En Rivas lo recordamos con frecuencia: la democracia no se limita a votar cada cuatro años. La democracia es escuchar, participar y formar parte del destino del que nos dotamos como sociedad. Pero lo importante no son las palabras sino los hechos, por eso acabamos de poner en marcha un proceso de participación que nos permita diseñar la ciudad que queremos para las próximas décadas, en coherencia con el abrumador resultado de la consulta ciudadana que celebramos hace unas semanas.

En casi todo el mundo el urbanismo ha sido cosa de unos pocos y nuestro país no ha sido una excepción. En la dictadura, los de siempre se repartían el país como si fuera un pastel y cuando llegó la democracia se pusieron controles y límites pero lo cierto es que no logramos desmantelar por completo ese modelo construido en torno a la opacidad y el pelotazo. ¿El resultado? Ciudades enteras siguieron siendo el particular “Monopoly” al servicio de intereses inconfesables y delirios de grandeza. Las noticias de tribunales de los últimos años son su particular crónica negra.

El urbanismo no es cosa de unos pocos, es cosa de todas y todos porque la ciudad es el espacio que compartimos familias, trabajadoras y trabajadores, empresas… Es el lugar donde crecemos, aprendemos, disfrutamos, cuidamos, sufrimos, invertimos, practicamos deporte o desarrollamos nuestras inquietudes culturales y artísticas. Es un espacio de convivencia y respeto que debe servir para avanzar y progresar.

Así lo hemos intentado desde el principio en Rivas, impulsando un modelo diferente basado en el crecimiento ordenado, la calidad de vida y el bienestar. Un modelo que ahora debemos renovar para afrontar los nuevos retos porque la ciudad ha crecido y es el momento de tomar decisiones.

Por eso queremos diseñar, entre todas y todos, el camino que debemos recorrer en las próximas décadas: queremos reflexionar y debatir sobre las fórmulas que nos permitirán seguir construyendo una ciudad sostenible, feminista, accesible… Capaz de garantizar bienestar e igualdad, en la que el centro sean las personas y no los coches, en la que los barrios estén dotados con los recursos suficientes para garantizar calidad de vida y una economía sostenible…

Y queremos hacerlo con humildad, escuchando a las vecinas y vecinos, conociendo sus propuestas, sus ideas… Analizando lo que no funciona o ha funcionado mal, estudiando lo que podemos hacer mejor y conociendo experiencias que se han llevado a cabo con éxito en otros lugares y pueden sernos de utilidad en Rivas.

Para lograrlo, acabamos de poner en marcha un proceso de participación que durará hasta mayo del próximo año. Unos meses en los que queremos escuchar, debatir y construir. Y lo haremos a pie de calle, recorriendo nuestra ciudad con los ojos bien abiertos y muy atentos a lo que opinan las personas; pero también nos sentaremos con expertas y expertos para abordar el urbanismo feminista, la sostenibilidad, los modelos emergentes de ciudad… y juntas estableceremos prioridades y objetivos, elaboraremos propuestas, tomaremos decisiones…

Por delante tenemos un reto apasionante: la oportunidad de diseñar nuestro propio futuro. Es un reto y una responsabilidad enorme, pero a la que no debemos renunciar porque la ciudad no se puede construir de espaldas a las personas que vivimos en ella.

Pedro del Cura, Alcalde de Rivas Vaciamadrid

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