Nací en el año 1953. Por tanto he votado muchas veces. Todas. Desde la primera para decir sí a Constitución. Otra tiempo después para decir no a la entrada en la OTAN… En fin, todas hasta la última con “doblete” 19 de noviembre de 2019. Así que hoy ya con 67 años, la mente bastante fatigada pendémicamente y el cuerpo sin vacunar, he pensado que os podría interesar más que os hablase de algo, de alguien, hermoso, que desde luego ha tenido mucho que ver con que en este país se pueda votar.

A muchos no hará falta que les diga quien es PABLO GUERRERO, y qué ha supuesto el emblemático cantautor y poeta extremeño, que ahora acaricia la idea de despedirse del mundo de la canción con un trabajo titulado “…Y volvimos a abrazarnos”. Será, después de muchos y mucho, su disco de despedida…si se puede.

A otros que quizá no les suene el nombre les recomiendo encarecidamente que miren en Wikipedia (https://es.wikipedia.org/wiki/Pablo_Guerrero); van a aprender mucha historia de lucha democrática en España. Lucha de la de antes (me refiero, de la de la generación bisagra a la que pertenezco, y anteriores). Lucha de la de verdad.

Fiel a sí mismo y a su obra, se ha mantenido independiente durante toda su carrera, alejado de las multinacionales del disco, de los Grammys, etc. Y eso que no existe en España un cantautor con más importancia que él, similares algunos, pocos, pero más no. Y curiosamente se ha mantenido muy cercano a Rivas Vaciamadrid aunque no vive aquí.

Para intentar conseguir el propósito de su último trabajo tras tanta vida, ha aceptado el micro mecenazgo o “crowdfunding” como llaman otros. Yo desde esta columna os animo encarecidamente a colaborar en ello, yo lo he hecho ya por supuesto. Es un gesto verdaderamente democrático, seguro y justo. Podéis informaros y hacerlo de esta página: (https://cococucu.com/pablo-guerrero-y-volvimos-a-abrazarnos-duetos-inesperados/2732) o buscarlo en internet. Lo encontraréis, seguro.

Su canción “A cántaros”, publicada en 1972, se convirtió rápidamente en uno de los himnos libertarios de la época. A mí me parece que hoy tiene tanta vigencia y sentido como entonces sino más. Y aunque no tengo mucha esperanza de que se produzca ya esa lluvia, entre otros importantes motivos por aquello de “el cambio climático”, voy a dejaros aquí lo que me quepa de la canción en el generoso espacio que me concede “ZARABANDA”. Gracias por colaborar a quienes lo hagan.

“…Ellos seguirán dormidos

En sus cuentas corrientes de seguridad

Planearán vender la vida y la muerte y la paz

¿Le pongo diez metros en cómodos plazos de felicidad?

Pero tú y yo sabemos que hay señales que anuncian

Que la siesta se acaba

Que la siesta se acaba

Y que una lluvia fuerte, sin bioenzimas, claro

Limpiará nuestra casa

Limpiará nuestra casa

Hay que doler de la vida hasta creer

Tiene que llover

Tiene que llover

Tiene que llover

Tiene que llover a cántaros…”

Enrique Vales Villa