanas” en las que Vigo se vuelve “una ciudad insegura e inhabitable”, en palabras del portavoz del BNG.

Luces todo el tiempo, todo el año, en todas partes

Durante estas Navidades, el Ayuntamiento de Vigo va a dedicar 2,3 millones de euros a las luces de navidad. El presupuesto del Plan de Empleo Municipal es un tercio de lo que cuestan las luces, pone de ejemplo Igrexas para señalar el despilfarro. Pero, ¿cuánto supone ese gasto de energía, exactamente?

Según cálculos de Serafín González, Científico del CSIC y presidente de la Sociedade Galega de Historia Natural, el equivalente a 35 hogares durante todo un año. Pero la comparación se vuelve más grave si cundiera el ejemplo de Vigo: si se generalizase en España, se gastaría el equivalente a más de 5.000 hogares durante todo el año. Aproximadamente, eso supone un gasto energético mayor al de Velilla de San Antonio o equivalente a El Escorial. Once millones de luces LED con las que Abel Caballero aspira a compararse desde Vigo con ciudades como Nueva York, mientras desoye otras reclamaciones de la ciudad.

“No hay un gobierno tan incompetente que explique que a día 30 de mayo continúen colgadas de la araucaria las luces de la Navidad anterior”, criticaba Xavier P. Igrexas, concejal y portavoz del BNG en Vigo, durante la primavera de este año. Los preparativos para instalar las luces de navidad de Vigo empezaron en agosto, para llegar a tiempo a estas Navidades, para asombro de los vecinos. Entre retirada e instalación de las luces, casi un año entero con ellas colgadas. “Cualquiera que haya visto las luces en Vigo sabe que con la mitad de arcos y de lámparas LED, seguiría siendo una iluminación muy potente”, sostiene el edil del BNG.

Ruido, inseguridad y un Vigo inhabitable

Pero es el día a día de los vecinos de Vigo, especialmente de los del centro de la localidad, el que se ve más afectado por los dos meses de “bullicio insoportable” que les impide dormir con normalidad o teletrabajar en sus casas. “Imagina que suena una bocina cada cinco minutos en tu ventana, durante doce horas”, cuenta una vecina. “No se oye ni la televisión, como vivas cerca de la noria (de 60 metros de altura)”, narra otra.

La presidenta de la Asociación de Vecinos Zona Centro de Vigo, Alba Novoa, denuncia que el mercadillo que han instalado no es un mercadillo al uso sino un “macrobotellón”, que deja todo “hecho un auténtico asco”. Los restos de comida, cerveza y orines se acumulan en torno al mercadillo navideño.

Este año, por vez primera, los cuerpos y fuerzas de seguridad (Policía y Guardia Civil) y de emergencias (Bomberos y Protección Civil) celebraron una rueda de prensa en la que denunciaron el peligro de no contar con planes de emergencia y evacuación ante el colapso turístico del centro de la ciudad, en el que ni siquiera las ambulancias y apenas los bomberos son capaces de abrirse paso. “No pueden garantizarse los tiempos de acceso, dicho por ellos, cualquier día ocurre una desgracia”, denuncia Alba Novoa que recuerda las imágenes de hace pocas semanas de cinco ambulancias bloqueadas entre el tráfico del centro de Vigo.

Las previsiones del Ayuntamiento de Vigo son que más de cinco millones de personas visitarán esta ciudad de apenas 300.000 habitantes. Por su parte, la oposición señala que, si Vigo dispone de menos de 5.000 plazas hoteleras (que sumando los pisos turísticos se acercan a 12.000), esas cifras de afluencia turística son imposibles. “Los problemas de movilidad son tremendos, todo el mundo intenta aparcar al pie de la noria y se colapsa el centro”, explica Novoa. La portavoz vecinal denuncia que los adornos situados en el carril de en medio (en calles con tres carriles) provocan que los camiones de bomberos tengan problemas para maniobrar.

Este modelo supone “anular en la práctica la ordenanza de ruidos, de convivencia o de medio ambiente”, denuncia el edil del BNG. Además, denuncia que se vandaliza un “espacio catalogado y de especial protección patrimonial” como los jardines históricos de la Alameda, para convertirlos en una feria. Además, Novoa sostiene que el “turista de mochila” que viene a Vigo no hace casi gasto, pero colapsa la ciudad: “ven las luces, suben a la noria, comen algo en el mercadillo y se van sin comprar nada en ningún comercio”, explica.

La Asociación de Vecinos Zona Centro de Vigo ha empezado a actuar judicialmente contra problemas como el ruido. “Las principales víctimas de esta situación son la gente mayor, que se queda literalmente atrapada en su casa durante dos meses”, denuncia Novoa. Además, los problemas de movilidad tienen consecuencias graves para quienes no pueden ir a por su medicación.

