José Ignacio López ColónPasados ya los calores del verano, comenzamos el nuevo “año natural” que esperemos sea mejor que las previsiones que, en muchos aspectos, nos auguran los medios de comunicación. Este mes les vamos a presentar a un componente de nuestra biota que, no por llamativo y abundante, va a ser fácil de ver. En efecto, el insecto denominado por los científicos como “Entomobrya atrocincta Schoett, 1897”, es muy pequeño (los machos miden en torno a los 0,8-0,9 milímetros y las hembras entre 1,2 y 1,5 mm). 

Este insecto se distribuye por Europa y toda América, desde Estados Unidos  hasta Argentina. En la península ibérica está repartido por la mayor parte de su geografía, también en la Comunidad de Madrid. No es exigente con respecto al hábitat y se puede encontrar incluso en zonas urbanizadas; sobrevive tanto en zonas herbosas o en otras de matorral como en áreas removidas. Por otra parte, abunda bajo la corteza de los árboles y sobre la copa de los mismos. 

Según estudios recientes sobre diversas especies del género basados en el análisis del contenido estomacal, esta especie y otros Entomobrya se alimentarían de hongos y es probable que contribuyan a la dispersión de los mismos en el medio en donde viven. Esta especie pertenece a un extenso grupo de colémbolos que tienen un modo de vida epigeo; en este caso, como en otros congéneres, la adaptación morfológica para reducir la transpiración de la superficie del cuerpo se refiere a la presencia de escamas unida a una intensa pigmentación. 

Para que nos hagamos una idean de las ingentes cantidades que en la naturaleza pueden existir de algunos grupos de insectos, baste decir que en un estudio reciente en Navarra de una especie del género que nos ocupa, asociada a la alfalfa, se capturaron 55.430 ejemplares en cinco minutos de un muestreo que consistió en pasar una bandeja de plástico sobre la parte superior de las plantas.

Como ven, Entomobrya atrocincta es una especie curiosa en la que es difícil fijarse, pero que convive con nosotros y es interesante conocer. 

Por el momento esto es todo por este mes, amables lectores de Zarabanda. Y a pesar de los tiempos que corren, tan convulsos en todos los aspectos, y el desasosiego que nos produce, les animamos a ser optimistas y les deseamos, desde estas humildes páginas, un comienzo de otoño excelente.

José Ignacio López Colón