OPINIÓN

La propaganda de la izquierda ripense

El Avance que nos hace retroceder

Artículo de Janette Novo, portavoz del PP Rivas.

El Avance del Plan General de Ordenación Urbana (PGOU) que ha presentado la alcaldesa Aída Castillejo consolida la estrategia del equipo de Gobierno municipal: poca vivienda, sustitución de unifamiliares por pisos en altura y cierre de la ciudad.

Tal y como ellos mismos han reconocido, se trata de un documento político, pero en su discurso hay una seria contradicción: Rivas Vaciamadrid va a reducir su oferta de viviendas, justo cuando el Ayuntamiento habla de ‘emergencia habitacional’ e incluso batalla políticamente por la declaración de Rivas como ‘zona tensionada’. Concretamente, desaparecen las 2.993 viviendas del Mirador Sur, cae un 46% la edificabilidad en el Cristo de Rivas y un 21,5% en el Mirador Norte.

El nuevo PGOU no plantea ni un solo unifamiliar más. Sin embargo, muchos de los miembros del equipo de gobierno y cargos afines viven en unifamiliares. La prohibición de construcción de nuevos chalets revaloriza los suyos, al estilo del capitalismo más brutal, e impide prosperar a los demás ripenses. Ahora critican lo que llaman ‘la España de las piscinas’ porque entienden que es urbanismo neoliberal y que transforma su mapa político. Han llegado a la conclusión de que quienes tienen chalet con piscina no les votan.

La ingeniería social del Gobierno municipal traerá como consecuencia que los precios se disparen aún más, especialmente de los unifamiliares. En Rivas Vaciamadrid va a ser imposible que las clases medias compren vivienda. Y este modelo de ‘ciudad cerrada’ tiene como principales víctimas a nuestros hijos, que no podrán construir una vida con vivienda en propiedad.

Además, el mercado de vivienda que determina este PGOU va a tener un impacto negativo para los propietarios actuales dado que la presión fiscal municipal no va a bajar con este Ayuntamiento. A menos viviendas, más presión fiscal vía IBI para los propietarios.

Para que baje el precio de la vivienda, lo primero que se necesita es más vivienda, y todo tipo de vivienda. Por eso nos oponemos firmemente a la reducción del número de viviendas que implicaría este PGOU frente al anterior, comenzando por los casi 3.000 inmuebles que se pierden en el Mirador Sur.

Se está construyendo una ciudad uniforme, en la que desde el poder político se determina cómo debe vivir la gente. Después de años de parón, nuestra ciudad necesita desesperadamente más vivienda. En altura y unifamiliar. Para venta, para alquiler, pública, privada. Hay que dejar actuar de una vez a la iniciativa privada, y también trabajar desde lo público.

Pero la brillante idea de la alcaldesa Aída Castillejo para solucionar el grave problema que ella misma ha creado con la paralización de la construcción, es destinar seis parcelas, cinco de ellas dotacionales, para construir viviendas de alquiler del anunciado VII Plan de Vivienda de la EMV.

De esos emplazamientos dotacionales, uno de ellos se encuentra junto al polideportivo Cerro del Telégrafo, otro es colindante con la biblioteca Gloria Fuertes, y otro está ubicado junto al CERPA, lo que los hace idóneos para ampliar tanto los espacios deportivos como los puestos de estudio en las bibliotecas. No compartimos que las parcelas dotacionales se destinen a construir vivienda de alquiler y no los equipamientos que nuestra ciudad tanto necesita.

Nuestro municipio ya supera los 103.000 habitantes y la oferta de polideportivos y bibliotecas es del todo insuficiente para dar servicio a los ripenses, por lo que consideramos impostergable la construcción de nuevas instalaciones que favorezcan la práctica deportiva a nuestros vecinos y clubes, así como la creación de espacios de estudio que eviten las colas que tienen lugar en época de exámenes a las puertas de las bibliotecas.

Hay dos modelos contrapuestos, el del Gobierno municipal, que pretende una ciudad cerrada, sin crecimiento, sin nuevas oportunidades, y el modelo alternativo, el del Partido Popular, que lucha por una ciudad abierta, con nuevas opciones de progreso, moderna, próspera y pujante. El gobierno municipal tiene que dejar de utilizar el urbanismo como herramienta política y gestionar la ciudad y sus espacios para beneficio de los vecinos.

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