Berna (Suiza), día 7 de febrero de 2019. Reunión ultrasecreta de representantes de organizaciones, empresas y personal con poder para decidir los destinos del mundo: miembros del Club Bilderberg. Banqueros, políticos, miembros de la realeza, financieros internacionales o dueños de los principales medios de comunicación, son ejemplos de los miembros del club Bilderberg. Entre ellos están el español Juan Luis Cebrián, quien fuera presidente ejecutivo del grupo Prisa, el estadounidense Donald Rumsfeld, antiguo secretario de defensa de su país, ​ el irlandés Peter Sutherland, entre otros cargos presidente de Goldman Sachs y British Petroleum,​ el estadounidense Paul Wolfowitz, antiguo presidente del Banco Mundial, David Rockefeller, los Ford o el belga Étienne Davignon, antiguo vicepresidente de la Comisión Europea y expresidente del grupo. ​Como curiosidad, cabe destacar que los anteriormente nombrados Rumsfeld y Sutherland fueron compañeros en la compañía de energía ABB. Otros como Google, Amazon, Microsof, Apple, AliExpres, etc. ​

En una reunión anterior (en 2009), entre otros, participaron algunos destacados personajes españoles: la reina Sofía,​ Ana Botín (Banco Santander), José Manuel Entrecanales (Acciona), Alberto Ruiz-Gallardón y Pedro Solbes. Y por primera vez, dos periódicos británicos de tirada nacional se hicieron eco en noticias escuetas de la Conferencia del Grupo Bilderberg. Uno de ellos fue The Guardian, que envió a uno de sus corresponsales y cuyas crónicas únicamente fueron publicadas en la edición digital del periódico. Durante seis días, el periodista documentó cómo fue sometido a diversos seguimientos y finalmente arrestado por la policía griega.​ Tras esta reciente exposición a la opinión pública, ahora han publicado en su web una breve referencia a los temas tratados en los últimos tres años y una lista oficial de participantes.

El lector/a se estará preguntando ¿por qué ZARABANDA dispone de toda esta información? También a nosotros nos extrañó la invitación para asistir al cónclave. Preguntadas las razones, la única explicación que nos dieron fue, ‘que se trataba de un acto de transparencia’. Después hemos sabido que la verdadera intención es medir la capacidad de influencia de un medio pequeño como nosotros, y sobre todo las posibilidades de asumir y procesar toda esta información por parte de lectores con cierta capacidad crítica, como son los de las publicaciones ZARABANDA.​

Otro de los grupos destacados presentes fue el G-20, que cuenta a su vez con 14 organizaciones internacionales socias, cuyas presidencias también integran el foro: Algunas mundiales (7): Naciones Unidas (ONU), Fondo Monetario Internacional (FMI), Banco Mundial, Consejo de Estabilidad Financiera (FSB), Organización Internacional del Trabajo (OIT), Organización Mundial de Comercio (OMC) y Organización Mundial de la Salud (OMS). Y otras tantas de ámbito regional:  Asociación de Naciones del Sudeste Asiático (ASEAN), Unión Africana, Nueva Alianza para el Desarrollo de África (NEPAD), Comunidad del Caribe (CARICOM), Banco Interamericano de Desarrollo (BID), Banco de Desarrollo de América Latina (CAF) y Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE)

Este grupo de personas y entidades se reúnen con cierta regularidad, dos o tres veces al año y en caso de urgencia o necesidad, se convocan con urgencia. No todos los miembros, sino un grupo reducido de ellos, que de manera más ágil pueden tomar decisiones, preparar propuestas o elaborar estrategias que después deberán ser consensuadas por todos los demás.

En esta ocasión, sí se reunieron todos, no faltaba ni un solo miembro, organización o grupo económico, el tema lo requería y era necesario que la responsabilidad de lo que iban a aprobar fuera asumida por todos.

Varios años llevaban los equipos de análisis trabajando sobre el futuro del mundo, del planeta Tierra, el crecimiento de la población a escala global, la capacidad de producción de alimentos, de energía, las reservas de agua potable, la calidad del aire, el cambio climático, etc. Y habían llegado a una conclusión ‘la vida en este planeta es insostenible’. La Tierra se agota, la población no solo no puede seguir creciendo, sino que tiene que decrecer.

Durante siglos anteriores, los ecosistemas naturales del planeta, tenían sus propios mecanismos de autoprotección, de selección de la especie, de equilibrio entre las posibilidades de subsistencia en equilibrio con los recursos naturales y el desgaste y consumo de todos ellos, por los seres vivos del planeta: desastres naturales, pandemias, guerras, etc. Ahora, en nuestro tiempo, los avances de la medicina han alargado nuestra expectativa de vida, controlado enfermedades…, y las guerras no producen tantas muertes, además de que solo ocurren cuando a estos mismos que gobiernan el mundo, les interesa que ocurran.

Este numeroso grupo de dignatarios sesudos, racionales y cargados de argumentos referidos al negro futuro del planeta, tenían que decidir cómo parar esta carrera desenfrenada hacia la autodestrucción.

No era ésta la primera vez que tenían que abordar un tema de tan alto calado, aunque sí de menor escala. Podemos recordar pandemias sectoriales y/o más o menos controladas como el SIDA, el envenenamiento por Aceite de Colza manipulado, la Crisis de las vacas locas, la Fiebre Aviar, la Gripe A, la Gripe C…, ahora el Covid-19. Esta última era la (estrategia) nueva pandemia sobre la que tenían que decidir, bajo la responsabilidad de todas y todos…

El ‘Plan’ que ya venía ultimado y pormenorizado por el grupo ejecutivo al frente, requirió de la discusión y aclaraciones sobre multitud de aspectos: ¿disponemos de un virus controlable? ¿qué ocurre si se nos descontrola?, ¿cómo aseguramos que los beneficios siguen entrando para aquellos que tienen que recibirlos?, ¿cómo controlar a las poblaciones si se nos revelan? ¿a qué países salvamos y a cuales dejamos hundir?… Y otros muchos cuestionamientos, no porque ninguno de los presentes estuviera en contra del plan, sino por asegurar la garantía de los propios intereses de cada uno.

