La “saeta” es una de las tres constelaciones más pequeñas del cielo y ya desde la antigüedad fue considerada por distintas poblaciones y culturas como una “flecha en el cielo” (foto1).

Está situada dentro de una zona muy visitada por los aficionados a la astronomía, zona que se encuadra en el famoso “triángulo del verano” que ya hemos visto en estos artículos y que está dibujado por las estrellas Deneb (Cisne), Altair (Águila) y Vega (Lira).

Vamos a hacer un repaso de sus peculiaridades y empezaremos por ver sus estrellas principales. La más brillante no es la alfa, sino la gamma sagittae, que está en la punta de la flecha. Esta estrella tampoco es muy brillante, sólo mag. 3,51, pero se trata de una “gigante roja” a 274 años-luz de nuestro Sistema y 640 veces más luminosa que el Sol, siendo mucho más joven que nuestra estrella principal. Debido a su masa, acabará como enana blanca, porque aunque es muy grande, toda su masa no es mayor que 2,5 veces la del Sol.

Le sigue en magnitud delta sagittae, también sin nombre y con mag. 3,68, a la imprecisa distancia de 500 años-luz. La estrella es “binaria espectroscópica”, lo que significa que están tan cerca una de la otra que es imposible poder apreciarlas visualmente. La primera componente es una gigante roja muy variable y en las últimas fases de su vida, posiblemente quemando ya carbono. La segunda es una estrella “normal” que orbita a la principal en unos 10 años.

La tercera en magnitud es alfa sagittae, una estrella que sí tiene nombre en la clasificación tradicional, denominándose Sham o Alsham en árabe. Su magnitud visual se sitúa en 4,37 y es también una gigante roja a unos 475 a-l. Es una estrella “rara” porque se sitúa en un lugar inusual dentro del diagrama comúnmente aceptado para las estrellas, ni dentro, ni fuera. Es del mismo tipo que el Sol, pero al ser una gigante su luminosidad es la de 340 soles. La explicación de esta anomalía puede venir de la elevada cantidad de nitrógeno en su composición y que, aunque se ha agotado el hidrógeno, todavía no ha empezado a quemar helio. Puede decirse que es “como una cefeida”.

La cuarta estrella, es la beta sagittae, con 4,39 mag. A 440 a-l de la Tierra y luminosidad 429 veces mayor que la del Sol. Su edad se estima en unos 130 millones de años. También presenta alta concentración de nitrógeno en su atmósfera y está quemando carbono y oxígeno.

Por último mencionaré a zeta sagittae, que con mag. 5 se encuentra en el límite de lo visible al ojo humano y que es un sistema estelar triple, e decir, compuesto por tres estrellas como pasa con Alfa centauri.

Como curiosidad, merece especial atención la estrella WR-124 a casi 11.000 a-l del Sol y dentro de una nebulosa llamada M1-67 (foto2). Su temperatura ronda los  50.000 K, siendo una de las estrellas más calientes que se conocen. Es una estrella cuya masa se estima unas 20 veces mayor que la del Sol y se está desintegrando por medio del fuerte viento estelar que sopla desde su superficie, a una velocidad de 150.000 km/h. Las estrellas Wolf-Rayet son estrellas con más de 20-30 masas solares, muy calientes (de entre 25.000 y 50.000 K), muy azules y que sufren grandes pérdidas de masa debido a sus intensos vientos estelares.

Entre los objetos de “cielo profundo” cabe destacar el cúmulo globular (M71), ya visto en otro artículo y que está a una distancia de unos 12.000 a-l, nada lejana, por lo que puede ser perfectamente observado con prismáticos y con pequeños telescopios, ver sus abundantes estrellas rojas. La foto3 está toma da en el Observatorio Calar Alto, a 2.168 m de altura y que puede verse pasados los municipios de Guadix y Baza en la carretera hacia Almería.

Los otros dos objetos relevantes son restos de supernovas que estallaron en fechas muy lejanas en el pasado. Son 3C-400.2 y SNR G054.1, del cual os presento su fotografía, tomada por el telescopio espacial Spitzer en infrarrojos. Este resto de estrella, como se aprecia en la foto4, consta de un anillo, una nebulosa exterior y un púlsar, denominado PSR J1930+1852.3 cuyo período es de 136 ms (mili-segundos).

Como ya hemos visto en artículos anteriores, después de una explosión supernova suelen quedar astros de muy diversas clases, dependiendo de la masa inicial de la estrella madre. Los púlsares son estrellas muy concentradas que emiten radiación muy intensa a intervalos cortos y regulares, que pueden ser medidos con mucha precisión.

Localizar a la “flecha”es bastante sencillo: utilizando el gráfico de la foto1, buscamos en el “triángulo del verano” la estrella Altair del Águila, una de las estrellas más brillantes del cielo, de mag, 0,77 y justo encima de Altair estará la estrella gamma sagittae.

No os privéis de este momento romántico y posiblemente recibáis un auténtico “flechazo”,

… !! Mirando al Cielo ¡¡

M. Manero