OPINIÓN

Rivas Vaciamadrid: Estrés, Atascos y Esperas Eternas .

¡Luces apagadas en la Ciudad de la Infancia: ¡El drama navideño que conmueve a un concejal del PP!

Artículo de opinión de la redacción de The Rivas Tribune con el corazón iluminado (pero ahorrando en bombillas).

En un mundo donde los problemas reales como la inflación, el cambio climático o el precio de los langostinos en Nochebuena palidecen ante las verdaderas tragedias, ha surgido un héroe inesperado: el concejal del Partido Popular de Rivas-. Este valiente opositor ha publicado un artículo de opinión que ha dejado al municipio al borde de las lágrimas. Titulada «Luces apagadas en la Ciudad de la Infancia», publicada en el prestigioso Diario de Rivas el 16 de diciembre de 2025, esta misiva no es solo una queja: es una epopeya emocional, un lamento shakespeariano por… unas bombillitas de Navidad que no brillan lo suficiente.

Imaginen ustedes la escena: Rivas Vaciamadrid, esa joya del cinturón rojo madrileño que se enorgullece de ser «Ciudad de la Infancia» (gracias a UNICEF, no lo olvidemos), con sus calles sumidas en la oscuridad. No una oscuridad cualquiera, no: una oscuridad «profundamente humana». Porque, como explica nuestro concejal triste, «cuando se apagan las luces de la Navidad, se apaga también un poco la ilusión de quienes más la necesitan: nuestros niños». ¡Toma ya! Olvídense de la pobreza infantil real, de los colegios saturados o de las listas de espera en pediatría. El verdadero drama es que los arcos, farolas y árboles no están lo suficientemente iluminados. Los pobres infantes ripenses deben estar ahora mismo en terapia, traumatizados por ver menos LEDs que en el municipio vecino. Y no crean que esto es gratis. ¡Oh, no! El concejal denuncia con el dedo acusador una «concatenación de contratos —arrendamiento, compra, reposición—» que huele a improvisación y despilfarro. Se gasta «tanto» y se recibe «tan poco». ¿Cuánto es «tanto»? Bueno, no lo especifica, pero seguro que es una fortuna comparable al PIB de un pequeño país. Mientras tanto, las calles muestran una iluminación «pobre, muy por debajo de lo que vemos en municipios vecinos». Claro, porque nada dice «prioridad a la infancia» como competir en un concurso de «quién pone más guirnaldas cutres». En otros sitios brillan como Las Vegas; en Rivas, como una vela en un apagón de Endesa.

La tristeza del concejal no es solo estética, nos aclara: «es política, es social y es profundamente humana». ¡Profundamente humana! Repítanlo conmigo, con voz entrecortada. Porque apagar unas luces no es solo ahorrar energía (esa tontería ecológica que tanto molesta), sino transmitir que «la Navidad en Rivas importa poco, que la planificación es errática y que la magia se apaga antes de encenderse». Imaginen a los niños mirando al cielo nocturno, esperando a Papá Noel, y en su lugar viendo… estrellas. ¡Horror! ¿Dónde está la magia consumista de siempre? Pero, tranquilos, el PP tiene la solución: «Queremos que cada arco, cada farola y cada árbol iluminado sea un recordatorio de que la infancia está en el centro de nuestras prioridades». Prioridades que, curiosamente, solo se activan en oposición. Cuando gobiernen (si es que algún día lo hacen en este bastión izquierdista), Rivas brillará como un árbol de Navidad en Marbella: ostentoso, caro y con facturas que pagarán los mismos vecinos que ahora critican el despilfarro.

En resumen, queridos lectores, mientras el mundo lidia con guerras, hambrunas y políticos corruptos, en Rivas-Vaciamadrid el verdadero escándalo es la iluminación navideña deficiente. Gracias a este concejal «triste» por recordarnos que, en política local, nada moviliza más votos que un buen drama lacrimógeno por unas bombillas. Al fin y al cabo, ¿qué sería de la oposición sin lágrimas por luces apagadas? ¡Feliz Navidad oscura a todos! Y que el 2026 traiga más vatios… o al menos más quejas emotivas.

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