El denominado por los científicos “Juncus acutus” es una planta vivaz, perenne, de lento crecimiento, que alcanza los 2 metros de altura con matas densas y tallos de color verde oscuro, al final de los cuales crecen unas flores pardas rojizas y frutos rosados.
Se trata de una especie que podemos considerar como cosmopolita ya que se encuentra muy difundida en toda el área mediterránea e islas Canarias encontrándose hasta en Sudáfrica, todo América y Australia. En la Comunidad de Madrid está bien representada; no obstante, no se presenta ni en la sierra ni en el piedemonte y tampoco en el tercio oriental, salvo en la franja colindante con Toledo.
En Madrid, este junco vive en comunidades de praderas-juncales de cobertura elevada en suelos no muy salinos como consecuencia de la existencia de aportes de aguas dulces, aunque su hábitat ideal está en zonas húmedas de alta tasa de salinidad, suelos con capa freática superficial, bordes de laguna, humedales, arroyos y terrenos encharcados.
El junco espinoso comparte hábitats con otras plantas típicas palustres o de ribera como el carrizo, las eneas, los juncos churreros y los tarays.
Como usos tradicionales se incluyen los de utilizarlo para confeccionar cestos, recipientes y envoltorios, cuyas propiedades son perfectamente diferenciadas de las del junco churrero (en ciertos municipios de la provincia de Toledo); también se ha  usado como planta medicinal para tratar los resfriados y la bronquitis, aliviar el dolor de muelas o quitar las verrugas (Campo de Níjar y Bajo Andarax, en Almería).