El nombre de Alexia Putellas ha venido repitiéndose desde el lunes en todos los medios deportivos. La jugadora del Fútbol Club Barcelona y de la Selección Española de fútbol ha alcanzado fama internacional después de convertirse en la segunda persona de nacionalidad española que recibe el Balón de Oro, y la primera mujer. Es cierto que no es la primera jugadora de categoría femenina en recibir el galardón, sino la tercera (después de Ada Hegerberg en 2018 y Megan Rapinoe en 2019), pero sí la primera en nuestro país.

Es un acontecimiento digno de celebrar, y también el momento perfecto para señalar que ojalá el nombre de una mujer apareciese más a menudo en los titulares de la prensa deportiva. Porque salvo en contadas ocasiones como esta, el reconocimiento de las deportistas queda relegado a un nicho minúsculo de audiencia. De hecho, hasta el 15 de junio de este año concretamente, el fútbol femenino ni siquiera estaba profesionalizado, sino relegado al ámbito amateur, como si las futbolistas de la talla de Putellas (que aún quedarán muchas por descubrir, ¡seguro!) se dedicasen al deporte como aficionadas que echan un partido para pasar el rato. Dos huelgas fueron necesarias para lograrlo.

Dice Alexia que hacen falta más referentes en el deporte femenino, y que convertirse ella en uno de ellos sería de lo máximo a lo que querría aspirar. Ahora hay muchas niñas que quieren emularla, y podríamos decir que su sueño se ha cumplido, pero no podemos quedarnos satisfechas sólo con eso, porque, aunque cada vez es más habitual ver a mujeres ganando trofeos y medallas que reivindican y ponen sobre la mesa los logros de las mujeres en el deporte, aún no disfrutan de la misma visibilización que el deporte masculino.

Laia Palau en Baloncesto, Ana Peleteiro en atletismo, Mireia Belmonte y Teresa Perales en natación, Sandra Sánchez en kárate o Garbiñe Muguruza en tenis, son solo algunos ejemplos de referentes femeninos en algunas disciplinas deportivas. Ejemplos que aún están a mucha distancia del deporte masculino en relevancia, salarios o número de personas que lo practican o visualizan. Una visibilización en la que tiene especial importancia el deporte base, un deporte base que en Rivas se ha visto reflejado por el trabajo compartido entre el ayuntamiento, las entidades deportivas y los y las deportistas y sus familias.

La formación por el deporte en igualdad, la apuesta por las ligas municipales o la creación de la escuela predeporte y por supuesto el esfuerzo de nuestros clubes, son algunas medidas que nos ayudan precisamente a poner en valor a nuestras deportistas ripenses.

Afortunadamente, en Rivas podemos decir que contamos con ejemplos destacados: Paula García Godino y la promesa Lucía Acosta en triatlón, Ana Roldán y María Cabas en Judo o Marta Blanes en baloncesto en categoría individual; o equipos femeninos que son ya referentes para nuestros niños y niñas como “Osos de Rivas” en fútbol americano, las chicas de Rivas Futsal, las campeonas de nuestros equipos de baloncesto, las artistas de la Gimnasia Rítmica, nuestras representantes del CBS y Dridma en béisbol y softbol, o las jugadoras de fútbol de La Meca, son la más viva muestra del papel del deporte femenino en nuestra ciudad.

Un deporte base que como recordaba Alexia es donde empieza todo, donde las niñas puedan tener referentes para llegar a su nivel; donde crean que, si otras chicas y mujeres lo han conseguido, ellas también podrán. En definitiva, la oportunidad de tener un espacio propio en el deporte que trasciende la etiqueta de lo “políticamente correcto” conseguido con sacrificio y mérito y colocar al deporte femenino en el lugar que merece, lo más alto del pódium. Porque hoy con Alexia ganamos todas.

Vanessa Millán Portavoz de Podemos Rivas y Concejala de Transición Ecológica

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