Ha transcurrido más de un mes desde la votación de la Reforma Laboral en el Parlamento. No obstante, sigue habiendo muchísimo ruido con este tema y poca explicación sobre el contenido de la norma. Humildemente trataré de resumir en qué consiste esta reforma y lo más importante: si beneficia o no a los trabajadores y trabajadoras. Veamos:

Se reduce la temporalidad

La temporalidad, verdadera lacra del mundo laboral, afecta al 25,7% de las mujeres y al 22,6% de los hombres.

A partir de ahora, será el contrato indefinido la referencia. El contrato temporal sólo podrá ser estructural o formativo y la empresa tendrá que especificar en el contrato “con precisión” la causa y circunstancias concretas que justifican ese contrato temporal y “su conexión con la duración prevista”.

Los contratos estructurales únicamente podrán responder a dos causas: para aumentos ocasionales e imprevisibles de la producción u oscilaciones de la demanda (que en cualquier caso tendrá un máximo de 6 meses ampliables a 12) y para sustituir a otro trabajador o trabajadora. En el caso de campañas comerciales –como las de navidad o rebajas– o agrícolas, no podrá tener una duración superior a 90 días

En cuanto a los formativos,  su retribución no podrá ser inferior al 60% o 65% del salario fijado por convenio para la categoría, ni inferior al Salario Mínimo Interprofesional. Los contratos de prácticas no podrán durar menos de seis meses ni más de un año.

Se elimina el contrato de obra y servicio, que supone el 40% de los contratos temporales cada año; en su lugar se impulsa la figura del contrato fijo discontinuo, que tendrá una indemnización por despido proporcional al tiempo trabajado.

Se reduce de los 24 meses actuales a 18, en un periodo de dos años, el plazo de encadenamiento de contratos para adquirir la condición de trabajador o trabajadora indefinida.

También se penalizarán los contratos temporales inferiores a 30 días, desincentivándolos  con penalizaciones crecientes

Se regulan contratas y subcontratas

La reforma supone el establecimiento del convenio sectorial de aplicación para quienes trabajan en contratas y subcontratas. La subcontratación, otro cáncer laboral, tiene los días contados, ya que sus trabajadores y trabajadoras, a partir de ahora, tendrán una equiparación de derechos con el resto de su sector.

Más sanciones a las empresas que incumplan la ley

A partir de ahora, a las empresas que contraten en fraude de ley,  se les multará por cada trabajador o trabajadora que hayan cometido la infracción, que se considerará grave. Además, en esos casos las sanciones aumentan y pasan a ser de entre 1.000 y 10.000 euros.

Prioridad del convenio sectorial

La prioridad anterior de convenio de empresa al sectorial, sirvió para que el gobierno-Rajoy se cargara la negociación colectiva. Cualquier empresa que tuviera poca presencia sindical entre sus trabajadores y trabajadoras podría hacer acuerdos propios sin que se les aplicase los convenios sectoriales. Esto ha ido mermando la negociación colectiva y  devaluando las condiciones laborales y salariales. Con esta reforma se vuelve a recuperar la principal arma de defensa de trabajadores y trabajadoras: la negociación colectiva.

Fin a la limitación temporal de los convenios colectivos

Las condiciones establecidas en un convenio colectivo seguirán en vigor aún después de que se termine su vigencia expresa, aunque todavía no se haya firmado el nuevo convenio. No es un tema menor, ya que suponía una presión constante ante la negociación de los nuevos convenios.

Según la Ministra de Trabajo Yolanda Díaz, siete millones de trabajadores y trabajadoras se verán afectados de inmediato.

Estoy de acuerdo con la Ministra, a quien felicito. Es más, esa mejora en las condiciones laborales de trabajadores y trabajadoras temporales se extenderán a todo el mundo laboral: Revalorizándose la mano de obra de forma general y recuperándose la negociación colectiva que el PP nos hurtó. Las relaciones laborales cambiarán a mejor.

Y bien. Si la reforma es un avance clarísimo en las condiciones laborales de trabajadores y trabajadoras, ¿Por qué el rechazo, a derecha e izquierda?

El PP y la ultraderecha han quedado retratados de forma grosera: su estrategia del NO a todo, incluso aunque la reforma esté avalada por sindicatos y empresarios y  beneficie a la gran mayoría de la población, nos rebela que les importa un bledo la gente. Están en política sólo para hacer ruido y generar odio, cuando no gobiernan.  Cuando gobiernan, lo único que hacen es beneficiar a los grandes ricos, aquellos que no superan el 1% de la población.

En cuanto a la izquierda nacionalista, y también alguna izquierda que se empeña en verlo todo en blanco y negro, también han quedado retratados. A muchas personas nos hubiera gustado que la reforma fuera más ambiciosa, sobre todo en lo relativo a las indemnizaciones por despido. Pero las correlaciones de fuerzas y consensos han dado como resultado este avance. Para algunos, tímido y para otros, profundo. Pero avance en cualquier caso. Votar NO a un avance, tímido o profundo, es de una ceguera política tremenda que explica el mal endémico que arrastra una parte de la izquierda.

Les dejo con unas palabras de Julio Anguita, poco antes de morir. Si todavía nos acompañara seguro que no modificaría ni una coma.

 “Por lo que yo puedo ver, y teniendo en cuenta otras épocas a lo largo de la historia, esta vez los ministros salen y dan la cara, veo que se toman medidas, están acudiendo a todos los problemas, están responsabilizándose».

José Manuel Pachón López