Se puede llenar una revista entera con las razones por las que es conveniente alejar al Partido Popular de cualquier gobierno, también  de la Comunidad de Madrid.

Podría detallar cómo se les está juzgando por robar a manos llenas, recibiendo favores de grandes empresas a cambio de suculentos contratos. Podría comentar cómo en la crisis del 2008 el Partido Popular dejó en la cuneta a las personas para rescatar bancos y autopistas. Podría explicar qué significa la palabra libertad para el Partido Popular, cuando en el momento de más protestas de la ciudadanía contra el gobierno Rajoy, aprobaron la ley mordaza, cercenando libertades básicas que la misma Unión Europea urge derogar.

Podría explayarme en cómo el PP ha hecho de trumpista toda la vida: oponiéndose al divorcio, al aborto, a los matrimonios de homosexuales, derogando derechos de trabajadores y trabajadoras con reformas laborales, oponiéndose a medidas contra el cambio climático.

Podría comentar cómo los sucesivos gobiernos del PP (con la inestimable ayuda de Felipe González), que se autoproclaman “patriotas” y llenan la castellana con kilométricas banderas de España, han ido dilapidando el patrimonio industrial español, privatizando prácticamente todo: Endesa, Tabacalera, Seat, Iberia, Repsol, Gas Natural, Telefónica, Banco Argentaria, Banco Exterior…

Pero como esta página es finita, me voy a referir exclusivamente al daño que han hecho a la población de Rivas los diferentes gobiernos de la Comunidad de Madrid del Partido Popular, apoyados o no por Ciudadanos o la extrema derecha:

El daño más grave tiene que ver con la salud. El Partido Popular, desde los gobiernos de la Comunidad de Madrid,  ha dotado a Rivas de una salud propia de un país tercermundista. Se nos negó un hospital público, cuando el Ayuntamiento de Rivas cedió suelo para ello: prefirieron llevarse el hospital a Arganda o a San Fernando, ciudades menos habitadas que Rivas. Se nos sigue hurtando las especialidades médicas. Pocos municipios del tamaño poblacional de Rivas no tienen especialidades. Pero además, nos han cerrado los servicios de urgencias durante la pandemia y los centros de salud están totalmente colapsados y con falta de personal. Es decir, una vergüenza.

Referente también a la salud de las personas que vivimos en Rivas, cómo no referirme a la instalación de la Incineradora de Valdemingómez, al lado de nuestras casas, a pesar de que antes de que se hicieran los planos existían informes científicos que relacionaban estas instalaciones con el cáncer: la Señora Aguirre, entonces concejala del PP de medio ambiente de Madrid, nos la impuso. Es más, en la época de la alcaldesa Carmena, el pleno del Ayuntamiento madrileño aprobó la reducción de la incineración al 50% en el año 2022.Los gobiernos del Partido Popular de Madrid ya han comunicado que no piensan cumplir tal mandato.

Otra de las cosas que sufrimos a diario las personas que vivimos en Rivas es el transporte público. El Partido Popular, contra viento y marea, nos impuso una línea privada de metro, con un cambio de vía absurdo en Puerta de Arganda, con doble precio al resto de personas de Madrid y con escasos vagones para que podamos combatir la pandemia como sardinas en lata. Y así seguimos, a pesar de las protesta de la ciudadanía y las continuas averías de la línea.

La educación ha sido otra de las torturas a las que los gobiernos de la CAM han sometido a Rivas. Nunca se ha acompañado el aumento de la población de nuestra ciudad con las suficientes plazas y centros educativos. Siempre hemos tenido que soportar ratios por encima de lo tolerable y últimamente también barracones escolares.

Qué decir de la atención a nuestros mayores. Todavía no tenemos en Rivas ni una sola residencia pública. Nuestra población empieza a envejecer y la plataforma de mayores viene reclamando estas instalaciones desde hace años. ¡Nada por respuesta!. Eso sí, ya hay varias residencias privadas en nuestra ciudad.

Sin poder extenderme más, porque daría para un libro, creo que el gobierno de la Comunidad de Madrid tiene que cambiar de signo. Y ahora más que nunca, porque existe el peligro de que entre en el gobierno la ultra derecha, que niega la violencia machista y trata de recuperar valores franquistas y paleolíticos.

Creo que la apuesta de Pablo Iglesias por la candidatura a la presidencia de la Comunidad de Madrid, ha sido acertada. La encuestas daban mayoría absoluta a la ultra derecha y a la derecha extrema, y con la irrupción de Iglesias, esto ya es un peligro remoto.

Sabe quien me lee que soy especialmente crítico con Unidas Podemos, por su beneplácito a las políticas privatizadoras de servicios públicos municipales del gobierno de Rivas y porque mantiene a afiliados fundadores de Podemos sin poder votar en las primarias, y ya se cumplen más de dos años en estas condiciones.

No obstante, hay que reconocer que Pablo Iglesias ha dejado mudo a la derecha, con su decisión de abandonar el poder de una Vicepresidencia del Gobierno Nacional  por un futuro incierto. Poquísimas personas en el mundo de la política han demostrado tal generosidad.

Les dejo con unas palabras de Pablo Iglesias al ser preguntado sobre el lema de Isabel Díaz Ayuso (libertad o comunismo):

“Lo que le pasa al PP con el comunismo es que en realidad llaman comunismo a la Constitución española. Cuando defendemos el artículo 31 que dice que el sistema fiscal tiene que ser progresivo: ¡Comunismo!. Cuando decimos, artículo 50, los salarios tienen que ser dignos y suficientes: ¡Comunismo!. Si lo que nos dicen es que defender la Constitución y los artículos sociales es defender el comunismo, les vamos a recordar que en este país, –los comunistas que están en mi formación– se jugaron la vida y la libertad por traernos esta Constitución. Una Constitución que al PP no le gustaba”

José Manuel Pachón López