Tras el fallecimiento de José Luis Cuerda recordamos las claves de Amanece, que no es poco, una de las películas más célebres de la historia del cine español

El año pasado se cumplían 30 años del estreno del filme, considerada obra cumbre de la comedia surrealista española.

Amanece narra la historia de Teodoro, Antonio Resines, un hombre que tiene pensado aprovechar un año sabático tras trabajar duro como profesor en la Universidad de Oklahoma. Pero que a su regreso se entera de que su padre — un eterno Luis Ciges — le ha comprado un sidecar para compensarle por la muerte de su madre, y quiere hacer con él un viaje.

Ambos irán a parar a un extraño pueblo en el que hay gente que crece del suelo cual hortaliza. Donde, las elecciones se celebran cada año para designar alcalde, cura, maestro y la prostituta, el marimacho en período de prueba y seis adúlteras. Mala suerte la de Teodoro llegar allí justo cuando lo habitan también unos estudiantes de una universidad norteamericana –capitaneados por un genial Gabino Diego–, unos meteorólogos belgas y un grupo de disidentes de los Coros del Ejército Ruso.

Amanece, que no es poco se estrenó en 1989, un año en el que la que está considerada una obra maestra del surrealismo y la comedia absurda, pasó sin pena ni gloria. Solo las películas de culto pasan desapercibidas a sus coetáneos.

Hoy, aquel libreto está considerado una obra maestra dedicada al humor por el humor y al ingenio ilimitado de la que bebe gran parte del humor absurdo contemporáneo.

Amanece, que no es poco es fruto de un ejercicio de ensimismamiento para buscar las cosas que con más sinceridad y sentimiento llevo dentro. Cosas, intuiciones muchas, que necesito soltar. […] Busco, entonces, personajes y acciones que «quintaesencien» lo que pienso y siento”.

“Mal asunto si uno, en el territorio de la creación, tiene que ponerse a explicar lo que ha hecho, por qué lo ha hecho o por qué ha dejado de hacerlo”, escribía en el prólogo del guion de Amanece, que no es poco.

Treinta años después, la asociación y el culto del amanecismo ha servido no solo para divulgar la obra de Cuerda sino para luchar contra la llamada España vaciada. La Junta de Castilla-La Mancha inauguró en 2010 una ruta temática de Amanece, que no es poco en los tres pueblos donde se rodó la película el verano de 1988: Ayna, Liétor y Molinicos.