En estos días, los niños y niñas de todos los colegios de Rivas celebran sus fiestas de ‘despedida de curso’. Un curso también este bastante accidentado, lleno de inseguridades y conviviendo con el Covid, además de otros factores de precariedad como el frio por tener que mantener las ventanas abiertas, la escasez de personal, aulas con más niños y niñas de los que marcan las ratios, excesivo calor en los últimos meses, etc.

Pero hay otros niños y niñas que aún lo pasan peor, son los que vienen desde La Cañada, ellos además de la precariedad de las calles y casas donde viven, tienen que padecer la falta de electricidad, con lo que supone una dificultad mayor para estudiar, para la convivencia familiar, los rigores del invierno, etc.

Algunos de los colegios a los que acuden muchos de estos niños y niñas no se olvidan de la situación en la que viven estos alumnos/as y compañeros/as del resto. Uno de estos colegios es la Ciudad Educativa Hipatia, que se ha destacado durante todo el año (y los anteriores) en la lucha permanente, reivindicando mejores condiciones y ‘luz para La Cañada’.

En la fiesta de fin de curso del Hipatia, las reivindicaciones de las familias de niños de la Cañada tuvieron un tratamiento particular. Una de las madres, como portavoz de las familias, se dirigió a toda la comunidad educativa, y les dijo: “como muchos de vosotros ya sabéis, desde el día 2 de octubre de 2020, las viviendas de La Cañada estamos sin energía eléctrica. Somos unas 4.000 personas, unos 2.000 niños y niñas, el resto padres y madres, en muchos casos completamente a oscuras. Sufrimos dificultades para cocinar, calentarnos, ducharnos, leer… Esta situación nos produce graves consecuencias para nuestra salud física y emocional. Sentimos un gran dolor por no poder acompañar a nuestros hijos e hijas en sus estudios, en su crecimiento y su adecuado desarrollo, libres de incertidumbres y miedos. Se trata de una situación que vulnera los derechos de las personas que vivimos en La Cañada. Pero estamos contentos, desde este centro hemos sentido el abrazo, tanto del cole como de los padres y madres de los niños y niñas compañeros de nuestros hijos e hijas. Este apoyo, lo hemos recibido especialmente desde el colectivo Hipatia Unida, que nos viene acompañando todo el tiempo. Seguimos trabajando con otros grupos para despertar el sentido de humanidad por esta catástrofe humanitaria que ignora los derechos humanos”.

Los carteles que los niños y niñas colgaban en la valla del cole, son bien expresivos sobre lo que sienten y cómo se identifican y solidarizan con sus compañeros y compañeras.

En el recinto, a cierta altura, un gran letrero luminoso que recordaba esta situación en La Cañada ‘ENCENDER LA DIGNIDAD’.

Esta parte del acto estaba organizada por ‘las chicas de Hipatia Unida junto con las de Batucada del Hipatia’. Pero la fiesta que duró casi todo el día (hasta bien entrada la noche), estuvo llena de ratos para compartir, comida colectiva, música y juegos, muchos juegos y canciones tradicionales (adaptadas) en las que chicos y grandes participaban todos.