Aída Castillejo, portavoz del Grupo Municipal IU Rivas-Equo-Más Madrid

Sí, el desastre de la educación pública en la Comunidad de Madrid es un suma y sigue. En Rivas, lo sabemos bien. No solo sufrimos la emergencia educativa, sino que el gobierno presidido por Isabel Díaz Ayuso ha ido un paso más allá este verano, desoyendo la voluntad de las familias ripenses. Hace justo un año, la ciudadanía eligió, a través de una encuesta popular, que el nuevo colegio público llevase el nombre de Mercedes Vera.

Con alevosía y agosticidad, la Comunidad de Madrid aprobó en el último Consejo de Gobierno la creación del nuevo centro educativo al que ahora, como si no supiesen de todo el proceso participativo, pretenden denominarle de otra manera. Sería bastante grave que la Comunidad de Madrid impusiera su interés frente a la decisión de nuestras vecinas y vecinos. Ya sabemos que el PP ni entiende ni quiere entender qué significa participación real y efectiva, lo demuestran en este asunto y lo vuelven a demostrar cada vez que debatimos los presupuestos municipales oponiéndose sistemáticamente a las ayudas para la comunidad educativa.

Con esta elección, la ciudadanía ripense quería homenajear a la primera maestra que tuvo nuestra ciudad, ejerciendo la docencia primero en la finca de El Porcal en los años 50 para después dar clase en el Casco Antiguo. Como muchos de sus compañeros y compañeras, nuestra maestra también fue represaliada por el franquismo. Por ello, que uno de nuestros colegios lleve su nombre es una deuda pendiente de agradecimiento a ella y al resto del profesorado que fueron luz y convirtieron en sombra. Además, esta elección cumplía con uno de los principales criterios para dar visibilidad a las mujeres en los centros educativos donde hay más presencia de nombres propios masculinos.

Esto es lo que verdaderamente le importa la escuela pública a la Comunidad de Madrid: cambiar el nombre de un colegio. Un centro para el que la Consejería de Educación aún no ha aprobado el convenio de colaboración con el Ayuntamiento de Rivas que se les remitió el pasado mes de diciembre, hace ya ocho meses. En estos momentos, no sabemos el tiempo que se demorarán las obras ni en cuántas fases se construirá. El convenio entre ambas administraciones aseguraba la continuidad de las obras y su ejecución completa,  además, de la dotación de infraestructuras muy necesarias como contar con una cocina propia.

La construcción completa y el respeto a la decisión de la ciudadanía ripense son solo dos de las batallas que esta vuelta al cole nos traerá aparejada. En el horizonte estarán también la lucha por la bajada de ratios para seguir garantizando una vuelta escolar segura y las nuevas infraestructuras educativas que Rivas merece y necesita como el instituto Margarita Salas. Con todo y con esto, buen inicio de curso.

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