El Congreso tramitará pese al PSOE una iniciativa para conceder la nacionalidad española a los saharauis

El Congreso de los Diputados aprobó este martes, pese al voto en contra del PSOE, tomar en consideración una proposición de ley de Unidas Podemos para otorgar la nacionalidad española por carta de naturaleza a los saharauis nacidos antes de 1976 y sus descendientes en primera línea de consanguinidad, así como limitar a dos años los necesarios para que la consigan por residencia.

La toma en consideración de la proposición de ley fue aprobada con 168 votos a favor, 118 en contra y 53 abstenciones.

Presentó la iniciativa el portavoz de Interior y Justicia de Unidas Podemos, Enrique Santiago, quien consideró “obligación de esta Cámara hacer justicia con el agravio histórico cometido contra el pueblo saharaui”, por “la entrega de un territorio pendiente de descolonización” a Marruecos, la “actuación vergonzante que protagonizó el franquismo moribundo”, de la que se deriva a su juicio “una deuda histórica” de España con el Sahara.

Recordó que hasta 1976 los saharauis eran considerados españoles, y apuntó que, aunque se les permitió optar por la nacionalidad española, ya era imposible llevarlo a cabo bajo la dominación de Marruecos y Mauritania. “En la práctica, España vendió el Sahara a Marruecos”, denunció, señalando que el acuerdo de Madrid no es válido por inducir a una ocupación armada de otro país y que las resoluciones de Naciones Unidas avalan la celebración de un referéndum de autodeterminación para el pueblo saharaui.

Mientras tanto, reivindicó que esta proposición pretende “saldar, aunque sea de manera limitada, este agravio histórico”, con la concesión de nacionalidad española por carta de naturaleza a los nacidos en el Sahara bajo la soberanía española mediante un procedimiento muy similar al que se utilizó con los sefardíes. Les valdrá con presentar un DNI, caducado u otros documentos expedidos autoridades españolas o saharauis o con demostrar primer grado de consanguinidad con aquéllos, para adquirir la nacionalidad en un plazo máximo de 5 años. También podrían hacerlo con una estancia en España de 2 años, como los iberoamericanos u andorranos.

El también portavoz de IU en el Congreso pidió apoyo a todos los grupos parlamentarios “independientemente de cuál crean que es la solución más viable para el Sáhara Occidental”, aunque la de Unidas Podemos sea el referéndum y hará “todo lo posible para que se cumpla”. Mientras tanto, propugnó la concesión de la nacionalidad para “hacer más fácil la vida de un pueblo con el que tenemos una deuda histórica”, también para “estrechar lazos de futuro entre pueblos de estados libres soberanos e independientes”.

PSOE Y PP

En nombre del PSOE, su diputado Sergio Gutiérrez señaló que este debate “complejo” no debería usarse como “arma arrojadiza” ni como un termómetro para ver quién apoya más la causa saharaui, pues la nacionalidad española es cuestión de política nacional, no internacional.

Por eso, quiso centrar el debate en que existe un agravio con los saharauis en relación a Guinea Ecuatorial, otra excolonia de España, y pidió igualar los procedimientos entre ambos pueblos y no diferenciarlos. “Compartimos la meta pero no compartimos el diseño”, sintetizó.

En esa línea, recordó que hay dos posibles obtenciones de la nacionalidad: por carta de naturaleza, como pide Unidas Podemos, y por residencia abreviada de dos años. Y puntualizó que el procedimiento para otras colonias es el segundo, porque así lo consideran el Tribunal Supremo y el Consejo de Estado, y que no está bien que una organización privada como el Frente Polisario expida los documentos.

Por el PP, Miguel Ángel Jerez reconoció que el del Sahara es un “proceso imperfecto” y que España no ha abordado aún su “responsabilidad histórica” y que es “un capítulo por cerrar” más allá de las deudas históricas o morales. También defendió la “neutralidad activa” como la posición que han mantenido todos los gobiernos españoles “menos éste”.

Respecto a la nacionalidad española de los saharauis, afirmó que hay expertos que han llegado a conclusiones distintas de la de UP, pero que el PP será leal en la búsqueda de la solución “con la voluntad mayoritaria de las cámaras” y con la Constitución en caso de que la proposición de ley sea admitida a trámite y será “proactivo” en su impulso. “Nada que no hayamos votado antes”, proclamó, añadiendo que “nadie debería estar huérfano de patria”.

Jerez señaló que la nacionalidad debe circunscribirse a los saharauis que no pudieron acogerse a la nacionalidad española en 1975 por la invasión marroquí, al recordar una sentencia del Tribunal Constitucional que dictaminó que los ciudadanos del antiguo Sahara español no pueden ser reconocidos como españoles de origen. Y terminó emplazando a los socialistas a que voten pensando que España “no se puede permitir más torpezas”. El PP acabó votando a favor de la toma en consideración de la proposición.

En representación de Vox, la diputada María Teresa López Albares partió de que “la historia no tiene clemencia con serviles traidores” y de que esta iniciativa es “una prebenda” al pueblo saharaui después de que fuera “ultrajado y humillado” por el giro histórico del Gobierno hacia el Sahara. “Lo que hay es un propósito de blanqueamiento de su propia formación”, diagnosticó.

VOX, ERC, CS Y PNV

López Albares lamentó que la independencia del Sahara dependa de “gobiernos traidores” como el de Sánchez, y aprovechó para recriminarle que Marruecos siga con su reivindicación sobre Ceuta y Melilla. “La relación entre España y Marruecos está basada en un chantaje permanente”, coligió, donde el Gobierno español “arregla la presión cediendo, claudicando y mostrando una cobarde debilidad”.