Por otro lado, imagina escuchar durante toda tu jornada laboral la misma música clásica o villancico de forma machacona. Teletrabajar se vuelve imposible. O que las luces de navidad no se apaguen en los días “grandes” (23, 24, 25, 30 y 31 de diciembre; y 1, 5 y 6 de enero), mientras de domingo a miércoles se quedan encendidas hasta las 00:30 y de jueves a sábado (y vísperas de festivo) hasta las 2:00 horas de la madrugada. Esa es la realidad de los vecinos de Vigo, que soportan niveles de ruido y de contaminación lumínica por encima de lo recomendado por la OMS.

“Vemos cómo por encima del derecho al descanso de los vecinos y vecinas, de la convivencia, e incluso de la salud pública, para Abel Caballero debe prevalecer siempre el parque temático”, denuncia Igrexas. “Se están cargando un momento que debería ser de felicidad, reencuentro y diversión por ver quién pone más luces”, denuncia Novoa.

Luces, más luces, ¡que no se vea la pobreza!

“Estamos inmersos en un año en el que han fallecido 16 personas en la calle o en infraviviendas”, denuncia Carla Leiras, que es activista de una asociación que lucha contra la exclusión social, llamada Os Ninguéns. Esta vecina de Vigo considera “doloroso” que se sitúe “el adorno y la fiesta” como prioridad política.

“Es un modelo de ciudad frívolo, con un dispendio desproporcionado”, reflexiona señalando que aunque puede haber retorno económico este se queda en el centro de la ciudad, sin llegar a “una churrería de barrio” y otros pequeños comercios. Leiras defiende que dedique el dinero a cuestiones más urgentes como “ampliar el albergue municipal” (que solo tiene 38 plazas), crear un parque de vivienda en alquiler, abrir una oficina para asesorar a mujeres en situación de prostitución o reforzar los comedores.

“No podemos entender cómo hay topes mensuales y anuales de ayudas a familias en emergencia social por cuestión presupuestaria y sin embargo para estas cuestiones de Navidad se consignan sin ningún cuidado las cantidades que haga falta”, denuncia la activista de Vigo. “Yo no puedo comer bombillas led”, dijo una persona en situación de sinhogarismo en declaraciones a Eldiario.es.

El portavoz del BNG en Vigo, Xavier P. Igrexas, cree que esta estrategia de Abel Caballero “reduce Vigo a un auto-meme de parque temático”. Algo que funciona como cortina de humo para que “la ciudadanía no repare en que su Gobierno dejó sin ejecutar -en los últimos 4 años- 6 de cada 10 euros presupuestados para inversiones en la ciudad, que nunca llegaron a gastarse”, denuncia.

Navidades tranquilas para las familias

El modelo de Rivas tiene poco que ver con el modelo de Navidades de Vigo, según nos cuentan las concejalas de Mantenimiento (Lola Refolio) y de Cultura y Fiestas (Ángela Vijández). Lejos de la “caza del turista”, la programación de estas fechas señaladas busca satisfacer las necesidades de ocio familiar y actividades infantiles de las familias de Rivas, con un alumbrado austero y más restringido a espacios clave como la Plaza de la Constitución, donde tuvo lugar la popular ceremonia del encendido de luces, que las ediles calificaron de “espectacular” y “pistoletazo de salida”.

Están orgullosas de haber contado con el actor José de Luna y la campeona del mundo de Judo, Ana Roldán, como encargadas de apretar el botón de encendido. Hay una apuesta por la discapacidad, la igualdad de género y minorías que se habían visto históricamente invisibilizadas: “tenemos que crear esas figuras en las que nuestros niños y niñas se puedan ver reflejadas”, destacan.

A lo mejor no hay una noria gigante o manzanas caramelizadas, como en Vigo, pero sí un abanico de actividades interesantes. Ángela Vijández destaca la participación del Coro de Rivas y los talleres para hacer decoración sostenible. “La cultura es un servicio público y las propuestas tienen que ser a precios populares o gratuitas”, explica. Este año, la responsable de Cultura está especialmente orgullosa de la calidad de la danza (con una obra clásica como “El Cascanueces”, representada por la prestigiosa compañía de ballet de Cuba), así como la novedad que supone el Concierto de Año Nuevo, a cargo de la Orquesta Sinfónica de Rivas “Alma Mahler” y con una figura “importante a nivel nacional” como Marina Pardo como mezzosoprano.

El coro, entre otras actividades, animaron el multitudinario evento.

Magia y ecologismo, para todos los públicos

“Apostamos mucho por la magia, porque aglutina a todo tipo de edades”, explica Ángela Vijández. El Festival M de Magia repite con propuestas como los talleres, el espectáculo de “magia de cerca” o la “magia de calle” que se descentraliza para que llegue a todos los barrios. Por último, a la actuación de la joven ilusionista Inmagic le seguirá una Gala de Estrellas con cuatro magos de primer nivel, liderados por Jorge Blas.

