La monarquía, una institución tendente a desaparecer

La monarquía (del latín monarchĭa, y del griego μοναρχία [monarchía]) es una forma de Estado (aunque en muchas ocasiones es definida como forma de Gobierno) en la cual un grupo integrado en el Estado, generalmente una familia que representa una dinastía, encarna la identidad nacional del país y su cabeza, el monarca, ejerce el papel de jefe de estado. El poder político del monarca puede variar desde lo puramente simbólico (monarquía parlamentaria), a integrarse en la forma de gobierno: con poderes ejecutivos considerables pero restringidos (monarquía constitucional), hasta lo completamente autocrático (monarquía absoluta).

Sistemas de gobierno
Repúblicas
     Presidencialismo pleno      Presidencialismo con gobierno vinculado al Parlamento      Semipresidencialismo      Parlamentarismo      Unipartidismo
Monarquías
     Monarquías constitucionales o parlamentarias en las cuales el monarca no posee ningún poder efectivo      Monarquías constitucionales o parlamentarias en las cuales el monarca ejerce personalmente el poder ejecutivo en conjunto con un Parlamento débil      Monarquías absolutas
Otros
     Suspensión de las garantías constitucionales (p. ej., dictaduras militares)      Países que no se ajustan a ninguno de los sistemas anteriores Nota: varios Estados se declaran constitucionalmente a sí mismos como repúblicas multipartidistas, mientras que exteriormente se les considera Estados autoritarios. Este mapa representa el sistema político de iure y no su grado de madurez democrática de facto.

     Monarquía constitucional / parlamentaria.      Monarquía de la Mancomunidad de Naciones (Commonwealth)      Monarquía semi-constitucional      Monarquía absoluta      Entidad monárquica a nivel sub-estatal

En una monarquía, la jefatura del Estado o cargo supremo es:

  • Personal.
  • Vitalicia
  • Designada según un orden hereditario

El término monarquía proviene del griego μονος mónos ‘uno’, y αρχειν arkhein: ‘mandar, guiar, gobernar’, interpretable como ‘gobierno de uno solo’. El Estado regido por un monarca también recibe el nombre de monarquía o reino.

El primer precedente europeo de esta institución, bajo el término concreto de «reino» («regnum»), se dio tras la llegada de los suevos a la provincia romana de la Gallaecia (noroeste de Hispania) en el año 409, cuando acuerdan un foedus con Roma en el 410 por el que se establecen en la provincia y se otorga a su caudillo Hermerico (409-438) el título de rey (rex), aceptando como superior la autoridad del emperador de Roma. Así, en la Gallaecia, como primer reino (regnum) de Europa con tal denominación, se consolida el primer paso hacia la estructuración del poder político en el espacio europeo medieval en reinos bajo la autoridad moral, cada vez más meramente teórica, de un emperador.

Situación actual

Sistemas de estado en la Unión Europea      Monarquía      República

Suele insistirse en la idea de que el mantenimiento de la monarquía en la actualidad obedece a su papel como símbolo de la unidad nacional frente a la división territorial y su poder arbitral frente a los distintos partidos políticos. Cuando es el caso que el régimen político es democrático, reconociéndose la soberanía popular, el monarca pasa a ser la figura en la que se encarna el cargo de Jefe del Estado de forma vitalicia y hereditaria, con lo que su papel es fundamentalmente simbólico y representativo.

Esta definición es la que se suele identificar con las monarquías europeas, entre las que están las monarquías parlamentarias del Reino Unido, España, Noruega, Suecia, Dinamarca, los Países Bajos, Bélgica y Luxemburgo. También existen tres microestados con monarquía (Liechtenstein, Mónaco y Andorra) y una monarquía electiva teocrática (Ciudad del Vaticano). Entre los países árabes las monarquías tienen distintos grados de apertura a la representación popular, mayor en Marruecos o Jordania y muy restringida en Arabia Saudita o los emiratos del Golfo Pérsico (Kuwait, Baréin, Catar, Emiratos Árabes Unidos y Omán), Malasia (con monarquía rotatoria entre los diferentes sultanes) y Brunéi; excepto los dos primeros, todos ellos países que pueden calificarse de petroestados,​ y muchas veces tildados de plutocracias. Bután es la única monarquía del Subcontinente Indio, tras la reciente abolición de la monarquía en Nepal (2008); Japón (equiparable a las monarquías europeas), Tailandia y Camboya son las restantes monarquías de Extremo Oriente. En algunos pequeños estados africanos (Lesoto y Suazilandia, enclavados en la República Sudafricana) siguen manteniéndose monarquías tradicionales.

Hoy en día son 193 Estados miembros y 2 miembros observadores los que incluye la Organización de las Naciones Unidas (ONU) y que cumplen los requisitos de ser Estados soberanos y son reconocidos internacionalmente.

