Artículo de opinión de Yolanda Hidalgo, militante de IU Madrid y PCE Madrid, con motivo de la despedida de Yolanda Díaz.
Era 2011, en Fuenlabrada. Yo era una joven militante, haciendo labores técnicas en la Asamblea por la Refundación de la Izquierda convocada por Izquierda Unida, un espacio en el que participaba mucha más gente que la de la propia organización.
Cuando se presentó el manifiesto de aquella asamblea fue la primera vez que escuché a Yolanda Díaz. Hablaba de feminismo, de democracia real, del colapso ecológico, de derechos laborales, de desempleo y de la necesidad de que el FMI no dictase las políticas de nuestro país. Hablaba de ensanchar el espacio, de crear alianzas y ser más y estar más organizadas.
Vivíamos una crisis económica sin precedentes. La juventud llegamos a ser ese famoso 56% de paro. La política estaba denostada y salimos a las calles a tomar las plazas. Y allí estábamos, en Fuenlabrada, muchas personas pensando cómo articular un espacio político capaz de plantar cara a los poderosos, y quienes no participábamos activamente en los debates escuchábamos y aprendíamos.
Muchas cosas han ocurrido desde entonces, pero hoy, que ha anunciado su retirada como candidata, toca hablar del país que ha contribuido a construir.
En estos tiempos que a veces abruman, se puede pensar que los liderazgos se fabrican en un despacho lleno de asesores de comunicación. Pero estoy convencida de que el liderazgo de Yolanda durante estos años no se explica sin su tozudez, su trabajo y su compromiso. Hoy quiero recordar su apoyo firme a “los 8 de Airbus” y a otros cientos de conflictos y personas encausadas por luchar contra las reformas laborales del PSOE y del PP.

Cuando estás en primera fila no siempre despiertas admiración, pero solo se mancha quien se arremanga y baja al barro a hacer lo que haya que hacer para defender a los tuyos. Siempre me ha producido admiración la combinación de ternura y firmeza con la que ha hecho política. Muchos confunden la ternura con ser moldeable, pero no va de eso, que se lo digan a algunos que siempre le costó digerir esto.
Quizá hemos pasado por alto que ha sido la primera mujer candidata a la presidencia del Gobierno en el espacio de la izquierda española, encabezando una candidatura amplia. Seguramente que esto no habría sido posible sin toda la oleada feminista que vivimos desde 2017. Una candidatura que hizo que muchas celebráramos la noche del 23J, mientras a otros se les aguaba la fiesta que prometían las encuestas.
Repetimos que es la mejor ministra de Trabajo que ha tenido este país, pero la realidad es que no solo ha sido la mejor: ha sido la única que ha llevado al Consejo de Ministros los intereses de la clase trabajadora, poniendo siempre por delante las propuestas de los sindicatos de clase frente a las de la CEOE.
Por eso hoy hablamos de una reforma laboral que cambió el mercado de trabajo, de cifras de paro impensables hace 15 años, de derechos para las trabajadoras del hogar o para los riders. Seamos sinceras: si vivimos la pandemia “más tranquilas”, fue porque sabíamos que las nuestras estaban sentadas tomando decisiones.
Hoy, Yolanda ha dado un paso al lado para que muchas den “un paso al frente”. Hasta para retirarse en política hay que saber de qué lado se está.









