Junio se desliza para dar paso a unas más que merecidas vacaciones. El regreso a las aulas, tras seis meses vacías, ha estado lleno de retos con un inicio escolar atípico marcado por los grupos burbuja, clases semipresenciales, aulas modulares, mascarillas e hidrogeles. Una estampa diferente a la que conocíamos hace un año y medio para afrontar de la mejor manera posible una vida cotidiana distinta.

Sin embargo, una vez más nuestra comunidad educativa ha estado en todo momento para cuidar de la escuela pública. Su compromiso no solo no ha cambiado, sino que ha salido aún más fortalecido. Lo hemos dicho muchas veces: la educación pública es uno de nuestros mejores valores, pero en este año lleno de dificultades, sin duda, se ha vuelto a demostrar con creces.

El profesorado, a pesar de las dificultades sobrevenidas y, en muchos casos, con contratos temporales, ha estado volcado, dando lo mejor de sí, para que la calidad de la escuela pública no se viese mermada. Pero, sobre todo, nuestra infancia y juventud nos han vuelto a dar una lección de responsabilidad, enseñándonos una vez más todo lo que tenemos que aprender de ellas y de ellos.

Desde este Ayuntamiento siempre hemos defendido la importancia del papel de las familias en el proceso educativo. Su ilusión por mejorar la calidad de nuestra escuela pública nunca ha desfallecido. Gracias a su implicación hicieron posible un recorrido mágico como alternativa a nuestra maravillosa Cabalgata, además del gesto de regalar un libro a cada niño y cada niña tras la vuelta de las navidades. Tras el paso de Filomena, tampoco dudaron en organizarse para acondicionar las entradas de los centros educativos. Como inmensa ha sido su involucración en la escolarización para acercar a las nuevas familias los proyectos educativos de nuestros colegios e institutos. Así como cada miércoles, desde hace meses, no cesan en sus movilizaciones para reivindicar al Gobierno regional las infraestructuras educativas que nuestra ciudad necesita y poner freno así  la emergencia educativa que sufrimos desde hace tiempo en Rivas.

Ahora toca disfrutar del verano, desde el cuidado y la prudencia que aún debemos guardar. Porque ha sido un curso difícil para todas y para todos y nos lo merecemos. Como nos merecemos volver en septiembre y disfrutar de nuestras fiestas. Mientras, recordad que Rivas no para y que este año repetiremos la experiencia del cine de verano repartido por nuestros barrios para que la gran pantalla también acompañe algunas de nuestras noches estivales.

Nos vemos a la vuelta.

Aída Castillejo, portavoz del Grupo Municipal IU Rivas-Equo-Más Madrid

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