Artículo de opinión de Janette Novo, en la que la portavoz local del Partido Popular explica la campaña que han lanzado para hacer alegaciones al borrador del PGOU presentado por el Gobierno municipal de Rivas.
Hace ya unos cuantos años, el Ayuntamiento de Rivas Vaciamadrid nos invitó a ‘pararnos a pensar’ sobre el Urbanismo de la ciudad, tratando de justificar su decisión de paralizar la concesión de licencias. Pasó el tiempo, y de esa campaña de propaganda ha quedado poco o nada. Pero en Rivas ya hemos pensado, y hemos visto que la política sectaria del Ayuntamiento, que pone todo tipo de trabas a la creación de nuevas viviendas, está provocando que los jóvenes de la ciudad tengan que buscarse el futuro en otras localidades.
Así que ahora toca pararse a protestar. No nos faltan los motivos, como la inseguridad creciente o los problemas de movilidad, acrecentados por la mala gestión del Ayuntamiento. Y, si hablamos de vivienda, tenemos una excelente ocasión, como ripenses, para mostrar nuestra disconformidad hacia donde nos lleva el Avance del Plan General de Ordenación Urbana (PGOU).
Este PGOU que promueve el gobierno de la alcaldesa Aída Castillejo no es neutro. Es profundamente político, en el peor sentido de la palabra, y tiene un modelo detrás, que expulsa. Expulsa a los jóvenes, con un urbanismo restrictivo que limita la oferta de vivienda y dispara los precios. Expulsa a las familias de clase media, que ya no encuentran alternativas habitacionales asequibles ni diversas. Expulsa incluso a quienes llevan años construyendo su vida en barrios ya consolidados, porque ahora se enfrentan a cambios de uso y edificabilidad junto a sus casas que no esperaban cuando las compraron.
La retórica del Gobierno municipal es, eso sí, muy amable. Sus palabras son preciosas: participación, sostenibilidad, convivencia. Pero bajo ese barniz se esconde una imposición ideológica. Porque este Avance del PGOU no nace del diálogo con los vecinos, sino de un laboratorio de ingeniería social, que busca una ciudad uniforme, donde todo el mundo viva, piense y vote de la misma manera.
Pero una ciudad no se planifica desde un despacho, se construye escuchando a su gente. Para lograrlo habría que fomentar una participación ciudadana real y no solo decorativa. Presumen de fomentar el diálogo, pero a la hora de la verdad apagarían el micrófono al llegar el turno de palabra de los vecinos, y atenderían solo a sus intereses sectarios.
Desde el Partido Popular no nos resignamos a este futuro impuesto. Apostamos por una ciudad abierta, con un crecimiento equilibrado, que combine vivienda colectiva y unifamiliar, que defienda el acceso a la vivienda sin condenar a nadie al éxodo forzoso. Una ciudad donde cada generación encuentre su lugar. Ese es el modelo alternativo que defendemos, compatible con la sostenibilidad, con la convivencia, con la calidad de vida. Pero, sobre todo, compatible con la libertad.
Y no nos quedamos en las palabras. Por eso, desde nuestro Grupo Municipal hemos lanzado una campaña para que los vecinos puedan participar de verdad en este proceso. Hemos preparado un modelo de sugerencia al Avance del PGOU, que cualquier persona puede presentar ante el Ayuntamiento de forma individual. Un texto que recoge las premisas generales del modelo de ciudad que queremos para Rivas: inclusivo, accesible, con diversidad de viviendas, respeto a los barrios existentes y oportunidades para las nuevas generaciones.
Esta sugerencia tipo, que estamos distribuyendo en nuestras redes sociales, está pensada para representar a la mayoría de vecinos, por encima de ideologías, con sentido común y voluntad constructiva. No sustituye, por supuesto, a otras sugerencias que los ciudadanos quieran presentar por su cuenta, más específicas o particulares. Es un punto de partida, una base compartida para quienes creen que este PGOU necesita un giro. Y lo pueden presentar hasta el 31 de agosto, dentro del plazo oficial habilitado por el Ayuntamiento.
Porque si el Gobierno local no quiere escuchar por iniciativa propia, leobligaremos ahacerlo entre todos, por mucho que actúe con ‘agosticidad’. El urbanismo condiciona nuestra vida cotidiana: dónde vivimos, cuánto pagamos, qué ciudad dejamos a nuestros hijos. No podemos quedarnos al margen.
Y esto no acaba aquí. Una vez finalizado el periodo de sugerencias, llegará el momento de presentar alegaciones formales. Y ahí estaremos también. Dando la batalla, representando a los que no se resignan, construyendo una alternativa real. Porque sí, nos hemos parado mucho a pensar en Rivas Vaciamadrid. Y por eso nos toca actuar.









