La enseñanza concertada (versus religiosa) gana terreno en las comunidades del Partido Popular, primero en la Comunidad de Madrid

Desde hace décadas, los respectivos Gobiernos conservadores en suelo madrileño han apostado con firmeza por la enseñanza concertada. Y esto se ve claramente en las cifras oficiales. Según los últimos datos del Ministerio de Educación, Madrid fue la segunda que más dinero invirtió en los conciertos y subvenciones a la educación privada. En concreto, puso sobre la mesa 1.104 millones de euros, a los que posteriormente añadió algo más de 200 millones (de 1.104 M/€ en 2019 a 1.321 M/€ en 2022).

El presupuesto de la Comunidad de Madrid para el curso 21/22 fue casi de 1.102 millones de euros para la Educación Pública Infantil (no obligatoria), en Primaria y Educación Especial.

En la Comunidad de Madrid, presidida por Isabel Díaz Ayuso (Partido Popular), el incremento dedicado a la enseñanza concertada ha sido del 26,6%: de 872 a 1.104 millones. Un porcentaje mucho mayor que el aportado, por su parte, al gasto educativo total en su conjunto, que ha pasado, según las cifras que facilita el Ministerio de Educación, de 5.473 millones en 2009 a 5.545 millones de euros en 2019, lo que equivale a un aumento durante esa década de apenas el 1,3%. En Madrid el PP quiere ir convirtiendo la pública en auxilio social…

En 1995, había 9.000 plazas de 0 a 3 años. En Madrid hay ahora 31.000, de ellas más de 10.000 son con beca en centros privados.

La educación de un alumno/a cuesta a la administración púbica la mitad si es en un colegio público, que si es en un colegio concertado.

El Ministerio de Educación publica anualmente desde el año 2000, su informe Sistema Estatal de Indicadores de la Educación. La última edición disponible, la de 2020, refleja que en el ejercicio de 2017 Madrid estaba a la cola en gasto público por alumno en centros públicos. En cambio, Agustín Moreno (Profesor de Geografía e Historia, diputado de UP en la Asamblea de Madrid), dice “Hemos denunciado una aberración pedagógica y social carísima, -el gobierno de Ayuso financia con 50 millones de euros al año, a 17 colegios del Opus Dei que segregan por sexos, que es ilegal según la Lomloe y significa pagar lujos religiosos a familias con suficientes recursos, robándoselos a la educación pública-“.

Educación en colegios concertados religiosos

Actualmente existen 1.959 centros educativos católicos, la mayoría con algún nivel concertado. El 88% de los colegios concertados son católicos, lo que supone que la partida mayor de dinero público destinada a la enseñanza concertada, va a parar a manos de la iglesia o alguna de sus congregaciones. En la Comunidad de Madrid, la Enseñanza Pública solo alcanza el 41%.

Según las cifras de los obispos, en el curso pasado, 3,1 millones de jóvenes se matricularon en Religión católica.

La brecha entre los estudiantes de la enseñanza pública y aquella que cuenta con fondos privados ha ido aumentando con el paso del tiempo. El porcentaje de alumnos que cursan Religión en colegios públicos ha caído anualmente pasando del 80,2% al 50,8% entre los cursos 2000/01 y 2019/20. En los centros privados que cuentan con algún tipo de concierto con la Administración, la evolución de los alumnos que eligen estudiar esta disciplina también se ha reducido ligeramente, aunque en estos diez años se ha mantenido alrededor del 80%.

En Educación Primaria el número de estudiantes que optan por religión se sitúa en mínimos históricos. La cantidad de alumnos que escogen esta materia ha pasado del 83% en el curso 2000/01 al 61,2%, según los últimos datos del Ministerio de Educación que corresponden al periodo escolar 2019/20. No parece que la tendencia se vaya a revertir en los próximos años, ya que con la nueva ley de educación (Lomloe) esta disciplina perderá importancia.

La tendencia en Secundaria y Bachillerato fue alterada por la Lomce. En Educación Secundaria el pico con el menor número de escolares que se decantaron por esta asignatura (50%) se alcanzó en el curso en el que entró en vigor la ley de educación promovida por el Gobierno de Mariano Rajoy (PP). Esta norma impulsó el estudio de Religión católica en las aulas de la ESO, consiguiendo que su elección aumentara diez puntos (60%) en cuatro cursos. La evolución del alumnado pasó del 63% en el curso 2000/01 al 57,8% en el periodo 2019/20.