Sus proponentes tuvieron que aclarar: ‘disponemos de ese virus’ (en ningún momento aclararon si era un virus ya existente o creado o manipulado en laboratorio), ‘este no es un plan definitivo, se trata de un ensayo, nunca hasta ahora habíamos puesto en marcha uno similar y menos con humanos’. ‘Las consecuencias a corto y medio plazo están medidas y en el transcurso tendremos que ir analizando’. ‘Y los beneficios están garantizados, siempre están garantizados, cada uno a su tiempo…’.  ‘Nosotros podemos hacer crecer o hundir un país en menos de 24 horas, todos los estados hoy sobreviven gracias a la deuda pública, solo con no comprar o vender deuda en un momento determinado, conseguimos que la prima de riesgo aumente, hasta tal extremo que lleve a la ruina a cualquier país díscolo.  Así mismo sabemos que podemos apagar todos los sistemas informáticos, bloquear las comunicaciones, introducir troyanos o virus en cualquier sistema informático. Las armas no son necesarias, a no ser que interesen para controlar recursos energéticos o minerales o simplemente para reflotar la economía de un país’.

El 18 de noviembre de 2020 se identificaba el primer caso de Covid-19, en Wuhan (China). El 30 de enero de 2020, la Organización Mundial de la Salud (OMS) declara que el brote de COVID-19 constituye una emergencia de salud pública de preocupación internacional (PHEIC). El 11 de marzo de 2020, la OMS declara oficialmente la pandemia. A día de hoy se han contagiado 208 millones de personas y han fallecido 4,38 millones de los contagiados.

Si el único objetivo era diezmar la población, no se puede decir que la estrategia haya sido un éxito, sobre casi 8.000 millones de personas que hoy poblamos el mundo, cuatro millones y medio es un número insignificante. Lo que no es insignificante es el negocio generado a consecuencia de la pandemia, un negocio que ha ido a parar a manos de los que ya estaban preparados o advertidos de que esto pasaría, tres o cuatro farmacéuticas (Pfizer, BioNTech, Jonhson&Johson y Moderna). Son millones y millones de vacunas las que han fabricado y las que seguirán fabricando. Gracias al dinero público que han puesto los estados y curiosamente el beneficio solo para ellos. Y nada que decir de los millones de EPI,s para los hospitales, jeringuillas, agujas, hidroalcohol, mascarillas, gafas, etc.

¿Y los otros laboratorios, por qué no se han metido en el negocio de la vacuna del Covid-19? Simplemente porque no les tocaba. Solo hay que echar una mirada a qué laboratorios fueron los encargados de proporcionar los medicamentos y otros útiles necesarios en las ‘pandemias’ enumeradas anteriormente. O simplemente quienes son las farmacéuticas que fabrican las vacunas de la ‘gripe común’ o la del ‘neumococo’, otro montón de viales y además con periodicidad anual, ya que nos dependizan a tener que vacunarnos en cada ‘campaña contra la gripe’ (que curioso, la vacuna la tienen preparada justo antes del ataque de la nueva cepa, ¿cómo es posible que entre varias sepan con antelación cual es la que atacará cada año?

También nos advierten una y otra vez sobre las nuevas cepas que nos amenazan y nos crean la duda de si la vacuna que nos han administrado nos protegerá o no de ellas. Pero a la misma vez, nos avisan de que ‘aún vacunados podemos contagiarnos’. Y últimamente, de que muy probablemente tendremos que recibir una tercera dosis. Sin tardar demasiado, nos comunicarán que la del Covid-19 será una vacuna también de ‘consumo anual’, y es que hay que asegurar el negocio….

Sin pretender ser sarcástico, me remito a una de las inquietudes de algunos de los asistentes a la reunión ¿cómo podremos asegurar nuestros negocios? Y a la respuesta inmediata por parte de los proponentes ‘el negocio está asegurado’.

Otra cosa de la que nos avisan demasiado frecuentemente es de que ‘esta no es la única pandemia, vendrán otras mucho peores’. Y de nuevo me remito a las palabras de los proponentes del ‘Plan’ en la reunión ‘este es solo un ensayo, queremos medir consecuencias, reacciones y prepararnos para nuevos y más mortíferos ataques’.

JuanM del Castillo

Nota: El Lector/a ya se habrá dado cuenta que este artículo está apoyado en una ficción, ‘nunca estuvimos como observadores en ese ‘conclave de poderosos’, ya nos hubiera gustado. Sabemos que existe, sabemos que las decisiones más importantes para el mundo se toman ahí. Y sospechamos que algunas de las decisiones tienen mucho que ver con lo que está pasando, no somos negacionistas, los hechos son los que son y respetamos los remedios y soluciones que cada cual decida. Pero si lo escrito lo consideramos una ficción, esta se parece mucho a la realidad.

Con respecto a si el Cobid-19 es un virus procedente de la naturaleza o es creado o manipulado en el laboratorio, el cuestionamiento principal sería ¿quién lo ha aislado, creado o manipulado? Los servicios secretos de EEUU hace unos meses filtraron, que se había liberado desde un laboratorio en China. Los chinos dijeron que lo habían llevado (y liberado) a Wuhan los deportistas americanos que participaron en una competición en esa ciudad… Seguro que entre canallas no hay problema en repartirse las responsabilidades, sin ningún cargo de conciencia…

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