Así de rotundo. No hay otra forma de explicarlo. Este gobierno homicida no sólo se ha dedicado a criticar y luchar contra cualquier decisión tomada por el gobierno central, sino que ha decidido mentirnos, declarar datos falsos, maltratar a los mayores de las residencias, gastarse una millonada en un hospital innecesario cuando había plazas sin ocupar en algunos construidos, etc.

Y es que la estrategia del gobierno de la CAM ha sido claramente luchar contra el gobierno central y mentir y trolear a los madrileños. Además de estar en el top de todas las estadísticas en cualquier aspecto negativo de la pandemia, la Comunidad de Madrid ha demostrado estar gobernada por mentirosos compulsivos y gente a la que la muerte de los ciudadanos le ha importado poco. Siempre ha antepuesto aspectos políticos a los sanitarios, tratando de mantener normas que han permitido la movilidad y la apertura de locales, siendo la comunidad menos restrictiva de todas.

 Hoy, cinco de marzo, la CAM es la comunidad con mayor número de contagios –no sólo en números absolutos, también por habitantes–, tiene la tasa más alta de hospitalización por COVID y la tasa más alta de ocupación de UCI. Eso sí, también tiene la hora más tardía del toque de queda, las once, la permisividad de juntarse en un bar o restaurante más alta (seis personas) y todo ello con una incidencia de 250 casos en los últimos 14 días, mientras que la media nacional está en 150.

 Además, poco sabemos de cómo ha empleado los más de 3000 millones de euros que el gobierno central le ha asignado para hacer frente a los gastos extras del Covid, por cierto que la CAM ha sido la comunidad que ha obtenido la mayor parte de la tarta. Eso sí, conocemos que sólo un 0,5% ha ido a parar a las residencias de mayores –el núcleo que más ha sufrido, con diferencia, la pandemia–, que a Sanidad han otorgado menos del 50% y que no se sabe a dónde ha ido el resto. Y tampoco se lo han gastado en ayudar a las empresas de servicios que tanto están sufriendo esta crisis.

 Desde luego, casi nada han hecho por aumentar los rastreadores, a pesar de ser una prioridad, y menos en aumentar el personal sanitario, que como sabemos sufre escasez severa desde la época Rajoy, que disminuyó muy sensiblemente el número, y que está en situación de crisis física y mental, debido a la enorme sobrecarga de trabajo.

 A lo anterior, añadamos cómo ha gestionado este gobierno criminal el caso de las residencias de mayores. Una barbaridad. Además de dar órdenes, a finales de abril, de no enviar a hospitales a las personas mayores, dejándolas morir, para no ocupar plazas de gente más joven, la ínclita presidente dijo que todas las residencias estaban medicalizadas, mintiendo de nuevo y sin poner medios para que disminuyesen los contagios, una lamentable gestión que ha llevado a unos números, por desgracia, insuperables: casi el 43% de todos los fallecidos por la pandemia en Madrid han sido ancianos en residencias.

 Bueno, pues a pesar de los datos anteriores, siguen erre que erre. Ellos no cambian. Todas las CC.AA. han decidido, a pesar de haber bajado más que Madrid la incidencia del virus, mantener las medidas restrictivas en Semana Santa para evitar lo que pasó en Navidad. Pues ellos no, ellos dicen, mintiendo miserablemente una vez más, que no está demostrado que a mayor movilidad haya más contagios (precisamente si hay un axioma compartido por todos los científicos es que la movilidad es la causa principal del contagio), y que por lo tanto ellos pretenden abrir la mano y disminuir las pocas medidas restrictivas que todavía existen en esta comunidad.

La irresponsable presidenta ha llegado a decir ayer que le parece muy bien que vengan franceses a consumir y a divertirse a Madrid, habiendo hecho de este destino la tierra deseada. Por poner un ejemplo claro, en París, que hoy tiene una incidencia menor que Madrid, el toque de queda es a las seis de la tarde –a esa hora está todo cerrado–, mientras que en esta comunidad es a las once. Así es que los parisinos y demás franceses vienen a Madrid, a celebrar juergas, a beber y a contagiarnos. Aunque está claro que esto último no tiene importancia para Isabel, la reina del Covid.

 Tratan de luchar solos contra el mundo, contra todos, incluidas las comunidades de su color, sin importarles que sus mentiras y sus decisiones fatales sigan colocando a Madrid en un lugar ‘ejemplar’ dónde los números negativos cantan y donde los problemas económicos tampoco se arreglan. En las últimas estadísticas, los parados están por encima de la media nacional y el PIB de la comunidad está por debajo.

 Pues así estamos. Ojalá que el resto del país no tome a los madrileños por desalmados: es nuestro gobierno. Juro que somos muchos los que somos inocentes. Y lo grave es que todavía este gobierno de la Comunidad de Madrid –gobernado por MAR, Aznar y Casado, además de Isabel Díaz– tiene cuerda para rato con la ayuda de Ciudadanos y de Vox (vaya dos patas pa’ un banco). Al igual que en su tiempo Millán Astray, estos también dicen: “Viva la muerte”. Cuánto durará esta pesadilla…

Salud y República