El diagnóstico estratégico que fundamenta el nuevo plan de la empresa pública revela una organización solvente pero tensionada por el crecimiento de la ciudad.
Antes de trazar el mapa de los 30 proyectos que marcarán el futuro de Rivas, Rivamadrid se ha mirado al espejo. El documento de diagnóstico, no es solo un balance de cuentas, sino un ejercicio de honestidad sobre el estado real de la mayor empresa pública de nuestra ciudad. La conclusión es que Rivamadrid es hoy un motor indispensable que funciona a pleno rendimiento, pero que necesita una actualización para no notar el desgaste del modelo.


Una plantilla envejecida que busca nuevo talento
Uno de los puntos más críticos que arroja el diagnóstico es el factor humano. Rivamadrid cuenta con una plantilla experimentada y comprometida, pero se enfrenta a un muro demográfico: una parte importante de su personal operativo se encamina a la jubilación.
El informe advierte de que la empresa debe profesionalizar el relevo generacional para no perder el «saber hacer» acumulado durante décadas. El reto no es solo contratar, sino atraer perfiles que dominen las nuevas competencias digitales y de economía circular que la ciudad ya demanda.
El «nudo» de la digitalización
La empresa reconoce que para ser eficiente en una ciudad de 100.000 habitantes hace falta predecir y analizar. Actualmente, la falta de una plataforma de datos integrada penaliza la agilidad en la toma de decisiones. El futuro de la empresa pasa por dejar de ser una entidad de servicios analógicos para convertirse en una operadora tecnológica urbana. La plantificación para 2026 de la empresa municipal ya contempla un amplio trabajo en inteligencia de datos.
Sostenibilidad: del compromiso a la exigencia
El análisis actual destaca un dato positivo: la alta valoración ciudadana en la gestión de residuos. Además, se destaca la posibilidad de acceder a financiación europea o estatal para digitalización, inserción laboral y transición ecológica.
El diagnóstico pone en valor la robustez financiera de la entidad y su capacidad de adaptación, demostrada en crisis recientes. Rivamadrid es una herramienta de cohesión social, capaz de llegar a cada barrio donde la empresa privada a menudo no llega por falta de rentabilidad.









