Me gustaría comenzar esta nueva colaboración con la revista Zarabanda, uno de los medios más queridos y conocidos en nuestra ciudad, esta vez como alcaldesa, agradeciendo de nuevo todas las muestras de cariño que he recibido desde que asumí la dirección del Gobierno de esta ciudad.
Para alguien que ha nacido, se ha criado y vive en Rivas, ser alcaldesa de su municipio supone un enorme orgullo, pero también una gran responsabilidad. Soy muy consciente del gran legado que he recibido, sabiendo que antes que yo muchas otras personas han trabajado sin descanso durante décadas para que Rivas sea la ciudad que hoy conocemos.
Sin esa labor, sin ese esfuerzo, nada de esto habría sido posible.
Desde esta tribuna insisto en las dos promesas que hice durante mi posesión como alcaldesa: trabajo y trabajo. Pueden estar seguras y seguros de que no escatimaré esfuerzos por servir a esta ciudad, que para muchas de nosotras más que una ciudad es ya un símbolo, una idea que demuestra que las cosas se pueden hacer de otra manera. Es posible levantar una localidad sin que sea el ladrillo quien dicte el urbanismo, una urbe que ponga en el centro a las personas y la garantía de sus derechos básicos: el acceso a una educación y una sanidad públicas y de calidad, al deporte y también, por supuesto, a la cultura, el campo en cuya Concejalía estuve antes de asumir este nuevo cargo. Como dijo el poeta Federico García Lorca, bien está que todas las personas coman, pero también que todas las personas sepan.
Les auguro que durante los próximos meses Rivas seguirá liderando todos los retos que tiene por delante, avanzando hacia la ciudad del mañana gracias al proceso participativo Rivas, Párate a Pensar. No cejaremos en el empeño, además, de seguir luchando por lograr las infraestructuras sanitarias y educativas que tanto necesitamos.
Comenzamos este curso demostrando que nuestra apuesta por los servicios públicos es ganadora, inaugurando la nueva escuela infantil municipal Pippi Långstrump, frente a otros envites, como los de la Comunidad de Madrid, que sigue instalando barracones en nuestros colegios. No tengan duda de que haremos lo que tengamos que hacer para que no solo nuestras niñas y niños, sino también su profesorado, nunca más tengan que sentarse en contenedores para recibir sus clases.
Para finalizar, les ruego me dejen un breve espacio para recordar a mi antecesor, una persona que no necesita presentación, Pedro del Cura. Sin él, sin todo lo que hizo, seguramente yo y muchas otras personas no estaríamos donde hoy estamos, presumiendo de una ciudad distinta, amable.
Gracias, Pedro, has dedicado mucho tiempo de tu vida al servicio de Rivas, sin cicatear esfuerzos ni sacrificios, anteponiendo el interés general y dejándote la piel por tu ciudad, algo que todas y todos sabemos que seguirás haciendo.
Nos vemos en nuestras calles.

Aída Castillejo,

Alcaldesa de Rivas Vaciamadrid