La evolución de la Religión en Bachillerato es parecida a la que ha mantenido esta disciplina en Secundaria. Como la Lomce estipuló que su nota media condiciona el acceso a la universidad, el porcentaje de alumnos aumentó tres puntos. Sin embargo, a pesar de la relevancia que le otorgó la norma educativa del PP, la asignatura no ha conseguido acercarse a las cifras que tenía hace veinte años. Si en el curso 2001/02 marcó su máximo con el 55% de los estudiantes de esta enseñanza no obligatoria, en el último periodo escolar del que hay estadísticas oficiales (2019/20) la cifra se queda en el 36,3%.

La Lomce impulsó la Religión porque desde su entrada en vigor contaba para la nota media, una modificación normativa que tiene implicaciones a la hora de solicitar una beca. En Secundaria este cambio legislativo contribuyó a que la elección de esta disciplina pasara del 50% en el curso 2014/15 al 60% cuatro años después. Este incremento tuvo un gran impacto en los institutos públicos y en los colegios privados que no cuentan con conciertos. Los centros estatales registraron un crecimiento de demanda que evolucionó del 35,6% al 47,7% en cuatro cursos.

En los últimos años de la LOE, la normativa que precedió a la Lomce, se estancó su demanda en Bachillerato (alrededor del 20%) en los institutos públicos. Actualmente, ha conseguido remontar diez puntos y situarse en torno al 30% de estudiantes que cursan esta asignatura en los últimos años en centros públicos. Llama la atención que, frente al aumento de alumnos en los centros públicos, en los privados y concertados la Lomce no ha servido para frenar la pérdida de alumnos, a pesar de que influyera en la media de la Evau.

El futuro de esta asignatura en los centros educativos no se presenta muy prometedor. La entrada en vigor de la ley educativa impulsada por el Gobierno de Pedro Sánchez, la Lomloe, provocará que la Religión pierda peso en el currículum educativo, ya que dejará de ser computable para la nota media en el Bachillerato y, además, ya no tendrá asignatura alternativa.

La financiación de la educación religiosa

La tendencia detectada por el Ministerio de Educación y la Conferencia Episcopal contrasta con la evolución de la financiación que el Gobierno central destina a pagar el sueldo de docentes de Religión en los cursos de Infantil y Primaria. Mientras los obispos calculaban que el número de inscritos se reduce anualmente, Educación destinaba una cantidad récord (115,9 millones de euros) para abonar los salarios de estos profesores.

Esta cifra es la más elevada desembolsada por el Ejecutivo central en los últimos diez años, a pesar de que en este periodo no solo se ha reducido el número de alumnos, también lo ha hecho el de profesores que dependen del Gobierno central: se ha pasado de 3.271 docentes (en el curso 2011/12) a 2.827 (2021/22). El número de horas impartidas y financiadas por el Ministerio evoluciona de la misma manera: se han dado 9.760 horas menos de clase de Religión, si se comparan los datos de 2012/13 y los del último periodo escolar.

La propia Conferencia Episcopal Española (CEE) ha reconocido la caída de alumnos de Religión a mínimos históricos. Según las estadísticas elaboradas por los obispos, en el curso 2000/01 el 78,4% de los alumnos se decantaban por estudiar esta materia frente al 59,85% que han contabilizado en 2021/22, como media de todos los cursos y centros.

La tendencia detectada por el Ministerio de Educación y la Conferencia Episcopal contrasta con la evolución de la financiación que el Gobierno central destina a pagar el sueldo de docentes de Religión en los cursos de Infantil y Primaria. Educación destinaba una cantidad récord (115,9 millones de euros) para abonar los salarios de estos profesores. Esta cifra es la más elevada desembolsada por el Ejecutivo central en los últimos diez años, a pesar de que en este periodo no solo se ha reducido el número de alumnos, también lo ha hecho el de profesores: se ha pasado de 3.271 docentes (en el curso 2011/12) a 2.827 (2021/22).

Otros problemas con respecto a la asignatura de religión

Lo primero es, que la asignatura de religión no se refiere únicamente a la religión católica (aunque sí la abarque muy mayoritariamente). Los alumnos/as que demanden cualquiera de las demás religiones (judía, musulmana…) tendrían el mismo derecho a su impartición. Aunque los centros, también es cierto, que podrían impartir el conocimiento de las distintas religiones en una única asignatura.

Una trampa fue la conceptualización de la asignatura de religión, tal y como estaba concebida por la LOMCE de Mariano Rajoy, pensada como cristianización y para frenar la pérdida de alumnos, ya que influía en la media de la Evau (y en el caso de los alumnos/as que escogía esta asignatura, obtener una nota de 10 era muy fácil o casi de regalo).

