Después del éxito obtenido al realizar la fotografía del agujero negro de la galaxia M87, era de esperar que los astrónomos del equipo EHT lo intentaran de nuevo. Cuando leí la noticia, creedme que “sabía” hacia donde habían apuntado. Son muchos años de estudio y observación para saber qué nos importa primero a los que miramos al cielo. Evidentemente “qué pasa en  nuestra Galaxia, la Vía Láctea”.

       Desde siempre, cuando se intentaba ver el centro de nuestra Galaxia, cundía el desencanto por parte de los astrónomos profesionales, porque, a pesar de su increíble belleza, mirar hacia donde está el centro, en la constelación de Sagitario, daba la imagen que podéis ver en la foto1. Una maravillosa agrupación de millones de estrellas, nubes de gas y polvo, nebulosas, objetos brillantes, objetos oscuros, etc. que ocultaban entre la belleza a un monstruo que se sospechaba en su centro (señalado en azul en la foto1), y que se descubrió en 1974. Fue cuando la radioastronomía se hizo la dueña de los “objetos imposibles” para el ojo humano, cuando se empezó a vislumbrar que algo muy grande y poderoso emitía una fuerte radiación, incompatible con otro objeto que no fuera un “agujero negro supermasivo”. La aparición en escena del Telescopio de rayos X Chandra, nos proporcionó la primera imagen de ese inmenso horno de radiación (foto2), donde se muestra la relación entre el agujero negro Sagitario A* y el remanente de supernova Sagitario A Este, en el centro de nuestra Galaxia. Por primera vez, los astrónomos que utilizaron Chandra pudieron separar el remanente de supernova de otras estructuras complejas en ese centro. El remanente de supernova coincide con los tonos amarillos y naranjas brillantes en la imagen. Sgr A Este rodea a Sgr A*, el agujero negro central de la Vía Láctea que se encuentra cerca de los puntos blancos en la parte inferior derecha del objeto que se ve en el centro.

La proximidad de Sgr A Este al agujero negro en el centro de nuestra Galaxia es sin duda un ejemplo de una relación común entre las supernovas y los agujeros negros en todo el universo, que como ya he explicado en numerosas ocasiones, se forma cuando una estrella supermasiva colapsa al agotar todo su combustible y muere.

Pues bien, el equipo del EHT acaba de obtener, el 12 de mayo de este año, su segunda fotografía de un agujero negro, y esta vez es Sagitario A* (foto3). El volumen de la masa de Sgr A* es aproximadamente 4.1 millones de veces la masa del Sol, con un radio de unas 6.25 horas-luz (45 UA) o 6.700 millones de kilómetros, y esto se considera “pequeño”, respecto al de M87. También se ha determinado con precisión que la distancia entre la Tierra y el centro de rotación de la Galaxia es de 26.000 años luz. Las ondas de radio e infrarrojo detectadas provienen del gas y polvo calentado a millones de grados en su caída hacia el agujero negro, que emite la llamada “radiación de Hawking” a muy baja temperatura. ¡Enhorabuena al equipo del EHT!

 

M. Manero