Por eso, preguntó a Unidas Podemos por qué no insta al Gobierno del que forma parte a exigir el cumplimiento de la legalidad internacional en el Sahara, y tachó de “inmensa incoherencia quieran reconocer a los saharauis como personas con un estatus diferente” al resto de los marroquíes. Sin embargo, Vox votó finalmente abstención, facilitando así la tramitación de la proposición.

La diputada de ERC Marta Rosique comenzó denunciando que para España el Sahara es un “juguete con el que jugar en geopolítica”, como en su día América Latina. Primero para garantizarse a cambio Ceuta y Melilla y el apoyo de Estados Unidos y el año pasado para controlar la inmigración desde Marruecos.

También recordó que en 2015 el Gobierno de Mariano Rajoy se negó a hacer extensivo a los saharauis el acceso a la nacionalidad de los sefardíes. Concluyó que España “siempre se pone al lado de los poderosos”, y pronunció unas palabras en catalán para terminar bromeando que, con tanto empeño que pone en otorgar nacionalidad española a los catalanes, cómo no dársela a los saharauis, que la tuvieron y la piden.

Mari Carmen Martínez, de Ciudadanos, comenzó ironizando que Unidas Podemos se siente en el Consejo de Ministros, y si esta iniciativa es para “expiar públicamente sus pecados por todas las veces que este Gobierno del que forman parte se pliegan ante lo que solicita Marruecos”. Coincidió, eso sí, en las “responsabilidades históricas con el Sáhara Occidental” que tiene España, incluido el mandato de Naciones Unidas para su autodeterminación.

Aun aclarando que Cs votaría a favor de tomar en consideración la propuesta, Martínez reiteró que “lo que tendrían que hacer” en el Gobierno es “corregir estos errores históricos” y “dejar de jugar con la política exterior de nuestro país”; “ pensar más en el interés general de España y menos en el interés particular de los partidos que forman parte del Gobierno.

En nombre del PNV, Mikel Legarda recordó que en 2015 se aprobó la ley para dar la nacionalidad española a los sefardíes, pero que el PP, entonces con mayoría absoluta, no hizo caso a los grupos que se lo reclamaron. Coincidió en que España “tiene una indudable responsabilidad histórica y una profunda deuda moral” con el pueblo del Sáhara Occidental, al que concedió un referéndum de autodeterminación en 1975.

Como parte de la “degradación y descrédito de su reputación” respecto al Sahara, Legarda mencionó el “giro copernicano” de Sánchez al asumir la postura marroquí Y, “para saldar algunas” de esas deudas, Legarda anunció el apoyo del Grupo Vasco a la proposición de UP.

EH Y PARTIDOS SIN GRUPO PROPIO

El diputado de EH Bildu Jon Iñarritu, dijo que la iniciativa de UP es “de sentido común”, hasta el punto de que “no habría que hablar de concesión de nacionalidad, sino de restitución de la nacionalidad” a los saharauis, pero recordó que hace un año de que el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, asumiera la posición de Marruecos sobre el Sahara, con el consiguiente menoscabo de relaciones con Argelia, y todo para que sólo se respeten las respectivas “esferas de soberanía”.

En este sentido, recordó también el probable espionaje con Pegasus por parte de Marruecos, que Marruecos influya en la posición del PSOE en Europa y el acoso al periodista español Ignacio Cembrero y terminó reiterando la defensa que hace el grupo abertzale de un referéndum de autodeterminación en el Sahara.

Del Grupo Parlamentario Plural, Mariona Illamola, de JxCat, confesó que le había sorprendido la proposición de ley, que UP la presentara como grupo parlamentario y no como Gobierno. También criticó el giro dado por Sánchez a las relaciones con Marruecos, que no sería reforzamiento sino “rotura de lazos históricos con el pueblo saharaui”.

Denunció que España había abandonado a su suerte al Sahara, y preguntó qué interés puede tener un saharaui en tener la nacionalidad de un país que, a su juicio, no respeta la legalidad internacional ni su derecho de autodeterminación. Finalmente, preguntó si, en caso de aprobarse, la iniciativa no será un mero “brindis al sol”, pero en todo caso prometió apoyarla.

Joan Baldoví, de Compromís, atestiguó a partir de una visita al Sahara que hizo con otros diputados españoles en 2013, la “ocupación”, “represión” y “violación sistemática de derechos humanos” en el Sahara, y recordó que un anciano les preguntó: “¿Por qué España nos abandonó?”. Y justificó su apoyo a la propuesta porque no hacerlo “sería seguir ahondando en una injusticia y en una infamia”.

Néstor Rego, del BNG, dio la bienvenida a esas soluciones individuales a los saharauis pero puntualizó que lo que necesita el pueblo saharaui es una colectiva, el reconocimiento internacional de la nacionalidad saharaui y del Sahara como un Estado independiente.

Por el Grupo Mixto intervino Ana Oramas, de Coalición Canaria, quien partió de que “el pueblo saharaui no quiere un carnet de identidad”, sino la autodeterminación, pero avanzó su apoyo a la proposición de UP. Más allá del pasado, dijo que “no se puede entender” el cambio de posición del presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, hacia el Sahara, que ni el Congreso ni el Gobierno de coalición han sancionado.

Todo, se mofó Oramas, para que luego vaya a “hacer el ridículo” en Rabat, donde no le recibió el rey Mohamed VI. Aunque, citando el ejemplo de una niña saharaui acogida por un matrimonio español, la portavoz de CC reconoció que “es importante” darles la nacionalidad española, insistió en que lo importante es celebrar el referéndum de autodeterminación.