España entera está a la expectativa de la llegada de los dineros de Europa. Continuamente nos repiten que, servirán para cambiar la economía de nuestro país. La pregunta es ¿se la cambiarán a quién? Me sospecho muy mucho que, cambiarán las fuentes de ingreso de los de siempre, los más ricos, pero el resto de la población (casi todos) tendremos que seguir pagando y sufriendo las mismas precariedades.

Desde hace bastante tiempo, que algo parecido a esto ya se perfilaba, una serie de rastreadores de terrenos, están ‘a la caza’ del pequeño ayuntamiento o de los medianos propietarios de terrenos, en las distintas zonas de esa que llaman España vaciada…

Son muchos los campos que ahora están poco o nada cultivados, pero que desempeñan otras funciones en el ecosistema rural y en la historia, convivencia y desarrollo social de los pueblos.

Sin tardar mucho, esos campos enormes en los que la vista se pierde cambiarán completamente de aspecto, se llenarán de extensiones infinitas de placas solares y molinos de viento. España pretende convertirse en el gran suministrador de energía eléctrica de toda Europa. De ahí que los ‘fondos buitre’ y las grandes empresas energéticas, estén subastándose montes, terrenos anteriormente de cultivo, hasta las superficies de agua de los grandes pantanos. En todos esos lugares se instalarán placas fotovoltaicas y molinos de viento.

¿Qué nos traerán esas enormes instalaciones? Traerán destrucción del ecosistema, pobreza para la mayoría y cambio radical de la imagen de nuestros paisajes. Estas empresas, arriendan los campos a los propietarios por, hasta 400€ mensuales la hectárea de terreno. También a los ayuntamientos, los que son terrenos comunales como dehesas, terrenos de cultivo, montes, etc., para allí montar las instalaciones de producción de energía. Le dicen que crearán riqueza y mano de obra, pero no es cierto: riqueza para los que venden la energía (de la que no se benefician las localidades en las que se instalan) y mano de obra escasa o ninguna, ya que los instaladores son mano de obra especializada y los empleos necesarios para el mantenimiento posterior son muy pocos. Mientras tanto, destruyen el monte haciendo pistas para que se desplacen las grúas y grandes camiones para instalar los molinos, además del trazado de líneas de alta tensión para transportar la energía a grandes distancias, que tienen que ir enterradas a una determinada profundidad, con lo que destruyen el monte, el paisaje, los acuíferos, etc. Alrededor de los molinos, no puede cultivarse, ni se puede criar ganado, además de que las palas continuamente matan todo tipo de aves, sobre todo las más grandes. O provocan incendios por recalentamiento de los rotores (bastante frecuente), rayos u otras causas.

En el caso de las placas solares, se cubren enormes extensiones de terreno donde ya no vuelve a crecer ni una brizna de hierva útil, por tanto, se acaba con toda la flora y en consecuencia con toda la fauna del lugar (animales, insectos, aves…, los acuíferos, etc.). Al no haber árboles y ningún tipo de plantas, dejará de llover. Además del mismo problema del transporte de la energía hasta centrales de transformación, frecuentemente a grandes distancias.

La energía solar limpia, que entendemos es la solución (una de ellas) que puede salvar el planeta, deja de ser buena para todos, cuando los de siempre la acaparan para sí y finalmente nos la venderán al precio con el que ellos consideren que ganan suficiente, lo mismo que ahora.

Pero hay alternativas

¿Por qué esos fondos buitre o las empresas energéticas, no alquilan todas las superficies planas de un polígono industrial (las cubiertas de las naves y los edificios), de un centro comercial o los tejados de un barrio entero? La razón es bien clara: les sale más caro. Destruir campos y montes no les cuesta nada y el alquiler de esas tierras les cuestan muy poco.

La solución pasa por el autoconsumo, que todas las comunidades de vecinos, estén donde estén, se planteen la instalación de placas solares y así no tener que depender (o lo menos posible) de las empresas energéticas. Que las viviendas particulares hagan lo mismo. Así como también las naves y empresas particulares.

Un papel muy importante, tienen las administraciones públicas, estas disponen de muchas infraestructuras, edificios públicos y terrenos de distinta calificación donde se podrían montar instalaciones de producción de energías limpias. Sin deteriorar el ecosistema y asegurando la mínima dependencia de las comercializadoras de energía.

Además, es su responsabilidad, posibilitar toda la información necesaria para que, los propietarios de viviendas, empresas, centros comerciales, etc., tenga conocimiento claro sobre los procedimientos para implicarse en estas instalaciones, posibles ayudas que provengan de todo tipo de estamentos (ayuntamientos, autonomías, del estado o de la UE), así como facilitar líneas de créditos blandos, procedentes del ICO, de Aval Madrid o incluso de la banca privada.

Si no nos movilizamos, los de siempre acapararán todo el dinero procedente de los fondos europeos, controlarán toda la producción de energía y nos la cobrarán al precio que ellos quieran, como ahora.

JuanM del Castillo

 

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