Amables lectores de Zarabanda, este mes, en esta sección dedicada a la naturaleza de nuestro municipio, presentamos a un pequeño insecto que mide entre 7 y 10 milímetros de longitud. Se trata del “Enicopus ibericus”, un coleóptero que carece de nombre común.

Como los demás miembros del género, es un insecto de cuerpo blando, cubierto de pelitos largos y abundantes, de coloración negra en los machos y gris en las hembras. Lo que confiere singularidad a este grupo de escarabajos es que los machos de la mayoría de las especies presentan los tarsos de sus patas con expansiones laminares o dentiformes que varían de unas especies a otras. Esta circunstancia es la que justifica el nombre del género, ya que “Enicopus”, en latín, significa literalmente “pies raros”. Se desconoce a ciencia cierta la función real de esa modificación tan peculiar. Las observaciones del especialista francés Robert Constantin señalan que  posiblemente sirvan como elementos de sujeción durante el acoplamiento entre sexos y que además tienen funciones glandulares y sensoriales complejas.

Este insecto es un endemismo ibérico que, a grandes rasgos, ocupa la mitad oriental de la península ibérica, faltando en todo el norte, en Cataluña y en parte de la región levantina. En la Comunidad de Madrid es abundante y en Rivas-Vaciamadrid y municipios adyacentes está bien representada. Habita en terrenos abiertos, praderas, eriales o áreas con matorral bajo;  también en claros de bosques poco densos, en praderas junto a los ríos o arroyos o en áreas montañosas entre las gramíneas de los pedregales. 

Se desconoce casi todo de su biología, aunque los datos obtenidos en parientes próximos apuntan a que sus larvas serían depredadores de larvas de otros coleópteros. Los adultos aparecen siempre ligados a gramíneas adonde se encaraman para buscar pareja en la época de la reproducción. 

Se conocen unas 30 especies del género “Enicopus”, casi todos de España y/o Portugal, tanto es así que 23 son endemismos ibéricos. La singular apariencia de estos coleópteros atrajo la atención de los entomólogos europeos desde tiempos históricos (siglo XIX), pero a lo largo del pasado siglo el estudio del género cayó en una especie de letargo y casi nadie se ocupó de ellos. Recientemente, el doctor Pablo Bahillo de la Puebla está revolucionando el estudio del género, estableciendo una metodología moderna, y ha descubierto y descrito bastantes especies inéditas que elevan la cifra conocida hasta la mentada treintena.

Y por el momento y hasta el próximo número de la revista, tan sólo desearles que tengan una Navidad muy feliz, llena de Amor y Paz y que las reuniones familiares y entre amigos propias de estas fechas sean tan satisfactorias que hagan que el nuevo año 2023 se afronte con optimismo y esperanza en que las cosas mejoren para todos.

 

José Ignacio López Colón