Actualmente en el mundo existen 26 monarquías, que abarcan una gran cantidad de reyes, reinas, emperadores, sultanes y emires que gobiernan o reinan en un total de 43 países y que en algunos de estos casos provienen de familias con siglos en el poder. Curiosamente solo 13 monarquías en Europa.

Los tres tipos de monarquías son:

Monarcas que gobiernan: esta figura se da en países como Arabia Saudita, Kuwait, Qatar, Emiratos Árabes Unidos, Suazilandia, Brunéi, Omán, Bahréin, Jordania, Marruecos y El Vaticano.

Monarcas con algunos poderes políticos tenemos en Mónaco, Tailandia, Liechtenstein, Tonga y Bután.

Por último tenemos a los monarcas sin poderes. Ellos no ejercen ningún tipo de poder, pero son parte importante de la tradición y representan la cultura de sus países. Estás monarquías son las de Noruega, Suecia, Los Países Bajos, España, Groenlandia, Luxemburgo y Bélgica.

Países que son monarquías actualmente (año 2018).

En el caso de nuestro país, queda claro que nos encontramos con una ‘monarquía parlamentaria’, de tal manera que el poder ejecutivo del monarca es ninguno. Tres son los cometidos principales del rey: garantizar la unidad de España; encargar la formación de gobierno al candidato con más posibilidades salido de las elecciones; y la representación institucional del país antes terceros.

En la primera de las funciones de la monarquía, ya el rey anterior Juan Carlos I, se encargó de dejar la institución en sus cotas más bajas de popularidad (una vida de derroche, poco ejemplarizante, etc.), que le llevó a abdicar en su hijo Felipe VI, que tampoco son muchos los aciertos en el tiempo que lleva ejerciendo (para una vez que ha tenido que mediar con el tema de Cataluña, son muchos los que opinan de su desacierto monumental). Con respecto a la potestad de ‘encargar la formación de gobierno’, no es el rey quien lo decide sino que lo hace cuando el candidato o candidata lo pide (mera escenificación protocolaria). Y en cuanto a su cometido de representación del país ante terceros, se reduce a la función propia de un embajador, solo que más caro.

La monarquía española cuesta casi 8 millones de euros (7,9) que salen de los presupuestos generales. Pero la cifra es en realidad mucho mayor, puesto que un buen número de ministerios cuentan con partidas destinadas al “respaldo de la jefatura de Estado”, que es como se llama el dinero que destinan diversos departamentos gubernamentales a la Casa Real, ya que el gasto reflejado en los presupuestos se refiere solamente al “sostenimiento de su Familia y su casa”.

Curiosamente, en las encuestas del CIS (y otras) nunca se pregunta sobre la aceptación o no de la monarquía o preferencias sobre otra forma de estado (república por ejemplo). No se hace por lo que pudiera salir.

Hay comunidades autónomas en la que claramente la mayoría de sus habitantes están a favor de la república y contrarios a la monarquía. Y una gran cantidad de españoles en general (no me atrevo a asegurar que la mayoría) comparten esa misma opinión.

De 195 países en el mundo, solo quedan 26 monarquías, (43 si añadimos emperadores, sultanes, emires,…) algunos que provienen de familias con siglos en el poder. En ninguno de estos casos el monarca ha sido elegido democráticamente y su título y rango se hereda por consanguineidad (antes también por designación divina). Esto es indefendible en el siglo XXI.

Parecería, y así lo van concluyendo cada vez más españoles y españolas, que nuestra monarquía es una institución anacrónica, sin demasiada utilidad y muy, muy costosa.

PAÍSES MONÁRQUICOS (por continentes)

Países monárquicos de Europa (13)

  1. Andorra.
  2. Bélgica.
  3. Dinamarca.
  4. España.
  5. Liechtenstein.
  6. Luxemburgo.
  7. Malta.
  8. Mónaco.
  9. Noruega.
  10. Países Bajos.
  11. Reino Unido.
  12. Suecia.

Países monárquicos de América (10)

  1. Antigua y Barbuda.
  2. Bahamas.
  3. Barbados.
  4. Belice.
  5. Canadá.
  6. Granada.
  7. Jamaica.
  8. San Cristóbal y Nieves.
  9. San Vicente y las Granadinas.
  10. Santa Lucía.

Países monárquicos de Asia (13)

  1. Arabia Saudí.
  2. Baréin.
  3. Brunéi.
  4. Bután.
  5. Camboya.
  6. Catar.
  7. Emiratos Árabes Unidos.
  8. Japón.
  9. Jordania.
  10. Kuwait.
  11. Malasia.
  12. Omán.
  13. Tailandia.

Países monárquicos de África (3)

  1. Lesoto.
  2. Marruecos.
  3. Suazilandia.

Países monárquicos de Oceanía (6)

  1. Australia.
  2. Islas Salomón.
  3. Nueva Zelanda.
  4. Papúa Nueva Guinea.
  5. Tonga.
  6. Tuvalu.
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