Lejos del despilfarro del modelo de Vigo, encontramos la propuesta ecologista de “Boing Planet”, un musical que desarrolla sus sonidos a partir de materiales como neumáticos o botellas de plástico recicladas para enseñarnos la importancia del respeto al medio ambiente. Y aunque el circo no viene a Rivas por Navidad, es la temática elegida por las familias al organizar la Cabalgata de Reyes de este año y para la exposición del centro cultural Garcia Lorca.

“Este año vuelve a haber un tramo adaptado e inclusivo para niños y niñas con TEA”, explica la concejala de Cultura, en relación al primer tramo del recorrido (unos 500 metros) en el que no habrá música, ni luces fuertes. En opinión de la concejala de Izquierda Unida, hay que seguir trabajando para que el ocio y la cultura sean accesibles e inclusivos. Las concejalas destacan las 18 carrozas fruto de la participación ciudadana de las AFAS, a las que hay que sumar las tres carrozas de Sus Majestades: Melchor, Gaspar y Baltasar.

En relación a la seguridad, Lola Refolio explica que la Cabalgata es la única actividad que requiere un despliegue especial, en comparación con los problemas del modelo de Vigo. “La coordinación para la seguridad es total” y “siempre salen más voluntarios de Rivamadrid de los que hace falta para cubrir el turno, conforme pasa la Cabalgata se ha limpiado y se restablece el tráfico”, recuerda Refolio, a quién le ha tocado como trabajadora municipal “ir con mi sopladora, normalmente invisible, y que ese día la ciudadanía te agradezca especialmente el trabajo de limpieza”.

Apoyo al comercio local

Esta concejala se encarga también del Desarrollo Económico y se ha sentado a coordinar acciones con “centros comerciales, pequeño comercio y zonas comerciales, las tres patas”, explica. “Ponle Corazón, Compra en Rivas” es la campaña que vienen desarrollando para impulsar el comercio local.

Lola Refolio defiende el concurso de escaparates como una forma mucho más “bonita” y sostenible de atraer gente a los comercios locales, en comparación con la instalación desenfrenada de luces de Navidad, aunque realizaron un encendido de luces coordinado y simultáneo. “Se dan 70 vales de 100 euros, sorteados entre quienes compran, para que esos 7.000 euros se reinviertan en la actividad comercial del municipio”, explica.

También se han agotado ya las inscripciones a la Yincana Rivas Jones, que “está funcionando muy bien como actividad en familia que revierte en el pequeño comercio”. Concluye Lola Refolio que “en Rivas se cuida mucho la Navidad, porque se cuida mucho a los niños”. La concejala de Desarrollo Económico defiende que “la laicidad de Rivas no nos cierra puertas, sino que nos permite a todos y todas celebrar de formas complementarias esos valores navideños comunes, como la compañía de la familia y la alegría de la infancia”.

Un turismo para gobernarlos a todos

El apoyo a la hostelería para Ayuso o las luces de navidad para Abel Caballero se han convertido en mantras de alta rentabilidad política, aunque sean muy discutibles en sus resultados de gestión. Y es que las ciudades se ven arrastradas a nivel global a un modelo de turismo que genera rentabilidad a costa de la vida cotidiana de los vecinos y vecinas que residen allí. “Esto da de comer a la hostelería, al resto no”, afirma Alba Novoa.

“Las fechas señaladas del año son iguales en todos los sitios”, cuenta Carla Leiras. El centro de la ciudad de turno se llena de gente, que no siempre tiene el nivel de consumo que desearían los gobernantes. “Hemos detectado que con el modelo de pisos turísticos mucha gente come y cena en el piso, en vez de hacer gasto en restaurantes”, apunta la portavoz de Os Ninguéns, que relaciona este modelo de turistificación con los elevados precios de la vivienda en alquiler en el centro, que expulsan a quienes vivían allí.

Por su parte, el BNG lamenta que se olvide el papel de Vigo como “pulmón industrial y productivo de Galiza”, en una dinámica que acelera la terciarización de la economía y la dependencia del sector servicios, que suele ir ligado a menor valor añadido y empleo precario de bajos salarios. Apuestan por buscar modelos de turismo más sostenibles, frente a los cruceros y al “monocultivo del Xacobeo, que patrocina el PP desde la Xunta” y el “monocultivo de las luces de Navidad que apadrina el PSOE de Abel Caballero”.

Entre tantas luces, no sería de extrañar que algún año los Reyes Magos se perdieran, al confundir alguna con la estrella fugaz que les marca el camino. “La Navidad se convierte en un desastre apoteósico, por usar el adjetivo favorito del Alcalde”, expresa Xabier P. Igrexas, que dice sentir cansancio por “esta competición ridícula y muy machirula de Alcaldes compitiendo por ver quien tiene el árbol más alto”.

Desde el movimiento vecinal, Alba Novoa sostiene que “hay que priorizar la vida del que está aquí al turismo masivo”. Por su parte, y desde el respeto a los artistas del circo, el edil nacionalista gallego recuerda el dicho romano de “pan y circo”, para afirmar que “Abel Caballero sólo ofrece doble ración de circo”.

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