Otro problema ha sido hasta ahora, ¿qué hacer con una mayoría de alumnos/as (en muchos centros) que no se apuntan a la asignatura de religión? Para eso se pensó una clase ‘alternativa’ (en sus distintas versiones), pero que no podía transmitir contenidos en detrimento de los otros alumnos y alumnas que sí estaban en religión. O sea, una alternativa de entretenimiento o pérdida de tiempo…

Con la nueva ley de educación (LOMLOE), recientemente aprobada, esta disciplina perderá importancia, ya que no es obligatoria, no computa en la nota media y resta menos tiempo al horario escolar común, a pesar de que sigue siendo obligatorio un mínimo de horas semanales de asignatura de religión en los centros. El ejecutivo madrileño ha decidido incrementar la carga horaria en media hora, con lo que tendrán una dedicación de 1,5 horas semanales frente a la propuesta del Gobierno central de solo una. En cambio, en relación a la nueva materia de Valores Cívicos, impuesta por la Ley estatal, la Comunidad de Madrid ha dicho que se impartirá el mínimo exigible por la Ley, esto para reducir al “mínimo la carga ideológica”, con 1,5 horas lectivas en 5º curso, para rebajar el impacto en los más pequeños.

Evidentemente, la iglesia está muy interesada en que la religión se empiece a impartir en los primeros cursos de escolarización, así se garantizan la continuidad en los cursos sucesivos.

La asignatura de religión no solo es un coste, se trata de pura ideología

Está bien que en los centros educativos se estudie ‘el hecho religioso’ desde una perspectiva transversal; la importancia de las religiones (para bien y para mal) a lo largo de la historia es indiscutible. La Constitución deja bien clara la separación iglesia-estado, lo que significa que en las instituciones públicas (colegios, por ejemplo) no debe haber simbologías religiosas específicas (cruces, santos, estrella de David, identificativos islámicos, ortodoxos, etc.),

No quiere esto decir que haya que ocultar aquellas obras de arte pictóricas, escultóricas, musicales, arquitectónicas, etc., que, como parte de nuestra historia y cultura enriquecen la formación de nuestros estudiantes.

En cambio, la asignatura de religión impartida como tal en los centros escolares, es otra cosa: los contenidos los deciden las iglesias, los docentes los eligen las iglesias y los paga el Estado y se imparte en instalaciones públicas. ¿No parecería más acorde con lo que nuestra ‘norma básica’ indica, que sea en los lugares apropiados para ello, donde se imparta: iglesias, mezquitas, sinagogas, etc.?

Son las instituciones quienes deberían tomar esa decisión de una vez por todas, además de otras que también serían necesarias: la iglesia católica se ha apropiado por medio de las inmatriculaciones, de más de cien mil propiedades que debieran ser patrimonio nacional o de las administraciones intermedias; todas esas apropiaciones (presuntamente indebidas), no pagan ningún tipo de tasas, impuestos, licencias…, como hacemos el resto de los ciudadanos con las nuestras; todos los edificios religiosos declarados patrimonio nacional, son mantenidos con dineros de los ciudadanos, en cambio, si queremos visitarlos, tenemos que volver a pagar; los objetos tipo reliquias, iconos, recuerdos, etc., no devengan el iva correspondiente a la Hacienda Pública; la iglesia transfiere o vende esas propiedades inmatriculados en las condiciones fiscales de exención que les permiten sus condiciones ventajosas (abusivas). Un negocio muy rentable y lucrativo sostenido con los dineros de todos los contribuyentes.

En nuestro municipio Rivas, desde la Asociación Laica de Rivas Vaciamadrid (ALRV), en repetidas ocasiones, hemos pedido al Ayuntamiento conocer algunos de estos datos: ¿Cuántos inmuebles inmatriculados por la I.C, existen en nuestra ciudad?, ¿A cuanto se eleva el monto total de lo que deberían ingresar al erario público y no lo hacen por las varias exenciones?, ¿Qué otras entidades confesionales o no están acogidas a la exención de tasas e impuestos?, ¿Cuántos alumnos/as participan en la asignatura de religión en los colegios públicos y concertados de Rivas?, ¿Cuánto cuesta a los recursos públicos que esa minoría de alumnos/as reciban las clases de religión?, etc. De todo esto, hasta ahora, no hemos recibido respuestas.

JuanM del Castillo