Me falta que te sobre mi falda,

que tus manos acaricien mis curvas

y desnudes mi boca con tu mirada,

que deshojes los botones en mi blusa.

Que me vayas tocando con tu magia

hasta que abras tu apetito en mis costuras,

que me tomes en calma y me hagas marejada

y que se me excite la sangre con tu lujuria.

Me falta hacerte falta,

que me ates de pies y manos

para encadenarnos

y que me ates la pasión con tu corbata.

Me faltas tú cuando no me amas

y cuando no sueñas con hacerme tuya

aunque yo te quiera en todas tus posturas.

Me faltas cuando necesito serte necesaria.

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Raquel Sanchez-Muliterno