OPINIÓN

El derecho a la vivienda

El anteproyecto de Ley por el Derecho a la Vivienda que acaba de aprobar el gobierno progresista de España va a ser pionera en nuestra democracia una vez que se desarrolle, convirtiendo en real y efectivo uno de los derechos que recoge la Constitución Española de 1978.

Esta ley incluye hitos muy importantes y que facilitarán el acceso a la vivienda, como el tope en el precio de los alquileres en las zonas tensionadas. Se trata de una medida que no está dirigida a los pequeños propietarios particulares, que recibirán incluso importantes beneficios fiscales, sino que actúa sobre aquellas viviendas de los grandes tenedores y de los fondos especulativos, que provocan el encarecimiento de los precios y que no consideran la vivienda un derecho, sino un objeto de negocio.

Es innegable que la vivienda de alquiler en España tiene un problema de precio. El acceso a la vivienda es particularmente complicado para las personas con bajos recursos. Somos el séptimo país de la OCDE (Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico) en el que las rentas bajas pagan más alquiler: más de un 40% de su salario, cuando en la OCDE de media es un 35,2%. El esfuerzo por alquilar una vivienda de 60 metros cuadrados supera el 40% del salario medio del municipio. Ese 40% es el límite de lo que suele considerar razonable para un alquiler.

Es cierto que el problema no afecta a todo el territorio por igual, ya que incide especialmente en las poblaciones más pujantes, como es el caso de Rivas Vaciamadrid. El de la vivienda es un problema que nos preocupa. Y mucho. No solo porque su impacto en la economía de las personas más vulnerables, sino porque genera una merma en la tasa de emancipación de los jóvenes, en la baja natalidad e incluso en lo innovadoras o no que puedan llegar a ser las ciudades.

Afrontar el problema de los precios en el alquiler es responsabilidad de las administraciones y lo que no queremos es volver a la compraventa como método exclusivo de tener un sitio donde vivir. El mercado de la vivienda es complicado, ya que no es únicamente el producto lo importante, sino también la ubicación. Ante la escasez de cualquier bien suele incrementarse la oferta de forma más o menos rápida, pero en el caso de la vivienda el espacio para construir en zonas con alta demanda suele estar limitado.

Por tanto las medidas deberían ir en dos sentidos: a corto plazo, intentar que haya nuevas viviendas ofertadas en renta, de las ya construidas. A largo plazo, con nuevas viviendas construidas y puestas en el mercado de alquiler.

En España hay alrededor de un 13% de viviendas vacías, pero en las grandes ciudades hay alrededor de un 10%. No parece mucho, pero si entraran al mercado del alquiler, la oferta se incrementaría en un 50% en algunas ciudades como Madrid (donde alrededor del 20% de las viviendas son de alquiler).

En los últimos años, desde el Ayuntamiento de Rivas Vaciamadrid, entendiendo las necesidades de los vecinos y vecinas, hemos hecho especial hincapié en ofrecer viviendas en régimen de alquiler a través de los distintos programas de la EMV.  Los y las jóvenes tienen muy difícil el acceso a una hipoteca, porque en muchos casos no han podido acceder aún al mercado laboral o porque no tienen estabilidad laboral. Pero necesitan emanciparse para desarrollar su proyecto de vida: por eso es importante garantizar el acceso a un parque de viviendas públicas rotativo como el de Rivas, que suma 664 viviendas, que les ofrezca oportunidades y sirva también para equilibrar el mercado de la vivienda.

Moderar el precio de los alquileres permitirá que Rivas sea una ciudad más inclusiva e integrada. La vivienda es un bien de primera necesidad. Esta es la premisa que orienta las políticas del equipo de gobierno municipal.

 

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