Nuestro crítico cinematográfico, Mr. Bela Vhista, nos recomienda una nueva serie con energía femenina y juvenil
Para mí fue una grata sorpresa encontrar esta serie: We are lady parts. Una historia que recuerda el espíritu efervescente y juvenil de “¡Qué noche la de aquel día!”. Recuperando esa sensación casi olvidada de vivir el momento en una tarde de verano en la que todo puede pasar y en la que gozamos de cada momento sin pensar en el mañana. La serie trata sobre un grupo londinense de Punk muy peculiar, pues está formado por jóvenes musulmanas, cada una con su bagaje personal, sus sueños y desilusiones, pero todas muy cercanas. ¿Quién no ha tenido deseos de mostrar lo que sabe hacer mejor y con lo que disfruta… y triunfar a pesar de todo? Y ese “a pesar de todo” en muchos casos son las expectativas que los demás tienen de nosotros, de lo que deberíamos ser y hacer. Ese tema universal es lo que hace que sintamos empatía por ellas, independientemente de la fé de cada telespectador.
La religión se refleja en sus comportamientos en mayor o menor medida, cosa que nos puede llevar a mirar atrás (y no tan atrás, si tienes memoria) en nuestra “avanzada sociedad europea”: “No hagas eso porque irás al infierno” o “No vayas con esa gente porque ¿qué van a pensar en el barrio?”. Cosas que ya hemos superado… Como habrán adivinado, lo digo con sorna, porque viendo las maneras de algunos de nuestros “coetáneos de bien” estamos volviendo a esos pensamientos añejos a pasos acelerados.
En fin, vamos a lo nuestro: la propuesta de pasar un rato divertido y agradable. Acompáñenme en un viaje chispeante de dos temporadas con este grupo de chicas que tendrán que luchar sin descanso para hacerse un hueco en el panorama musical sin perder el alma en el intento, lidiando con el peligro de plegarse a las “sugerencias” de la industria para llegar a una mayor audiencia llena de likes y fans virtuales, que odian y aman sin mesura.
El hilo conductor sigue a Amina Hussein, estudiante de microbiología que busca novio (como todas las de su entorno) y que será reclutada por su característica manera de tocar la guitarra. Nuestra heroína, junto a sus nuevas compañeras, tendrá que vencer los prejuicios para hacer algo que de repente descubre que es lo más importante en su vida: la música y, sobre todo, nuevas formas de vivir que le son ajenas, pero que a las que se lanza valientemente (porque no le queda otra), quemando naves. Es un viaje sin vuelta atrás con el fondo de la energía anárquica del punk y muchas canciones juguetonas.
Así que, si tienen prejuicios al respecto, les aconsejo que los metan en una maleta y le den una patada. Una vez hecho esto, espero que se lo pasen tan bien como me lo he pasado yo contemplando a estas chicas guerreras que cantan con orgullo.




