Los océanos están en peligro

En lo más profundo de nuestros océanos encontramos grandes ecosistemas intactos, de los que aún conocemos muy poco, pero una nueva industria los está amenazando: la minería en aguas profundas.

El lecho marino alberga depósitos de minerales como cobalto, níquel o manganeso, que un puñado de empresas y gobiernos pretenden extraer utilizando esta práctica destructiva totalmente nueva. Una amenaza escandalosa para la salud de nuestros océanos.

Aunque la extracción de metales aún no ha comenzado, se han concedido 29 licencias de exploración a países como China, Corea del Sur, Reino Unido, Francia, Alemania y Rusia, que ya han reclamado enormes áreas del Atlántico, el Pacífico y el Índico, cubriendo una superficie de casi el doble del tamaño de España. Por primera vez, Greenpeace ha sido testigo de la inmersión de máquinas más pesadas que una ballena jorobada (unos 30.000 kg) para realizar pruebas en el fondo del océano Pacífico.

La comunidad científica ha advertido en repetidas ocasiones que la minería en aguas profundas tendrá consecuencias terribles para los ecosistemas marinos y podría suponer la extinción total de especies únicas que no se encuentran en ningún otro lugar del planeta. Empresas como BMW, Volvo, Google y Samsung también se han comprometido a excluir el uso de minerales extraídos del océano en sus cadenas de suministro y apoyan una moratoria sobre la minería submarina.

El fondo marino debe permanecer fuera de los límites de la minería.

Tu apoyo es fundamental para que podamos seguir protegiendo el ecosistema más grande y menos explorado del planeta, hogar de criaturas únicas que parecen de otro planeta y viven cientos de años. Esta peligrosa industria podría destruir las maravillas de las profundidades oceánicas incluso antes de que tengamos la oportunidad de descubrirlas. Hasta la fecha, ¡la ciencia solo ha explorado alrededor de un 0,0001% de los fondos marinos!

Sabemos que, en cualquier parte del mundo donde se haya creado un santuario marino, los resultados son espectaculares: peces, ballenas, aves y todos los seres vivos que dependen de este hábitat, regresan a la vida.

Junto a personas comprometidas como tú, vamos a presionar a los gobiernos para que aprueben un Tratado Global de los Océanos en la ONU que ponga la conservación (y no la explotación) en el centro de la gobernanza de los océanos. Un tratado vinculante del que las generaciones futuras se sientan orgullosas, que siente las bases para crear una red de santuarios marinos fuera del alcance de la actividad industrial destructiva, incluida la minería en aguas profundas.

Greenpeace es una organización independiente que no acepta dinero de gobiernos ni empresas para poder denunciar a todas aquellas personas o instituciones que amenazan el planeta. Solo personas comprometidas como tú hacen posible nuestro trabajo.

 

 

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