Aún estamos a tiempo

 

Da la sensación de que todo es irreversible, que las cosas tienen que seguir como están y que no tenemos tiempo para sentarnos a reflexionar sobre el trepidante trascurrir de nuestra existencia. 

Desde que la pandemia de la Covid-19 se asentó en nuestro territorio, en nuestros barrios, en las empresas, en la calle, parece que nos hemos olvidado de los ‘héroes’ que lo dieron todo y más para salvar vidas, a pesar de que los equipos de protección individual y los respiradores brillaban por su ausencia en los hospitales. Ahora son unos ‘villanos’ acusados de boicotear la reapertura de las urgencias de los centros de salud, que han permanecido cerrados desde el inicio de la pandemia, por orden de la presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso. 

Luego llegó la guerra de Ucrania, invadida militarmente por el psicópata de Vladimir Putin, y la consiguiente crisis económica que arrasa Europa y buena parte del mundo. Todo se agravó y los populismos buscaron culpables para justificar sus necias ocurrencias y exponer sus medidas, todas ellas, centradas en arrasar con todo lo que sale de la izquierda, a la que denomina comunista y amiga de los terroristas de ETA. Es un insulto usar este término como algo dañino en España, que no ha tenido, durante la dictadura del asesino Francisco Franco y sus huestes de pistoleros, más que gobiernos cercanos y amigos de otros criminales como Mussolini o Hitler.

Ahora nos piden que elijamos entre libertad y comunismo, sin recordar que la libertad es lo que conseguimos tras morir Franco en su cama. A pesar de que lo que domina el escenario político es el populismo, todavía estamos a tiempo de poner las cosas en su sitio y colocar en primer lugar las reivindicaciones y necesidades de los ciudadanos ante la subida de los precios, en vez de centrarnos en la unidad de España y el amor por la bandera. 

Son necesarios aumentos de salarios para defendernos ante la alta inflación y garantías para que la sanidad y la educación públicas actúen como revulsivo ante las carencias de estos profesionales sanitarios y educativos. También lo es la defensa de los que menos tienen y que no reclaman precisamente que los bares estén abiertos. Esa es la libertad que nos ofrecen los que creen que ya no estamos a tiempo de parar la llegada de los Trump, Bolsonaro o Meloni a la gobernabilidad. Ojalá sea posible.

Nino Olmeda

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