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OPINIÓN

Emblema circular con el retrato de Mr. Bela Vhista y el texto «Mr. Bela Vhista presenta…»

Caballos lentos, tramas rápidas

Mr. Bela Vhista recomienda ‘Slow Horses’, la serie de espías en la que los agentes caídos en desgracia salvan el día desde La Ciénaga

En esta ocasión les voy a recomendar una serie de espías. Se llama Slow Horses, y está basada en los libros de Mick Herron. Si esperan una trama llena de glamour a lo James Bond, con romances imposibles y situaciones fantásticas, en la que el protagonista es un perfecto boy scout oscuro que salva el mundo sin despeinarse, mientras que brinda con un Martini agitado y no mezclado, no se equivoquen, esta historia está en las antípodas. Los protagonistas son de lo peor de lo peor, la crème de la crème de los defectos, y por eso han sido exilados a “La ciénaga”, el lugar donde van los que han metido la pata hasta el fondo con sus acciones. Con esta premisa se puede creer que estamos ante unos agentes de la TIA con un toque de Torrente, y no es así, (aunque el jefe Jackson Lamb, un fabuloso Gary Oldman, tenga algunas similitudes en sus modos e higiene).

Dicen que lo bueno de caer al hoyo es que no puedes caer más bajo y lo que te queda es subir. Y eso es lo que hacen estos desgraciados, que sin embargo tienen grandes cualidades, muy superiores a los jefes que los han relegado al destierro, esos trajeados prepotentes que se creen invencibles y que en su poderío nos restriegan que se las saben todas… hasta que llega una crisis de verdad y entonces se ve que son ídolos con pies de barro, peleles puestos a dedo en sus altos cargos por contactos y no por su valía. Cuando las cosas se ponen mal, mal de verdad, cuando todo va a explotar en una cuenta atrás contrarreloj sin posible solución, entonces aparecen los Slow Horses a sacarles las castañas del fuego.

No hace falta que tengan unos medios fabulosos, sólo necesitan su instinto de supervivencia y sus ganas de seguir adelante para enfrentarse a las amenazas que quieren destruir la ciudad. Les dije que los protagonistas eran lo peor de lo peor, pero sin embargo son más humanos que sus altos jefes, sientes empatía por ellos, al menos por la mayoría, porque hay cierto informático al que tirarías por un puente sin dudarlo. En sus bajezas podemos vernos a nosotros, sus talones de Aquiles son muy cercanos a los nuestros, y ver que alguien así puede sobreponerse y dar una bofetada al sistema que los ha dejado de lado, es muy gratificante.

Cada temporada es una historia distinta en la que te preguntas cómo van a salvar el día esta panda de impresentables, y en la que dudas hasta el último momento si van a morir o vivir. Esto es lo que hace que una serie mantenga el interés en el espectador y esta lo consigue desde el primer momento. Un último consejo: Disfrútenla en compañía para poder comentar después los giros de guión.

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