Artículo de opinión de Aída Castillejo, alcaldesa de Rivas-Vaciamadrid.
Hace apenas unos días se cerró el plazo para solicitar plaza escolar en los centros educativos. Las familias de Rivas tuvieron que tomar una de las decisiones más importantes del año educativo de sus hijos e hijas en medio de una incertidumbre que no debería existir. Centros que aparecían y desaparecían en la plataforma de matriculación. Informaciones contradictorias sobre qué aulas habrá, cuántas plazas se ofertan y en qué condiciones empezará el curso en septiembre. Eso no es un fallo técnico. Es el síntoma de una Comunidad de Madrid cuyo modelo educativo es abandonar sistemáticamente la educación pública. Por ello, de nuevo nos encontramos ante un colapso educativo en nuestra ciudad.
Hay alumnado de Rivas que el próximo septiembre pasan a primero de la ESO sin saber todavía dónde van a dar clase. El IES Margarita Salas existe sobre el papel: tiene código de centro, tiene nombre. Pero no está claro que esté listo para cuando empiecen las clases. El primer día del proceso de escolarización ni siquiera aparecía en la plataforma de matriculación. El segundo día, sí. Así, de un día para otro. Con 75 vacantes para más de 215 alumnas y alumnos que necesitan plaza. La pregunta de dónde van a estudiar quienes se queden fuera sigue sin respuesta.
Suma y sigue: las numerosas infraestructuras pendientes
A esta situación se suma la del gimnasio del CEIPSO La Luna. Diez años después de que abriese el centro sigue sin estar terminado. Una promoción entera de estudiantes pasará por allí sin haber pisado nunca un gimnasio para hacer educación física. Y en el colegio Mercedes Vera (Hispanidad), las familias que llevan años esperando empezar el curso en un edificio terminado se han encontrado de nuevo con obras paralizadas. Hay peques que llegaron con tres años a un centro que no era el suyo, en barracones, y cinco años después siguen exactamente en el mismo sitio. Llevan media etapa de primaria esperando una escuela que no llega.
Y no son casos aislados. Los barracones del Dulce Chacón siguen ocupando el patio. Las unidades de educación especial no tienen ni las plazas ni los recursos que necesitan o faltan plazas en formación profesional. No es mala suerte ni coincidencia: es la consecuencia directa de años de falta de planificación por parte de quien tiene la competencia y la responsabilidad.
No es una lista de quejas. Es una emergencia educativa real, y tiene un responsable claro: el gobierno de la señora Ayuso.
La Alcaldesa escribió a la consejera de Educación
Por eso, el pasado 12 de marzo, un día después del inicio del proceso de escolarización, escribí a la nueva consejera de Educación, Mercedes Zarzalejo, solicitando una reunión urgente antes de que cerrara el plazo de matriculación para trasladarle de primera mano lo que estaban viviendo las familias de Rivas y trabajar conjuntamente en soluciones. Esa reunión tiene fecha y, aunque llega cuando las familias ya han tenido que solicitar plaza sin las certezas que merecían, es un primer paso que valoramos. Pero una reunión no construye gimnasios, no termina obras paralizadas ni garantiza plazas donde no las hay. Lo que necesitamos son compromisos reales y plazos concretos.
La comunidad educativa de Rivas se está movilizando, y desde este Ayuntamiento, como siempre, tiene todo nuestro apoyo. Llevamos años exigiendo al gobierno regional lo que nos corresponde, y lo seguiremos haciendo de la mano de la comunidad educativa. Mientras eso no ocurra, desde Rivas no vamos a dejar de exigirlo.


